Una despedida sin boltaje

El hombre más rápido, el gigante jamaicano, se lesiona a 50 metros de la meta y tiene triste adiós de las pistas
Un calambre fulminó al relámpago. (KIRILL KUDRYAVTSEV. AFP)
13/08/2017
00:43
Agencias
Londres
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Fue un final dramático. Un adiós tristísimo. Un hasta siempre absolutamente inapropiado para el mejor atleta de la historia. Tendido sobre el tartán, lesionado, sin poder acabar la última carrera de su fabulosa trayectoria.

Pero así terminó el jamaicano Usain Bolt en el Mundial de Londres. Por los suelos, sin su esperado oro, casi olvidado por los fans que siempre lo adoraron y hoy prefirieron festejar la victoria de los suyos.

Ganaron los británicos el relevo 4x100, mientras el astro Bolt se revolvía sobre el tartán.

“Es un calambre en la parte posterior del muslo izquierdo, pero el dolor es por la decepción por perder la carrera. Las últimas tres semanas fueron duras para él. Le deseamos lo mejor", añadió el médico de la delegación jamaicana.

Ni en sus peores pesadillas podía haberse imaginado el astro del atletismo mundial que el destino le habría reservado un adiós tan impropio de su figura.

Pero sucedió. Cuando todos los fans que llenaban el Estadio Olímpico de Londres esperaban que Bolt se resarciera de su inesperado bronce el pasado sábado en la final de los 100, el jamaicano hizo lo que nunca había hecho antes: lesionarse y no acabar.

Sucedió en la última posta de su equipo, la que debía llevar a Bolt a redondear su incuestionable gloria con su último oro mundial, el que habría sido el duodécimo.

Pero, a los pocos metros de recibir el testigo, empezó a cojear. Avanzó unos cuantos metros más y, mediado el último cien, se lanzó sobre el tartán agarrándose la parte trasera de una de sus piernas.

“Todos estábamos emocionados y, simplemente, ocurrió. El nombre de Usain Bolt vivirá por siempre", señaló Omar Mcleod, compañero de relevo del astro.

Los británicos lograron el oro con 37.47 segundos, seguidos de los estadounidenses (37,52) y de los japoneses (38,04).

El público inglés no dejaba de festejar el oro de sus atletas, mientras su ídolo yacía sobre el tartán, sufriendo su drama.

Pareció una escena irreal. Una opereta montada para alimentar el show que siempre acompañó al mejor velocista de la historia.

Pero Bolt siguió revolviéndose, hasta que llegó la asistencia, que tardó un poco, y también lo hicieron sus compañeros.

Luego, como si se hubiera recuperado milagrosamente, se levantó rápido, con gesto contrariado y una media sonrisa.

Al astro se le vio hacer algún tímido saludo hacia la grada, antes de desaparecer en las entrañas del Estadio Olímpico. El público correspondió con aplausos.

En otros resultados, el británico Mo Farah, que deja las pruebas de pista para pasarse al maratón, no pudo completar su quinto doblete seguido, tras haber logrado el oro en los 10 mil metros en el Mundial de Londres-2017, y se tuvo que conformar con la plata en 5 mil.

La prueba fue ganada por el etíope Muktar Edris, que se impuso con 13:32.79, llegando con una clara ventaja sobre el británico, por lo que el esfuerzo de Farah al final fue baldío, terminando segundo, con 13:33.22, siendo el bronce para el estadounidense de origen keniano Paul Kipkemoi Chelimo (13:33.20).

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