Ya no está el eterno capitán y máximo anotador en la historia del club (132 tantos) como respaldo, pero ninguno se asusta.

Sin Omar Bravo en el plantel, la responsabilidad del gol en el Guadalajara recae en Ángel Zaldívar y Marco Bueno, chicos con 22 años de edad y temple de acero, seguros de que no fallarán, sin importar los innumerables cuestionamientos a su alrededor.

“Claro que puedo con el puesto, por qué no”, revira Zaldívar, quien es el titular para Matías Almeyda, director técnico de las Chivas. “Es un reto bonito, el cual ya he vivido, y en este torneo pienso hacer lo que la gente espera”.

Sólo lo cumplirá si estremece las redes contrarias. Ha jugado 27 partidos en la hoy llamada Liga MX, con apenas tres goles marcados. Es decir, su promedio es de un festejo cada nueve duelos.

Bueno presenta mejores números, aunque no tan esperanzadores para los seguidores rojiblancos: ha firmado nueve anotaciones en 52 duelos; su media es de uno cada 5.8 cotejos.

“Sabemos que el delantero vive de goles, pero estamos trabajando para eso, para que lleguen en mayor cantidad y estamos tranquilos porque va a caer”, afirma el monarca mundial Sub-17 en 2005 y miembro del Tricolor Olímpico. “A darle vuelta a la página y pensar en el partido que viene”.

“Con nuestro trabajo estamos seguros que tarde o temprano va a caer el gol y nos encontramos trabajando con todo para eso”.

No les queda de otra, porque ya no está quien podía colaborar con anotaciones y experiencia.

“El delantero de Chivas tiene esa presión de hacer los goles, realizarlo bien y ser el mejor atacante, porque eso es en lo que se basan: los mejores mexicanos tienen que estar aquí y es lo que debemos hacer en la cancha”, admite Zaldívar. 

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