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Al fin reacciona

El América muestra otro rostro, el de la contundencia; triunfo que le sirve para dejar de ser el peor equipo del máximo circuito, quebrar la racha negativa de dos caídas al hilo y que Ambriz sonría
El artillero azulcrema Oribe Peralta gritó con todas sus fuerzas el segundo gol de su autoría (tercero en el marcador) para dar cuenta de los Tuzos del Pachuca y que las Águilas emprendan el vuelo (DANIEL CÁRDENAS. IMAGO7)
09/08/2015
00:33
Héctor Alfonso Morales
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Pachuca.— Los gritos de Ignacio Ambriz son de gol, también de alivio. La serenidad por fin le pertenece. Su América golea a los Tuzos (3-0), abandona el sótano y libera por unos días esa presión que había acumulado sobre sus espaldas apenas en el amanecer del torneo.

El estratega águila luce jovial, con su vestimenta de saco, pantalón de mezclilla y tenis. Lo acompaña la sonrisa que sólo da el ganar y máxime cuando es la primera vez que guía al popular cuadro amarillo a ganar tres puntos en la Liga. Ganar al Pachuca, que termina con 10 hombres por la expulsión de Daniel Hernández, de visitante significa alivio y resurgimiento.

Victoria que se genera producto de dos regalos, aunque el americanismo lo goza igual.

Los Tuzos son generosos, solidarios con el dolor azulcrema en el arranque del Apertura 2015, al grado de obsequiarles dos de los tres tantos del triunfo en el estadio Hidalgo.

Miguel Samudio envía un centro. La pelota aparentemente abandona el terreno de juego, pero el árbitro asistente Marvin Torrentera no levanta su bandera. Hugo Rodríguez, defensa de los hidalguenses, se le queda viendo al balón y lo deja pasar.

Darío Benedetto no hace más que empujar la pelota a las redes (22’). Los americanistas se enfundan en un abrazo con el delantero argentino, se felicitaron entre sí, porque saldan parte de la deuda con su fanaticada.

Cuando Pachuca mejor juega, Oribe Peralta aprovecha que Óscar Pérez es incapaz de contener un centro de Andrés Andrade y puntea para ampliar la ventaja (78’). El propio ‘Cepillo’ pone la vapuleada al 87’, al quitarse al ‘Conejo’ y empujar el balón a las redes, previa falla de Aquivaldo Mosquera.

Ambriz, cuando ve las dianas de sus artilleros, va a su banquillo a gozar la tranquilidad que no había tenido en su proceso. Aplaude fuerte, no le cabe la felicidad en su rostro.

La guillotina se aleja de la “cabeza” del estratega, que presume “equilibrio” en sus equipos. En el feudo pachuqueño obtiene una pequeña dosis de credibilidad al someter al que antes de ayer era un equipo invicto que se había mostrado sólido y con la frescura para dañar a cualquiera.

Los cuestionamientos bajarán al menos hasta media semana cuando su “Ame” juegue a media semana contra Dorados en el Estadio Azteca.

Primera celebración azulcrema en el estadio tuzo desde el Apertura 2013. Lograda con control de partido y con aplomo sobre el césped. Rasgos de un América dominador y con mayor precisión en el ataque se muestra por primera vez en la campaña.

Algunos instantes de zozobra que solventa Moisés Muñoz. El portero emplumado, por primera vez en el campeonato, deja a su portería en cero, contrario a lo que sucedió ante Puebla y Atlas, partidos en los que los americanistas “se comieron” siete anotaciones en contra.

América se queda satisfecho con el 3-0 a su favor. Le sirve para dejar de ser el peor equipo del máximo circuito y quebrar esa racha de dos caídas consecutivas que les avergonzaba y causaba molestia. América obtiene la vitalidad de una victoria para distensar el ambiente el Nido.

Nacho, el cuestionado técnico alado, por primera vez en su era se escucha más fuerte el “¡Águilas, Águilas!”, que el “¡Fuera Ambriz!”.

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