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Sergio Bueno opta por ser medroso al quedar con 10

El DT celeste hace ajustes para evitar goleada holgada que arriesgar en el ataque
Sergio Bueno prefirió “no alocarse” en la adversidad y no quiso arriesgar más (CARLOS MEJÍA. EL UNIVERSAL)
16/08/2015
00:40
Daniel Blumrosen Juárez
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Cuando Paul Arriola marcó la anotación que sentenció la victoria de los Xoloitzcuintles de Tijuana sobre el Cruz Azul, Sergio Bueno enfrentó una encrucijada: arriesgar en pos del empate o tratar que la humillación no fuera peor. Prefirió lo segundo.

El director técnico de La Máquina está consciente de que es el 'villano favorito' del pueblo celeste, por lo que se habría ganado un trozo de su corazón con un regreso épico, pero no quiso correr el riesgo.

“Nunca he sido un director técnico medroso, pero hay que evaluar las condiciones en las que estás y es bravo salir a un segundo tiempo con un hombre menos, perdiendo 2-1”, recuerda.

“Hay momentos en los que tienes que ir a más y arriesgar, que el equipo termine dando el extra, pero el rival también tuvo sus virtudes. Por algo se hacen las cosas”.

Con lo que explica prescindir del paraguayo Jorge Benítez, suplirlo con Marc Crosas, colocar a Joao Rojas como eje del ataque y dejar en el banquillo a Matías Vuoso. Decisiones que resultaron incomprensibles para esa gente que los hostigó durante casi toda la segunda mitad. “Si te vuelves loco y entras en el acelere, te vas a terminar comiendo un marcador más holgado”.

Mayor frustración provoca, según él, saberse mejor que el adversario, pero no poder reflejarlo en el marcador. “Hemos perdido un partido en el que no deberíamos haber caído”.

“En el inicio, se nos dio como lo teníamos contemplado. Increíblemente, el equipo perdió compostura y nos hemos equivocado. En el segundo tiempo tuvimos que manejar las cosas de otra forma”.

Lo que despertó la ira popular. Además de la molestia por la inesperada derrota, Bueno lidió con miles de aficionados indignados por la exhibición y postura asumida con la desventaja de dos tantos. Hubo insultos y uno que otro líquido de dudosa procedencia, lanzado desde las gradas.

“No me sorprende. Sé dónde estoy parado, el producto de esta situación, pero tengo que mantenerme muy sereno, tranquilo, ser respetuoso de las cosas”, sentencia. “No me gusta que me estén insultando, es la realidad. Ir a un estadio, pagar el boleto, no te da derecho de tener actitudes de esa naturaleza, pero en México estamos en un medio en el que prevalecen ese tipo de actitudes”.

Reconoce que “nos hace falta más convencimiento. Es lo que me corresponde. Hacer entender lo que nos estamos jugando”.

Y mientras la tormenta le azota, la cúpula cementera lo apoya. “Vamos a respaldarlo”, advierte Agustín Manzo, director deportivo del club.

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