Amargura universitaria; cerca de los golpes

Pumas pierde más que la fe en su visita a Puebla, que en casa luce
David Cabrera y Matías Britos, de Pumas, discuten tras la derrota (AGUSTÍN CUEVAS. IMAGO7)
10/08/2015
00:35
-A +A

Puebla.— Con el tiempo agregado, faltaban poco más de 10 minutos por jugarse, pero Guillermo Vázquez ya no volvió a la zona técnica. La obra de arte creada por el genio de bolsillo blanquiazul fulminó su ilusión.

El director técnico de los Pumas sabía que el golazo de Christian Bermúdez (82’) significó el colofón a la amarga tarde universitaria. Sus futbolistas tuvieron la ventaja en dos ocasiones, mas el poder de autodestrucción superó a los deseos.

Derrota ante el Puebla (3-2) que confirmó el potencial ofensivo de los auriazules y su fragilidad defensiva.

También las diferencias entre algunos integrantes del plantel. Después del silbatazo final, David Cabrera y Matías Britos discutieron y se empujaron. Varios de sus compañeros llegaron para separarlos.

El entrenador felino apostó a hacer más goles que su adversario. Casi le sale. Cuando ingresó a David Cabrera (64’), para auxiliar a Alejandro Castro en la trinchera, el daño estaba hecho. Sí, cada club había anotado dos goles, pero La Franja ya tenía al visitante dentro de su área.

Britos perdió la lucidez presumida durante los 45 minutos iniciales, esos en los que desquició a La Franja.

Antes de vencer a Cristian Campestrini con un cabezazo (53’), el uruguayo fue el comandante del elusivo juego universitario. Sirvió la anotación del ‘Neymar Ecuatoriano’ (35’) y también dejó en gran posición a Herrera, cuyo remate se fue desviado.

De un lado del terreno de juego, Vázquez suspiró. Era el 2-0 para el visitante a pocos minutos del descanso. Temía que pagarían bastante caro ese yerro. No se equivocó.

Más allá de que Flavio Santos logró el primer empate del cotejo en la última jugada de la mitad inicial, los visitantes desperdiciaron la opción de noquear.

El Puebla halló un trébol con cuatro hojas en aquel rebote de Alejandro Palacios. Los Pumas perdieron la ventaja y, más doloroso aún, la fe.

Nunca la recuperaron, ni gracias al tanto de Britos. Gabriel Rey dio cierta justicia al marcador (62’), pero estaba escrito que el héroe sería un pequeñín capaz de firmar goles de adulto. El ‘Hobbit’ cumplió la profecía con un golazo que fulminó todo.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS