‘Piojo’ lleva un proceso amargo

Miguel Herrera ha tenido con el Tri momentos de éxito y otros de grandes fracasos
El estratega realizó ayer el último entrenamiento de cara a la final de la Copa de Oro ante Jamaica. (CHRIS SZAGOLA. AP)
26/07/2015
00:15
Édgar Luna Cruz
-A +A

[email protected]

Filadelfia.— El proceso de Miguel Herrera al frente de la Selección Nacional ha estado envuelto de claroscuros. El rubio entrenador entró al quite para rescatar el boleto a Brasil 2014, al disputar dos juegos en el repechaje contra Nueva Zelanda, un representativo con tintes amateurs.

Más que reto, los dos juegos contra los futbolistas de Oceanía resultaron de trámite, elevado al término de hazaña, gracias a la exposición televisiva.

Con el objetivo en la bolsa, el ‘Piojo’ comenzó a preparar el Mundial, amparado con su base americanista y la multicriticada “legión europea”.

El Tri dio un Mundial emotivo, llegando a donde siempre, pero disfrutando un poco más de lo normal. Su gran logro fueron los exagerados festejos desde el banquillo.

La primera fase la pasó invicto, al sobresalir el 0-0 contra el anfitrión Brasil y los éxitos sobre Camerún y Croacia. El eterno quinto juego nunca llegó. Holanda nos despachó “a la mala”, gracias al polémico penalti que se le obsequió a Arjen Robben, que la televisión bautizó como “No era penal”.

El amielado proceso le duró al ‘Piojo’ hasta que rebasó los límites del protagonismo. Aparecía en cuanto corto comercial podría imaginarse. Hasta que, ya en este 2015, previo a la elección, se le ocurrió añadir un twitter a favor del Partido Verde. Ahí comenzó el acabose de la popularidad de Miguel Herrera.

El regreso de Carlos Vela, después del Mundial, y su éxito en el amistoso del “desquite”, celebrado en Holanda, contra la Naranja Mecánica, uniformaron la esperanza verde.

Mas el doble reto programado para el verano resultó un genuino viacrucis para el ‘Piojo’. La Copa América, armada con una selección ‘B’ se quedó fuera en la primera ronda del certamen.

En la Copa Sudamericana, el Tri no tenía la obligación de ganar, pero Herrera alegremente prometió la final.

En la Copa de Oro existía la obligación de ganar. Y a pesar de haber estado un par de veces en peligro, avanzó con un penalti inexistente a semifinales, a costa de los ticos. Y luego dio voltereta con par de penaltis a Panamá, entre un mar de reproches por la sanción inventada por el arbitraje de Concacaf.

Para colmo, las lesiones golpearon al grupo: Héctor Moreno, Javier Hernández y Yasser Corona fueron cayendo como barajas.

Después de golear a Cuba vinieron más sinsabores: par de empates contra Guatemala y Trinidad, además del polémico éxito en tiempo extra sobre Costa Rica y la remontada a costa de Panamá, con lujo de escándalo.

Ya en la final del torneo, pero con la opinión pública mundial en contra, Miguel Herrera y su Tri no pueden conseguir tranquilidad. Tiene los numeritos a favor, pero sin convencer.

Así ha sido la era de Miguel Herrera al frente de la Selección Nacional. Una era de altibajos, de claroscuros y muchas circunstancias viscerales.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS