Atlanta.— Cargado por el arbitraje por segundo partido consecutivo, México está en la final de la Copa de Oro. El árbitro estadounidense Mark Geiger señaló un penalti inexistente contra Panamá al minuto 88, cuando el defensa Román Torres cayó sobre el balón y el réferi concedió la infracción, que salvó a la Selección del ‘Piojo’ Miguel Herrera del inminente fracaso.

El regalo fue aprovechado por Andrés Guardado para empatar 1-1 al minuto 88, luego de que los reclamos de los canaleros amagaron incluso con abandonar el terreno de juego, lo cual por reglamento los habría eliminado. Tuvieron que volver.

Ya en el minuto 105, en el tiempo extra, Harold Cummings cargó por la espalda a Javier ‘Chuletita’ Orozco, dentro del área. Este nuevo penalti que nuevamente convirtió Guardado, para asegurar la victoria del Tricolor (1-2) y el duelo contra Jamaica, el próximo domingo en Filadelfia.

Para entonces, los panameños reclamaban todo, sabedores de que habían sido despojados del triunfo sobre México, pese a jugar a partir del minuto 25 con 10 hombres, dada la expulsión de Luis Tejada.

Minutos antes, el silbante había perdonado a Carlos Vela de una tarjeta roja, tras propinar un codazo en el pecho a Pimentel. Desde los albores se veía la diferencia y la tendencia.

Antes de reanudar el segundo tiempo extra, los 10 canaleros le hicieron corte de manga al silbante y éste no se atrevió a expulsarlos.

Por segundo encuentro consecutivo, los penaltis asistieron a México. En cuartos de final, el guatemalteco Walter López pitó otro penalti que no era contra Costa Rica. Y así ganó el equipo nacional para evitar los penaltis.

Ahora se jugará la final contra Jamaica, que tempranamente dio la sorpresa, sin dudas, al eliminar a Estados Unidos. Aún faltan 90 minutos para que Miguel Herrera y sus huestes canten victoria. Ante Jamaica pueden ganar, pero en la mente de todos quedará el juego marcado por el escándalo que deja muchas más dudas en la señalada Concacaf.

El Tri sufrió demasiado. El gol de Román Torres, al minuto 56, cayó como balde de agua fría al equipo mexicano. Jugando contra 10 panameños desde el minuto 10, parecía que de un momento a otro caería el tanto que abriría la puerta a la final.

El ‘Maza’ Rodríguez, con su 1.93 metros y más de 80 kilos de peso, fue arrastrado sin misericordia por Torres para ganarle por lo alto. La anotación hizo que el fantasma de 2013 apareciera, porque fue Panamá —que en esa ocasión vistió de rojo, como ahora— la que eliminó al Tri hace dos años.

La desesperación llegó de la mano del gol de Román Torres. Los delanteros se pusieron más nerviosos que contundentes. Memo Ochoa salvó al Tri del segundo tanto panameño con gran atajada a tiro de Roberto Nurse.

Miguel Herrera metió a Esquivel, a ‘Tecatito’y al ‘Chuletita’. Poco pudieron generar tantos atacantes. Apenas un cabezazo de Paul Aguilar a las manos del portero Penedo.

Minuto 86 y la resignación se cierne sobre la cabeza de los mexicanos. Última jugada, Carlos Esquivel no da un balón por perdido y el panameño Torres se arroja sobre él. Lo siguiente que se escucha es el sonido del silbato del árbitro Geiger. Señala al punto de penalti. Escándalo. Penalti a favor de México, como en el juego ante Costa Rica en cuartos de final.

Presumiblemente marca mano. Los reclamos no tardan en llegar, primero con el árbitro, después con los mexicanos. La banca de Panamá ordena a sus jugadores que abandonen la cancha. Se llegó al final y no hubo festejo.

Los mexicanos sabían que algo raro había. Sin Estados Unidos en la final, el negocio de la Concacaf se sostiene sólo de México, pero esta vez en la semifinal hubo “mano negra”.

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