Latinos se unen en un país ajeno

Los mexicanos son mayoría en el Soldier Field, pero guatemaltecos y trinitarios también hacen la fiesta
En el estadio de Chicago, los mexicanos fueron la mayoría (GONZALO GONZÁLEZ. JAM MEDIA)
10/07/2015
04:10
Édgar Luna Cruz
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Chicago.— Mosaico multicolor en el Soldier Field. Con cuatro equipos jugando en la misma sede, cuatro naciones se entrelazan y cuatro aficiones se dan cita en el mismo lugar.

Claro, como siempre, y más en la segunda ciudad con más mexicanos en Estados Unidos, la afición al Tri predomina. Eso sí, las camisetas verdes ya no son las que inundan el inmenso jardín que rodea al estadio, ahora se ven más negras, y algunas rojas… Cosas de la mercadotecnia.

Ahí están los mexicanos, haciendo patria a kilómetros de ella. Haciendo fiesta en todos lados. Haciendo día de campo, invitando cervezas, tacos y asados. Son mayoría.

Después están los guatemaltecos. Su camisa blanca con la enorme franja azul cruzándoles el pecho los hace inconfundibles. Vienen en familia. El señor, la señora, la abuelita, el primo, el amigo y los dos hijos. Cargan su bandera, se enredan en ella y van a comprar un hot dog. No hay para más.

Los trinitarios también vinieron. Visten de rojo y van bailando, cantando. Para ellos, la fiesta ya comenzó. A todos con quienes se topan le sonríen y le gritan. “¡Viva México!” “¡Viva Guatemala!” Son pocos, pero escandalosos.

¿Y Cuba? Simplemente desaparecieron de Chicago. El futbol no es un juego que cuente con mucha tradición en la Isla del Encanto, simplemente no ha prendido. Allá lo que se juega es a la pelota, el beisbol. El volibol es más popular que el futbol.

No. No hay cubanos en el Soldier Field. Parece que todos se escaparon de la ciudad, como Keilen García, el que era el centro delantero estelar del equipo cubano, pero que decidió irse a buscar el estilo de vida americano.

García, cuentan sus amigos, no cambió de actitud cuando llegó a Estados Unidos. No se le vio nervioso ni sospechoso. Siempre concentrado.

Simplemente, el miércoles a la hora de desayunar, ya no lo vieron. Horas antes, Walter Benítez, el auxiliar técnico, había asegurado: “Aquí venimos a jugar no a fugarnos”. Se le olvidó decirle eso a Keilen, quien jugaba en el Camaguey y hubiera portado el número 11 de su equipo.

El Soldier Field está a reventar. La parcialidad mexicana es la que más se oye gritar diferentes linduras: “‘Piojo’, ‘Piojo’, ya no seas verde….

¿Y los cubanos? No hay en el Soldier Field. Quizá, sólo quizá, desde muy lejos, escondido en algún rincón o camino a Miami, Keilen García, el ahora libre futbolista, escucha los gritos de gol y pensará que son... a favor de su ex equipo.

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