Cancún.— Aquella mordida del venezolano Juan Arango a Jesús Zavala fue mucho más que una oscura anécdota. Ha provocado un cambio en el Reglamento de Sanciones de la Federación Mexicana de Futbol.

Eugenio Rivas adelanta que, desde el Apertura 2015, cualquier jugador que muerda a alguien dentro del campo se irá suspendido media docena de partidos, el doble de los dados al futbolista de los Xoloitzcuintles de Tijuana, tras aquella ‘sui géneris’ agresión al contención del Monterrey.

“Como ustedes recordarán, el torneo pasado, después de 14 años de estar laborando en la Federación Mexicana de Futbol, tuvimos el caso de una mordida. No digo que no se hayan dado antes, pero tuvimos que acudir al reglamento, que estipulaba un castigo que iba de uno a tres partidos”, recuerda el presidente de la Comisión Disciplinaria. “Ahora, para cualquiera que muerda, la sanción será de seis partidos de suspensión. No es gradual, el castigo es fijo y se aplicará a partir del próximo torneo”.

Se trata de la principal enmienda realizada al reglamento, aunque existen otras. Todas, con el objetivo de ponderar el juego limpio y evitar que los futbolistas apelen a artimañas para sacar ventaja.

Fingir faltas o agresiones ya era sancionado, pero los castigos se han endurecido, sobre todo si se aparentan infracciones con el fin de que el adversario reciba algún cartón carmesí.

“La simulación ya estaba tipificada con un partido de suspensión”, recuerda el directivo. “Ahora, si se da una simulación en cualquier parte de la cancha —siempre y cuando conlleve expulsión— habrá una sanción. La primera vez que lo haga será una amonestación y multa económica; la reincidencia será sancionada con un partido de suspensión”.

“Si hay una simulación, es obvio que la compró el árbitro, así es que los castigos siempre serán a criterio de la Comisión Disciplinaria”.

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