Cincinnati, tierra fértil para beisbol

El Clásico está en buenas manos; hay mucho que hacer, recordar y celebrar
Un trabajador da una ‘manita de gato’ a un palco del Great American Ball en Cincinnati. Foto: MARK LYONS. EFE
14/07/2015
00:52
Agencias
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Cincinnati.— Cada año una ciudad en particular tiene la oportunidad de exhibir lo mejor que tiene como sede del Juego de Estrellas de MLB. En 2015, le toca a Cincinnati, donde juega el equipo de más años en Grandes Ligas. Y definitivamente, Cincinnati es lo que se puede definir como una verdadera “ciudad beisbolera”.

Con el nombre de Red Stockings, el primer club de beisbol profesional en Cincinnati fue fundado el 1866. Al final, lo que quedó del equipo se trasladó a Boston y se convirtió en los Braves. Hubo par de versiones más de la franquicia, pero en 1876 los Reds —tal como los conocemos hoy en día—fueron uno de los equipos fundadores de la Liga Nacional. Algo interesante de la historia de los Reds es que el primero de sus nueve banderines conquistados de la Liga Nacional y su primer título de Serie Mundial fue en 1919, año de los famosos “Black Sox” de Chicago, que supuestamente perdieron el Clásico a propósito a cambio de dinero de apostadores. El “beneficiario” del escándalo fue la novena de los Reds.

El área de Cincinnati ha producido más de 300 jugadores de Grandes Ligas a través de los años. Sólo el área de Tampa, Florida ha sido cuna de más. Con Rose, el Salón de la Fama Barry Larkin (figura clave del último equipo campeón de Cincinnati en 1990 y embajador especial de este Juego de Estrellas), Dave Parker, Kevin Youkilis, Kent Tekulve, Don Zimmer y tantos otros —sin incluir hijos de jugadores de los Rojos como Ken Griffey Jr. y Eduardo Pérez— Cincinnati es tierra fértil para el beisbol.

Aunque las Grandes Ligas por varios años lo han tenido en el olvido, ‘El hijo del pueblo’ en Cincinnati es Pete Rose, flamante líder de todos los tiempos en hits, quien sigue siendo una figura venerada en  la ciudad y la cual se volverá a rendir a él mañana.

Rose, desterrado de la gran carpa por apostar cuando era manager de los Reds es una clara violación de las reglas del beisbol organizado, una ofensa que amenaza con la integridad del deporte. ¿Qué si apostó siempre a favor de su equipo? Bien, pero como manager durante 162 juegos, tu forma de dirigir se ve alterada día a día y al final perjudicas a tu escuadra. Sin embargo, Rose fue uno de los peloteros que más se entregó al juego.

En esta quinta celebración del Juego de Estrellas en Cincinnati —la primera desde 1988 y por vez primera en el Great American Ballpark— el Clásico de Media Temporada está en buenas manos, con mucho que hacer, mucho que recordar y mucho que celebrar.

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