Ochoa y los recuerdos de un torneo distinto

El portero ha vivido de todo en el certamen de la Concacaf
Guillermo Ochoa ha sido en la Copa de Oro campeón, acusadode dopaje e incluso ha vivido el dolor de ser suplente. Foto Archivo/EL UNIVERSAL
25/06/2015
00:38
Édgar Luna
Orlando, EU
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Orlando.— De lo sublime al terror. De lo más alto, a lo más profundo. Del ser campeón, a ser acusado de dopaje.

Para Francisco Guillermo Ochoa, la Copa de Oro ha sido bipolar. El portero de la Selección Mexicana ha vivido de todas en la mayor, pero en especial, en el torneo de Concacaf.

“Imagínate los recuerdos que me trae la Copa de Oro. He vivido de todo, me he ido a los extremos”, dice el cancerbero de larga melena ensortijada.

En 2009, Ochoa fue clave en el título conseguido en el torneo, al ser el portero titular del equipo que dirigía Javier Aguirre. En esa competición, el cancerbero fue clave, sobre todo en la serie de penaltis, al detener los disparos de los costarricenses.

“Ese es uno de los recuerdos más bonitos que he tenido en la Selección”, dice el larguirucho jugador.

Pero... también están las malas. En 2011, Memo volvía como el titular indiscutible del Tri en Copa de Oro, esta vez, bajo el mandato de José Manuel de la Torre, pero después de jugar el primer partido, contra El Salvador, fue acusado de cometer dopaje al encontrarse en su sangre residuos de clembuterol; hubo otros cuatro implicados en el caso: Francisco Javier Rodríguez, Christian Bermúdez, Édgar Dueñas y Antonio Naelson. “Por eso te digo que es bipolar la Copa conmigo. Imagínate que te señalen sin deberla ni temerla. Fueron momentos duros, momentos complicados, pero que al final se aclararon”.

Y es que también no ha sido fácil para el portero, nacido en el América, ganarse la titularidad en el Tricolor.

En 2002 tuvo que aguantar y aprender. La titularidad de Oswaldo Sánchez en el proceso de Ricardo La Volpe era incuestionable.

Para 2010, todo parecía indicar que sería el elegido, pero un desconfiado Javier Aguirre se decidió por la experiencia de Óscar Pérez. Eso le dolió a Memo.

“Los golpes que me ha dado el futbol, la vida, me han hecho mejor persona, mejor jugador. No le deseo a nadie que pase por eso, pero al final, lo agradezco”, dice esbozando una sonrisa.

—¿Lo del clembuterol ha sido el peor momento de tu carrera deportiva?

“Creo que sí, porque sin hacer nada estuvimos señalados, etiquetados y a punto de quedarnos sin hacer lo que más nos gusta, que es jugar futbol... Y no se vale jugar así”.

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