Plaza de la Constitución, testigo de la historia de México

La plaza recibe su nombre por ser el lugar donde el Virrey de la Nueva España juró lealtad a la Constitución de Cádiz y a la Corona española en 1813
Foto: Valente Rosas / Archivo EL UNIVERSAL
05/07/2017
17:36
Redacción
Ciudad de México
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La ciudad de México fue fundada en 1325 como asentamiento lacustre en un pequeño islote. 

La leyenda dice que los mexicas fundaron la antigua Tenochtitlan luego que Huitzilopochtli les enviara el mensaje de que abandonaran Aztlán y fundaran la ciudad donde encontraran un águila que estuviera sobre un nopal y devorara una serpiente.

Fue así que desde la época prehispánica el corazón de la ciudad ha sido sede del poder mexicano y en la actualidad están las instituciones clave del Estado y de la Iglesia Católica. 

En la época prehispánica, donde hoy está Palacio Nacional, estaba ubicado el Palacio de Moctezuma. Tras la conquista española fue que la Corona instauró el Palacio Virreinal y la Catedral Metropolitana. 

En el siglo XIX, tras la consumación de la Independencia de México, surgió el Palacio Nacional, se ubicó el mercado del Parián, construcción que ocupaba prácticamente todo el Zócalo y estaba constituido por las principales tiendas de la ciudad.

Desde el 22 de mayo 1813 se le conoce como Plaza de la Constitución por ser el lugar donde el Virrey de la Nueva España juró lealtad a la Constitución de Cádiz y a la Corona española. En los años 30 del siglo XX, a través de diversos decretos, se protegió al Zócalo, la calle de Moneda y varios edificios importantes. 

Sin embargo, fue en 1843 cuando el entonces presidente de México, Antonio López de Santa Anna, ordenó que se demoliera el mercado pues opacaba la belleza que debería tener la plaza principal. 

Su idea era erigir un Monumento a la Independencia al centro de la explanada y con ese fin convocó a un concurso con la Academia de San Carlos. Resultó ganador el proyecto del arquitecto Enrique Griffon, pero el Presidente designó la realización de la obra a Lorenzo de la Hidalga.

Por una litografía de Pedro Gualdi de 1843 y una carta del escultor Manuel Vilar, se tiene conocimiento que el monumento estaría “compuesto de un basamento octavado. Encima de cada ángulo habrá un héroe de la Independencia, y dentro de este basamento estarán los cuerpos de éstos […] Encima de éste habrá otro basamento con bajorrelieves, y otra estatua en cada ángulo, que sostendrá la columna fajada con ornatos y el capitel compuesto, encima del cual habrá la estatua de la República, y se subirá por dentro de la dicha hasta ésta”.
 
Sin embargo, como el mismo Vilar agrega en su misiva fechada el 26 de marzo de 1846: “Se duda que este monumento llegue al fin, pues el gobierno está endeudado al exterior. El proyecto es de un arquitecto español llamado Hidalga”. Y así ocurrió, columna y estatua jamás se erigieron, y su zócalo permanecería huérfano durante algunos años.

Sin embargo, la plataforma circular terminó dando un nuevo nombre a la Plaza de la Constitución: el Zócalo.

La explanada tiene más de 20 mil m2 y su aspecto ha cambiado en diversas ocasiones pues se han instalado jardines, fuentes y monumentos, mismos que se han removidos. 

Fue en 1958 cuando la plaza adquirió su aspecto actual con una vista despejada. En esta área se conmemora el "Grito de Independencia" y otras fechas patrias, así como actividades recreativas.

nrv

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