Exploran el inframundo de los mayas

Un documental de National Geographic revela enigmas geológicos que especialistas de México y EU hallaron en pasajes subterráneos de Río Secreto
Al sur de Playa del Carmen se localiza el Río Secreto, 30 km de cuerpos de agua y formaciones largas y puntiagudas, cuyo estudio confirmaría que el colapso de los mayas se relaciona con la disminución de las lluvias. (FOTOS: CORTESÍA NATIONAL GEOGRAPHIC)
23/06/2017
00:21
Abida Ventura
Playa del Carmen
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En el subsuelo de la selva, a unos 5 kilómetros al sur de esta ciudad, se esconde un laberinto de cuevas cuyas formaciones geológicas han arrojado pistas para entender el cambio climático y la posible causa del colapso de la civilización maya.

Este pasaje subterráneo descubierto por buzos y espeleólogos aficionados hace unos 25 años (cuando se construía la autopista Cancún-Tulum) es conocido como Río Secreto, y en sus 30 kilómetros de cuerpos de agua y formaciones largas, puntiagudas, a veces filosas, resguarda, como un “disco duro”, valiosa información geológica que ha permitido a especialistas de México y EU reconstruir la evolución del clima, los cambios de precipitación registrados desde hace unos 330 mil años, y confirmar que el colapso de la civilización maya, hacia el IX d. C, está relacionado a la disminución de las lluvias.

Las claves las ha dado una estalagmita, bautizada como Itzamna (Dios maya de la creación). Su análisis mediante isotopos de oxígeno proporcionó a un grupo de expertos, encabezados por el geólogo Martín Medina-Elizalde, investigador de la Universidad de Auburn, Alabama, los registros para conocer la evolución del clima entre el 1,500 a.C y 500 d.C. “Encontramos 12 periodos de lluvias que están relacionados con el desarrollo de asentamientos del Preclásico (2000 a.C.-100 d.C.), como El Mirador, en Guatemala. Vimos que esos asentamientos mayas florecieron cuando había lluvia, y cuando había sequías, fueron abandonados”, dice a EL UNIVERSAL Fernanda Lases, paleoclimatóloga que, junto con Medina-Elizalde, se ha dedicado a monitorear y analizar este sitio desde 2013.

Al pie de una de esas puntiagudas columnas, Lases describe el pasaje subterráneo como un “disco duro” que seguirá arrojando información sobre la evolución del clima. “Es una cueva del Pleistoceno, si somos afortunados podríamos hallar estalagmitas de hasta un millón de años atrás, lo más antiguo que hemos fechado han sido 330 mil años, una datación bastante antigua”.

El trabajo y las investigaciones que estos especialistas han realizado en el corazón de esta caverna, donde el INAH Quintana Roo también ha registrado vestigios arqueológicos, como altares y vasijas de cerámica, será revelado por National Geographic en el documental Misterios del Inframundo, que estrenará el 25 de junio, a las 20 horas. El lanzamiento del programa fue dado a conocer esta semana por National Geographic en el corazón de Río Secreto, en el Salón de la Paz, un área que la reserva ecológica adaptó hace unos años para visitas turísticas, incluso para eventos especiales.

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La producción de dos capítulos, que tiene como principales protagonistas al científico nicaragüense-peruano Andrés Ruzo y al arqueólogo salvadoreño Fabián Amador, pone énfasis en el uso de las nuevas tecnologías para la exploración arqueológica y geológica de diversos pasajes subterráneos en el área maya, espacios que los antiguos pobladores veían como el inframundo. “Las cuevas eran espacios sagrados para los mayas, donde depositaban ofrendas, y Río Secreto no es la excepción”, apunta la arqueóloga Carmen Rojas, del INAH Quintana Roo, quien asegura que desde hace 19 años colaboran con los encargados de este sitio atendiendo reportes de hallazgos arqueológicos o paleontológicos. Hasta ahora, dice, sólo se han registrado evidencias prehispánicas.

Escaneos en túnel de Teotihuacán. Esta serie documental, sostiene Karla Cedillo, directora de Marketing de NatGeo en México, busca presentar la manera en cómo exploradores y colaboradores de NatGeo aplican la tecnología para “descubrir el pasado y los misterios de la arqueología”.

Para poner a prueba lo último en tecnología, el geofísico Andrés Ruzo se adentró con una cámara térmica al túnel que arqueólogos del INAH descubrieron en 2003 debajo del Templo de la Serpiente Emplumada en Teotihuacán. La cámara, explica en entrevista telefónica, registró miles de fotos que después fueron procesadas en un programa que revela detalles difíciles de percibir para el ojo humano.

Este registro fue tomado en todo el túnel, incluida el área de las cámaras, donde los arqueólogos suponían que podría hallarse las tumbas de los gobernantes teotihuacanos.

“Se vieron cosas muy interesantes, pero no puedo decir mucho más ahora”, dijo. El también explorador de NatGeo evitó dar más detalles sobre lo que los arqueólogos hallaron en esa área, ya que corresponde a ellos darlo a conocer. En abril, el arqueólogo encargado del proyecto, Sergio Gómez, declaró a la prensa británica que la exploración del túnel estaba por terminar y que la hipótesis de la existencia de alguna tumba tenía que ser replanteada.

Ese escaneo también será útil para la preservación y conservación de este sitio, añade Ruzo: “Por ejemplo, ahorita se inundó el túnel. Nosotros fuimos en febrero a hacer la filmación, entonces estaba seco y yo hice todo un registro con el escaner láser, fuimos al punto más sagrado, el más importante de todo Teotihuacán e hicimos un escaneo de alta precisión. Ahora, la ventaja que tienen los arqueólogos es que van a poder cuantificar qué tan dañado fue el sitio o no”.

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