Las posadas navideñas se llevan a cabo en México desde la llegada de los primeros frailes evangelizadores, afirmó el especialista de la Universidad de Guadalajara (UdeG), José Alfredo Alcántar Gutiérrez.

En entrevista, dijo que la celebración navideña "tiene que ver con San Francisco de Asís, quien generó el primer nacimiento por alrededor de los años 1220, en una cueva próxima a la ermita de Greccio, Italia".

El director del Instituto de Estudios sobre Centros Históricos (IESCH) del Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño (CUAAD), aseveró que "esa es la primera representación del nacimiento que se hace, y se queda ese concepto, luego es manejado por frailes Franciscanos que llegan a México en 1524, cuando inician las labores de evangelización".

Dijo que una de las herramientas que les resultó ser muy favorables para consolidar esa evangelización "es la realización de actividades teatrales de representaciones relacionadas con cuestiones religiosas, ya sea por el Viacrucis, por ejemplo, o las festividades navideñas, y van a tener una importancia relevante las posadas y las pastorelas".

Apuntó que "todo eso en conjunto apoyó en gran medida a los frailes para que la evangelización tuviera el éxito que tuvo, donde los indígenas podían participar con cuadros plásticos, ya sea como actores o espectadores".

Explicó que la idea era llevar a cabo un mensaje de evangelización y sobre todo de momentos relevantes en la vida cristiana, "en particular en la vida de Jesucristo".

"Se trata de generar una recreación del recorrido que hizo por varios sitios la Virgen María cuando estaba embarazada, donde realizaban peticiones de posadas en algunos sitios y parece ser que no se les recibía, caminan hasta encontrar alojamiento en un establo de Belén y se da la natividad del Niño Dios".

Manifestó que esa celebración va a ser una de las más relevantes que van a desarrollarse durante el periodo de la evangelización.

Comentó que se considera que el teatro en la Nueva España surge en Jalisco, "al parecer la primera representación que se hace sobre la natividad fue en Tlajomulco, hay unas descripciones muy minuciosas de por donde bajaban quienes representaban a los Tres Reyes Magos, donde estaban los padres del niño Dios, etcétera, y todo eso se hace en el escenario de lo que ahora es el municipio de Tlajomulco".

Añadió que en buena medida se han podido preservar esas tradiciones todavía hasta mediados del siglo XX, "donde se realizaban toda una serie de rituales en torno a estas festividades, que iniciaban desde el primer domingo de adviento con una corona, en donde iban a participar cinco velas: tres moradas y una rosa y una blanca".

"Las primeras dos velas son el primero y segundo domingo de adviento, la tercer es para conmemorar la alegría de la venida de Dios y la última es la que se encendía el día del nacimiento el 25 de diciembre", detalló.

Indicó que estos festejos de los domingos de advenimiento son por la liturgia religiosa, "además tiene que ver con las vestimentas que utilizan los sacerdotes todos los domingos de advenimiento, coinciden los colores morados, rosas y blancos con la vestimenta de los sacerdotes".

Mencionó que esta tradición de las posadas todavía hasta la fecha la preservan algunas familias.

Agregó que también serán importantes "las posaditas navideñas, en donde por iniciativa de alguna familia de colonias o poblaciones, ofrecen a recibir a los peregrino un día del novenario, son nueve días antes de la celebración del nacimiento del Niño Dios".

Explicó que varias familias, tradicionalmente, se encargaban de recibir a los peregrinos, "hacían los canticos de villancicos y demás, de pedir posada, y se reciben a los peregrinos al entonar la última estrofa: 'entren santos peregrinos, peregrinos', y los colocan, los que participan en la posada, en torno al nacimiento que está previamente elaborado".

Relató que van acompañados con las imágenes peregrinas de la Virgen María y San José, "se reza el rosario, se les agradece su presencia y se les otorga un bolo con dulces típicos de la zona, acompañadas de frutas cítricas de la temporada como mandarinas, así como cañas, casi los mismos elementos que se usan para las piñatas".

Puntualizó que "con eso se termina el día de la posada que le toca al vecino y al día siguiente los niños del catecismo van al mismo lugar y recogen a los peregrino para continuar con la siguiente familia que recibirá a los peregrinos, y así sucesivamente hasta concluir el 24 de diciembre".

Precisó que las posadas navideñas son una celebración muy importante que define de alguna manera la identidad del pueblo jalisciense, "tras esas aportaciones utilizadas por los frailes en un primer momento para llevar a cabo la evangelización, y que luego se consolidó durante los siglos XVII y XVIII con una exteriorización de esa religiosidad a plenitud".

Alcántar Gutiérrez afirmó que las imágenes van a tener una participación "sumamente activa de santos y de apoyos sólidos de la misma iglesia, el caso particular de la misma imagen de la Virgen, del Niño Dios y de todo este tipo de elementos, una importancia valiosa para los objetivos del auge del barroco de los siglos XVII y XVIII".

Detalló que había gente especializada para hacer vestimentas de las imágenes de la Virgen, del Niño Dios, de San José, entre otros. Apuntó que “estos bordados eran aportados por los mismos conventos de monjas, el periodo barroco, quienes elaboraban toda esa serie indumentaria necesaria para las cuestiones litúrgicas que se manejaban al interior de la iglesia y también para vestir a imágenes de santos".

Destacó que esta creatividad "se va a volcar sobre todo en las más importantes que van a ser, que van a ser sobre todo la Sagrada Familia, que es la que participa en este asunto de las posadas".

Indicó que "todavía se preserva en gran medida en algunas zonas de nuestro estado como sería el caso de Los Altos de Jalisco, donde se hacen bordados espectaculares y se venden cuando se va a visitar a la Virgen de San Juan de Los Lagos".

Resaltó que este tipo de bordados se venden también al estado de Aguascalientes, "que es la cuna de los deshilados, sin embargo señalan oriundos de San Juan de los Lagos que muchos de los bordados que se venden en Aguascalientes son comprados en la zona de San Juan de los Lagos".

Abundó que "ahí, en Los Altos de Jalisco, es donde se tiene mayor participación en este tipo de actividades y que van a incidir en los vestidos de los Niños Dios”.

Sobre todo, subrayó, “que se celebra mucho este acontecimiento cuando se levanta el Niño Dios, que es alrededor del 6 de enero o el 2 de febrero acompañado de los famosos tamales del 2 de febrero del día de la Purificación de la Virgen, el proceso navideño comienza el 16 de diciembre y concluye el 2 de febrero del siguiente año".

Puntualizó que las posadas son una tradición muy importante de México y particularmente de Jalisco, "afortunadamente algunas familias tradicionales siguen rememorando esta costumbre que fue inculcada por su padres".

Dijo que sin embargo, nuevas generaciones lo consideran tradicional, "y lo tradicional lo ven como fuera de contexto, y por sentirse personas sumamente modernas consideran que esto ya no tiene importancia".

Sostuvo que "eso va a repercutir en la decadencia de la identidad que por siglos se pudo mantener y nos daba una imagen a nivel nacional en cuanto a esta religiosidad, que todo el tiempo caracterizó al pueblo jalisciense, incluso va uno por allá a otros estados y siempre a los tapatíos se nos consideran como mochos".

Afirmó que han evolucionado las celebraciones de las posadas, "antes eran participaciones sumamente activas de toda la comunidad, sobre todo en las poblaciones pequeñas, prácticamente todos los niños participaban activamente en los festejos de las posadas, y eso se ha venido a reducir casi exclusivamente a los niños que están próximos a celebrar el sacramento de la primera comunión".

"Los centros de catequesis son los que promueven esto, pero se ha disminuido mucho, incluso en ocasiones a las catequistas se le complica poder conseguir que alguien reciba a los peregrinos durante la temporada de las posadas, porque la mayoría de la gente ya tiene sus compromisos con compañeros de oficina, de trabajo, etcétera, y no quieren participar en esto".

Comentó que en la actualidad, "más que un sentido religioso, se le ha dado más bien de tipo social por un alto porcentaje de la población".

Pero, dijo, "es una pena porque de alguna manera estas oportunidades permitían reflexionar sobre significados relativos al mensaje de la venida de Jesús, de la fraternidad, del apoyo, de la elaboración, todo ese tipo de enseñanzas que promovieron los frailes en la etapa de evangelización durante el siglos XVI y su consolidación durante los siglos XVII y XVII".

Expresó que ahora escasamente se les hace referencia, "pues hoy es sólo convivir con una botella de vino y refrescos, bebidas que no tienen nada que ver con lo tradicional, que era a través de los ponches, champurrados, buñuelos, colaciones, tamales, todo eso que acompañaba los entremeses navideños, y en donde toda la gente participaba activamente".

Indicó que en la actualidad es sólo entregar el regalo "que se tiene por compromiso cubrir, y el tequila que no debe de faltar, refrescos, y si acaso alguna botanilla".

Empero, apuntó, “muchas veces no tiene que ver con la tradición, esto ha venido a generar que muchas actividades a las que se dedicaban las personas haya venido decayendo”.

Por ejemplo, abundó, los buñuelos son muy laboriosos y había gente especializada para ello, y ahora esa labor la desempeñan las panaderías a costos más altos y con procedimientos que nos son los de antaño, cuando había señoras que los hacían para venderlo a los vecinos.

Recordó que cuando era niño participaban todos los vecinos, "los amigos del barrio, los papás regalaban alguna piñata, otros llevaban los buñuelos, los ponches, etcétera, en un ambiente sumamente familiar".

Sin embargo, “ahora es completamente diferente, con trabajo se conoce a los vecinos y si acaso, sólo buenos día o a veces ni eso, ese ambiente de sociabilización que giraba en torno a celebraciones tan importantes como estas, también se ha venido diluyendo, desafortunadamente, eso ha generado más aislamiento".

Detalló que este tipo de actividades religiosas, "sobre todo en comunidades de origen indígena todavía prevalece, en algunos pueblos del sur de la zona metropolitana de Guadalajara, por ejemplo en los alrededores de Tlajomulco".

Precisó que estas actividades también se van a desarrollar "mucho en lo que fueron las antiguas capillas de la Virgen de la Purísima”. Dijo que “entonces había asociaciones que tenían que ver con cofradías y estas promovían mucho este tipo de festividades, que se acompañaban con los festejos de la Virgen de la Purísima Concepción que iniciaban el 8 de diciembre, continuaban con la celebración de la Virgen de Guadalupe y todo el proceso navideño que terminaba el 2 de febrero".

Añadió que la arquitectura "va a desempeñar también una función escenográfica muy importante, donde va a dar cabida a todo este tipo de actividades religiosas que se siguen practicando, no en el mismo porcentaje de antes, pero como sea los escenarios van a ser los que nos heredaron los frailes, y en los habitantes de esa región afortunadamente aún prevalece".

Señaló que el testimonio viviente de este tipo de hostelerías, "donde la Virgen de Purísima Concepción fungía como patrona, todavía prevalece, por ejemplo en Tlajomulco, y en algunas otras comunidades se llevan a cabo en las parroquias, cuyo origen tuvo que ver con este tipo de espacios tan importantes para la evangelización del periodo colonial y su consolidación durante los siglos XVII y XVIII".

Alcántar Gutiérrez concluyó que "muchas de estas herencias son testimonios de arquitectura popular muy importante en Tlajomulco, en torno a la cual se realizan actividades religiosas, sobre todo de tipo navideño y también de tipo religioso encaminados a otras celebraciones como la Semana Santa" por ejemplo.

sc

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