"Ha llegado el momento de hablar del futuro de la Sinfónica Nacional"

Al cumplir 10 años al frente de la agrupación, asegura que los retos son: una sala digna, más grabaciones y mayor presencia en el país
Carlos Miguel Prieto destaca como su más notable logro la gira que la Orquesta Sinfónica Nacional realizó a finales de 2016 por ciudades europeas como Berlín, Hamburgo y París (CORTESÍA: OSN)
19/05/2017
23:57
Alida Piñón
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El director de orquesta Carlos Miguel Prieto cumple 10 años al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) y reconoce que en este tiempo no ha logrado al menos tres metas que se propuso en 2007: conseguir una digna sala de ensayos, realizar más grabaciones y tener mayor presencia a nivel nacional. Estos proyectos, dice, han escapado de sus manos especialmente por cuestiones económicas. Sin embargo, advierte que los logros han sido innumerables.

El más notable: la gira por Europa que se llevó a cabo a finales del año pasado y que incluyó ciudades como Berlín, Hamburgo y París. Además comparte que han sido importantes los estrenos de compositores mexicanos y la comisión de obras.

En 2012 aseguró que no continuaría en la agrupación ante el cambio de gobierno. Hoy, dice, está seguro de que su permanencia no obedece a sexenios sino a proyectos. “En el momento que no tenga ilusión de hacer las cosas, perderé la materia prima”, explicó en entrevista desde Estados Unidos, en donde recientemente terminó una gira.

Además, en 10 años, Carlos Miguel Prieto también obtuvo una nominación al Grammy, ha llegado a ofrecer alrededor de 130 conciertos al año, también acaba de cumplir una década al frente de la Orquesta Filarmónica de Louisiana, que recibió tras la devastación de Katrina; y recientemente su trabajo al frente de la Orquesta Nacional de la Juventud de Gran Bretaña fue elogiado por la prensa inglesa en periódicos como The Guardian y The Telegraph, en donde se destacó su “técnica excelente”, ser “elocuente en su expresividad” y ser capaz de “embelesar” a la audiencia.

Hace 10 años, cuando tomó la dirección, enlistó una serie de objetivos, como consolidar una imagen, hacer más giras nacionales e internacionales, hacer grabaciones, entre otros. ¿Lo logró?

Conseguimos hacer muchas de esas cosas y son logros que no me atribuyo, sino que son resultado de muchas personas. Hicimos dos giras internacionales largas y se tocó en muchas ciudades, tenemos invitaciones en más lugares que surgen de esas giras; en la República sí se ha tenido presencia en los lugares a los que podemos ir, como León, Festival Internacional Cervantino, Cuernavaca y varios teatros de la Ciudad de México, pero hay que tomar en cuenta que cuesta mucho salir con toda la orquesta. El rubro que nos ha costado más es el de grabaciones, pero es que son cosas muy costosas, ya tenemos varias cosas hechas, pero ha sido muy difícil sacarlas. La comisión de obras sí ha sido importante. No pudimos concretar una sala de ensayos. Llevo 10 años con la Sinfónica, ya no estoy probando las aguas, ya conozco bien a la orquesta y creo que tenemos una buena relación; así que puedo ver los logros, pero también puedo ser capaz de ver los problemas que debemos resolver. Estoy orgulloso de lo que hago y luego de 10 años ha llegado el momento de hablar sobre el futuro, sobre los proyectos que queremos realizar, me interesa ver hacia adelante. Las cosas se arreglan con mucho optimismo y con mucho trabajo. Hay que confiar en una orquesta porque son instituciones de gran nobleza y yo estoy muy optimista.

En 2012 habló de una posible salida, ante el inminente cambio de administración. ¿Usted se ve todavía al frente de la orquesta?, ¿ha vuelto a considerar una salida?

No, yo lo que prefiero ahora es no suponer nada. Yo no veo las cosas así, no digo cosas como: ‘yo me quiero quedar’. Creo que en ese momento, en 2012, hubiera sido una salida prematura, pero en este momento ya no sería prematuro. Sin embargo, para mí es muy difícil pensar en esto, creo que las cosas dependen de proyectos y de trabajo hecho con ilusión. En este sentido, lo que puedo decir es que tengo muchos proyectos, tengo mucha ilusión, muchas ganas de hacer cosas en la trinchera que me toque. No hago campañas, soy totalmente apolítico, y en 2012 me buscaron, presenté un proyecto y me invitaron. Ahora lo que tengo es mucha ilusión de hacer cosas. He comprendido que mi trabajo no es sexenal y que mi única preocupación debe ser musical. Yo trabajo para la Sinfónica y para el público. La creatividad sale de los retos, logramos patrocinios privados para la gira y fue financiada por dinero prácticamente privado. En el momento en que yo pierda la ilusión de hacer las cosas, dejo de tener material prima para trabajar.

Han sido meses de mucho trabajo

No escondo el hecho de que trabajo mucho, que viajo mucho, que estoy prácticamente en todos los continentes. En el verano, por ejemplo, voy a estar en Sudamérica. Tengo tanto trabajo que no me puedo distraer con cosas que me pueden quitar mi tiempo de manera innecesaria. Tengo muy claro cuál es el objetivo de mi trabajo que es hacer música. Soy un privilegiado por poder trabajar con la Sinfónica Nacional, para el público mexicano que es tan noble. Si algo me caracteriza es que soy una persona incansable. Usted lo puede ver, todo está registrado en mi página web. Hago alrededor de 130 conciertos al año, muchísimos son con orquestas de gran prestigio y que me invitan a volver. Por ejemplo, acabamos de confirmar un concierto con la Orquesta Nacional de Washington; estoy por terminar mi temporada en Nueva Orleans, terminé algunos conciertos en Detroit con muy buen éxito. Soy una persona que siempre está trabajando, siempre estoy sacando lo mejor de mí y gracias a Dios nunca me ha faltado trabajo ni ilusión ni suerte. Los resultados están ahí, no quiero hablar ilógicamente bien de mí, pero sí sé que trabajo mucho.

La gira fue importante.

No olvidaré la respuesta de la gente hacia la Sinfónica Nacional. Hay que tomar en cuenta que una gira que inicia en Salzburgo y termina en Frankfurt, después de haber tocado en grandes teatros, es inolvidable. Sé que difícilmente esa experiencia que vivimos podremos olvidarla, lo que hicimos se quedará para siempre. Fue una gira que pudimos documentar muy bien y que fue muy importante, no sólo porque hubo una gran respuesta, sino también porque fue resultado de un trabajo de planeación que nos tomó más de cuatro años. Todo lo que hacemos está planeado, nada es casual, aunque sé que las cosas siempre nos pueden salir mejor. Yo siempre trabajo con optimismo, no lo puedo hacer de otra manera, todo lo que hago lo hago con mucho gusto. Fue una experiencia memorable, con noches en las que el público estaba realmente muy emocionado por lo que habíamos hecho.

¿Cuáles son los planes inmediatos con la OSN?

En un par de semanas vamos a hacer el estreno mundial de un concierto que le pedí al compositor Alexis Aranda, releyó la obra de Juan Rulfo y el resultado va a llamar mucho la atención; el solista será un joven violonista mexicano que se llama Alfredo Reyes y está tocando muy bien. Creo que una de las cosas muy buenas que tenemos en México es una gran camada de compositores, no enlisto nombres porque no quiero olvidar a ninguno, pero tengo mucho interés en dedicar esfuerzos para comisionar obras. También vamos a estrenar en México la obra Hominum, de Gabriela Ortiz, que ya tuvo su estreno en Estados Unidos; así como el estreno en México de La pasión según San Marcos, de Osvaldo Golijov, que en su estreno mundial tuvo aplausos por 25 minutos, cuenta con un lenguaje ecléctico latinoamericano, es absolutamente de nuestro tiempo. Estos son sólo algunos de los proyectos que me vienen a la mente. He procurado traer solistas y directores que motiven a la orquesta al máximo. Lo que nos distingue es la exigencia musical y en una orquesta no hay que bajar nunca la guardia en el sentido de la exigencia y de los objetivos que deben ser muy altos. No hay semana que no haya repertorio que nos rete al máximo. Aunque también reconozco que tenemos una serie de retos que debemos enfrentar, pero me interesa trabajar en eso con gran ilusión, con optimismo y con paciencia. No se puede cambiar a una orquesta de un día para otro.

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