Plácido Domingo, ovacionado en el Teatro Real

El Real renueva su amor por Domingo y Woody Allen se pierde su propio éxito
Y cuando ha terminado de cantar se ha arrodillado y ha besado el suelo en agradecimiento. "Es que estaba feliz, muy feliz", explicaba nada más terminar su actuación. FOTO: /Javier del Real/EFE
30/06/2015
19:20
Madrid
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A "Goyescas" y "Gianni Schicchi" las separan un mar de diferencias y desde esta noche y durante cinco funciones el arte de Plácido Domingo, que ha recibido una lluvia de amor del Real con el miniconcierto con el que ha querido compensar al público de la decepción de no cantar la obra de Puccini.

Y si Domingo ha tenido un éxito absoluto con los 40 minutos de recital que han separado a un título y otro, "Gianni Schicchi" ha encantado al teatro, un éxito que el director artístico del montaje, Woody Allen, se ha perdido porque ha preferido quedarse comiendo marisco en Oviedo (Asturias, norte de España), como atestiguan las fotos que le han hecho en esa ciudad.

El Teatro Real, que no esperaba a Allen ni sabía que viajaba a España, quiere, adora a Domingo, que puede presumir de tener el récord de aplausos en ese coliseo, 45 minutos hace cinco años en el estreno de "Simon Boccanegra", y de que todas sus actuaciones son largamente aplaudidas y ovacionadas.

Esta noche no ha sido menos y él se lo ha reconocido emocionado: "Muchas gracias por este cariño que me habéis demostrado estos días. No quiero terminar sin interpretar algo de zarzuela. Recordando a mis padres y mi hermana voy a cantar 'Luche la fe por el triunfo', de 'Luisa Fernanda'".

Y cuando ha terminado de cantar se ha arrodillado y ha besado el suelo en agradecimiento. "Es que estaba feliz, muy feliz", explicaba nada más terminar su actuación.

El proyecto original del Real era que, coproducida por ese teatro y el que dirige Domingo, Los Ángeles Opera, se estrenara, en programa doble, "Goyescas", con él como director musical, y "Gianni Schicchi", con el español cantando el papel principal de un montaje que firma Woody Allen.

Pero la enfermedad y el posterior fallecimiento de la hermana del madrileño le apartaron de la escena -suspendió en varios lugares del mundo- y no se veía con fuerzas de volver con una ópera de carácter cómico que hay que interpretar con intensidad y entrega.

A cambio anunció que ofrecería un recital, que esta noche ha cantado con toda su alma, cinco semanas después de haber cantado por última vez en un estreno, y por ello ha recibido una gran ovación con el público puesto en pie.

El madrileño ha interpretado las arias "Nemico della patria", de "Andrea Chenier" y "Pietà, rispetto, amore", de "Macbeth", y junto a Maite Alberola "Madamigella Valey", de "La Traviata", una actuación esta última que ha sido interrumpida por los aplausos.

Entre ellas el bajo-barítono Bruno Praticò ha cantado "Sia qualunque delle figlie", de "La Cenerentola", y el barítono Luis Cansino "L'Onore", de "Falstaff".

Allen no ha escuchado el recital ni el estreno del montaje que el propio Domingo le encargó, en su afán de que la ópera participe del mundo cinematográfico que inunda Los Ángeles, y que ha sido muy jaleado, reído y aplaudido.

El norteamericano, con la complicidad de su fiel colaborador Santo Loquasto -autor de la escenografía y figurines de la ópera-, traslada el enredo de la comedia desde Florencia a Nápoles, con guiños al mundo del cine, desde antes del inicio de la ópera, con una suerte de pantalla en la que aparecen unos hilarantes créditos.

En la versión de Allen de "Gianni Schicchi", dirigida por el aplaudido Giuliano Carella, hay un sorprendente final que redondea una pieza que parte de un episodio de la vida del personaje del mismo nombre retratado en el Canto XXX del Infierno de Dante.

María Bayo y Andeka Gorrotxategi han ofrecido, en versión concierto, la "muy exigente" vocalmente "Goyescas", dirigidos por Guillermo García Calvo, que ha debutado con éxito en el Real.

"Goyescas", la última incursión en el género lírico del compositor catalán Enrique Granados (1867-1916), que, tras asistir al estreno mundial de la obra en el Metropolitan Opera House de Nueva York, falleció en el bombardeo del navío en el que volvía a España es una obra "compuesta al revés", iniciada con una suite para piano, luego con las líneas vocales y la orquestación y, por último, se encajó la letra.

Es una música de gran belleza, en la que aflora la madurez creativa del compositor, y "muy exigente" y "vocalmente complicada", que ha sido desarrollada espléndidamente y con un nexo con "Gianni Schicchi" "totalmente inexistente", según reconocía el director artístico del Real, Joan Matabosch.

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