Autoras africanas rechazan arrogancia de occidente

Novelistas recordaron algunas de las agresiones que han padecido
Foto: EFE
20/04/2017
17:37
Rabat
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Un coloquio entre destacadas novelistas africanas celebrado hoy en Rabat se convirtió en una oportunidad para denunciar el machismo en las sociedades africanas y, en paralelo, el eurocentrismo en relación con el continente africano.

Con un lenguaje audaz, la escritora egipcia Nora Amin ha leído varios párrafos de su estudio cultural escrito en árabe, La deportación del (género) femenino y que trata la agresión al cuerpo de la mujer en el espacio público en Egipto.

Amin comentó, sobre todo, los casos de violación colectiva a mujeres egipcias durante la Revolución de 25 de enero de 2011 en la céntrica plaza cairota de Tahrir. Según la escritora, el cuerpo femenino se convirtió en aquella plaza en un "ritual para completar la masculinidad".

La escritora calificó a las víctimas de "heroínas desconocidas de la revolución", y consideró que aquella violencia sexual refleja una violación a Egipto como país y a la dignidad nacional representada en la conciencia colectiva por la mujer y el simbolismo nacional de la Plaza Tahrir.

La novelista ruandesa Scholastique Mukasonga, superviviente del genocidio de 1994 en su país que acabó con la vida de la gran parte de la comunidad tutsi a manos de hutus radicales, no solamente quiso contar las memorias trágicas del exterminación, sino también salvar momentos alegres de su infancia.

Asimismo, Mukasonga, nacida en 1956, criticó al colonialismo belga en Ruanda, que accedió a la independencia en 1962, por ejercer políticas que profundizaron la rivalidad y el odio entre los principales grupos étnicos del país, los tutsis y los mayoritarios hutu, que intentaron exterminar a los primeros.

Durante el genocidio, la novelista perdió una treintena de miembros de su familia, incluida su madre, y en 2006 contó sus recuerdos de aquel tiempo en su primer libro, una autobiografía titulada Inyenzi (cucarachas, como la propaganda de los radicales hutus calificaba a los tutsis) publicada por la editorial francesa Gallimard.

Por su parte, la escritora senegalesa Khadi Hane, nacida en Dakar en 1962, denunció las políticas lingüística del nuevo Estado senegalés postcolonial por intentar imponer el francés como primer idioma para todos los ciudadanos y borrar los dialectos locales como el peul, hablado por su comunidad étnica.

Hane, que vive actualmente en París, añadió que su primer libro fue "una venganza" a un acto de racismo que sufrió en Francia y que la llevó a perder una oportunidad de trabajo por ser negra.

Esa experiencia de la autora está reflejada incluso en los títulos de algunos de sus libros, como Los violines del odio y Mi sucia piel negra, publicados en francés en 2001.

Una bicicleta regalada por su padre a su hermano y no a ella por ser mujer, fue el gesto que empujo a la marroquí Latifa Baqa a ser escritora "para expresar una rabia profunda a través de la literatura".

"Escribo porque este mundo no me gusta, y mediante la escritura tejo una realidad que yo quiero", remachó.

Las historias de vida de esas escrituras emocionaron a las decenas de personas, de diferentes nacionalidades, que asistieron a este evento, celebrado en la sala de conferencias del Museo Mohamed VI de Arte Moderno y Contemporáneo, que acoge también una exposición de varios pintores pertenecientes a países del continente africano.

Esas actividades forman parte de una importante manifestación de la cultura africana que se celebra este mes en Rabat y que lleva por nombre África en Capital y incluye exposiciones, música, películas y arte mural callejero.

nrv

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