¿A Jorge Volpi le faltan ojos y oídos?

Crimen y Castigo
Foto: Archivo
10/04/2017
00:17
Periodistas Cultura
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¿A Jorge Volpi le faltan ojos y oídos?

Desde que Jorge Volpi llegó a la Coordinación de Difusión Cultural UNAM, en diciembre del año pasado, ha esquivado varios ganchos al hígado: el Seminario del Taller Coreográfico de la UNAM y sus maestros que cuenta con gran influencia de decenas de padres de familia; a la Fundación Juan Rulfo y su estrepitosa salida de la Fiesta del Libro y la Rosa, y a Marcelino Perelló y sus comentarios a través de Radio UNAM. Pese al esquivo ¿ha salido ileso?

Hay un monstruo de varias cabezas que aguarda su turno: el Edificio “H” de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Ese round aguarda. Nos dicen que si bien el doctor ha librado varias batallas, algunas son herencia de su antecesora, lo cierto es que hay un equipo que debe abrir más y mejor los ojos y los oídos. ¿Cómo fue que no dimensionaron la fuerza de los maestros de danza? ¿En serio en Literatura UNAM no vieron venir la actitud de la Fundación Juan Rulfo? ¿De verdad en Radio UNAM se sorprendieron por los dichos de uno de sus conductores?

Un muro piropero contra la violencia

Hace unos días, nos cuentan, en el Palacio de Minería se montó un espacio original para que la gente descargara su creatividad para lanzar piropos. El Muro Piropero, montado como parte de la exposición No es No, yo respaldo la igualdad de género que estuvo en el recinto de la UNAM, recopiló algunas joyas del habla popular, como: “¡Quién fuera bombero para agarrarte la manguera!” o “¿Cómo te caerían unos huevitos y una longaniza para el desayuno?”, “Quisiera ser microbusero para subirte en la parada” y sátiras a la belleza literaria del tipo: “Tu cuerpo es poesía y aquí estoy yo para rimártela”.

Y por supuesto, en esa recopilación, nos dicen, también salieron a la luz los peores piropos escuchados en la calle, los directos, agresivos, acosadores. El objetivo, nos cuentan, es tratar de sensibilizar a la gente sobre la violencia hacia las mujeres en todas sus manifestaciones. Y parten de un punto: Gritarle a una mujer en la calle que es “metible” o expresarse así en un espacio público, no es gracioso. Tiene que dejar de serlo para muchas personas.

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