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La decisión del gobierno norteamericano de retirar la versión en español de la página electrónica de la Casa Blanca ha sido calificada por la Academia Mexicana de la Lengua y sus miembros como un acto discriminatorio, torpe e irracional.

En un comunicado de prensa, la institución dedicada al estudio de la lengua española en México expresó ayer su preocupación por lo que, dijo, puede considerarse una agresión contra la primera minoría cultural de ese país y contra una lengua con presencia en todo el mundo. “Silenciar el español en las comunicaciones oficiales de aquella nación representa un acto discriminatorio contra los millones de hispanoparlantes y en particular contra los millones de mexicanos que viven del otro lado de nuestra frontera”, señaló.

Por su parte, el escritor y académico Felipe Garrido consideró que se trata de una decisión “muy torpe porque dentro de Estados Unidos hay una enorme población de hispanohablantes”. “Hay millones, no sólo de origen mexicano, también hay cubanos, puertorriqueños, españoles, gente de todos los países hispanoamericanos con situación legal. Esta decisión es una agresión innecesaria, no veo cuál pueda ser el beneficio que tendría Estados Unidos con esto. Esperamos que se rectifique”, comentó a este diario.

El miembro de la AML añadió que es “una medida irracional” contra la que hoy es la segunda lengua más hablada y estudiada en todo el mundo: “En el mundo anglosajón, en el Medio Oriente, el español es la segunda lengua más hablada y estudiada del mundo. Los estudiantes del español son millones en todos lados”.

El lunes pasado, el director de la AML, Jaime Labastida, expresó a este diario que se trata de “un ac-to de insensatez”. “Trump quiere aislar a Estados Unidos, quiere levantar un muro, levantar una especie de cinturón de castidad alrededor de Estados Unidos, quiere incomunicar el país, como si la única lengua que existiera en el planeta fuera el inglés. No se preocupen, es una simple muestra de estupidez y de insensatez”, dijo.

La declaración de los académicos mexicanos se suma a las que el lunes pasado expresaron los directivos de la Real Academia Española (RAE) y del Instituto Cervantes.

Darío Villanueva, director de la RAE, dijo que la medida cumple las previsiones “más negativas” sobre Donald Trump y es “un retroceso notable” aunque sea “simbólico”, porque no frenará el uso del idioma en un país en la que cada vez es más firme la presencia del español. El entonces titular del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, opinó que es un gesto “simbólico” pero “grave” porque “no presagia cosas buenas”, ya que 18% de la población habla español, se prevé que en 40 años subirá a 23.4%, y Trump “rema contra corriente”.

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