Pablo Espinosa convierte periodismo en literatura

"Sala de redacción" es un libro que reúne entrevistas a importantes escritores, como Kapuścinski
Pablo Espinosa es reportero cultural desde 1978 (YADÍN XOLALPA. EL UNIVERSAL)
21/01/2017
00:24
Yanet Aguilar Sosa
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El primer libro que Pablo Espinosa publicó en 1994, para la colección Periodismo Cultural del entonces Conaculta, No por mucho madrugar se redacta más temprano, no tenía más aspiración que recopilar una serie de los textos periodísticos que había escrito hasta entonces; su nuevo libro, Sala de redacción, también en la colección Periodismo Cultural de la hoy Secretaría de Cultura, tuvo siempre la ambición de ser un libro periodístico pero también literario.

Sala de redacción, que tiene prólogo de Elena Poniatowska, es un libro de periodismo que aspira a la escritura posada, y lo hace desde temáticas tan diversas como la música, la propia literatura, la danza, el periodismo y otras artes que Pablo Espinosa ha reporteado o de las que ha escrito.

En el libro hay dos entrevistas, una con Ryszard Kapuścinski y la larga conversación con Arvo Pärt; también hay materiales sobre José Saramago, Gabriel García Márquez, María Callas, David Jones, Marcel Marceau, James Brown, Vivaldi, Bob Dylan, Madredeus, Pink Floyd, Rogers Waters, Wagner, Schubert, Patti Smith, Terry Riley, la Sonora Santanera, los Stradivarius y el Palacio de Bellas Artes.

“Es periodístico pero es literario, es decir, aspiro a la prosa poética, aspiro a hacer relatos, a hacer historias. Si hablo de un compositor lo convierto en un personaje”, señala el periodista y editor de cultura de La Jornada, quien agrega que aspira a hacer literatura pero siempre a partir del periodismo, de los hechos y las noticias.

“El que pudiera escribir textos más reposados me llegó como una consecuencia de lo que siempre he perseguido: la literatura. Yo siempre he dicho que no soy escritor, no soy cuentista, no soy narrador, no soy novelista porque no me sé inventar historias. Soy periodista porque no me tengo que inventar historias, sencillamente las reproduzco, cuento lo que veo, narro lo que veo”, afirma el también autor de Si me han de matar mañana, lo redacto de una vez.

Asegura que hay una negativa a hacer periodismo más trabajado, reportajes, por lo que él llama “síndrome de tesis”, y que tiene que ver con el asunto de postergar. “Yo agradezco mucho al periodismo que me ha obligado a entregar en 20 minutos una crónica que aunque sólo hecha en tres cuartillas me ha gustado”.

Espinosa asegura que el periodismo se estudia en las aulas pero en realidad se aprende a diario en la sala de redacción. “Sin la palabra el periodismo no existe, y mi argumento fundamental para afirmar que no hay periodismo todavía en redes sociales es que no se respetan las reglas esenciales del periodismo, las reglas básicas, que es primero no dar por hecho algo sin confirmarlo, las noticias sin confirmación que se dan en redes sociales no son noticias. Las redes sociales son la hoguera de las vanidades, la gran pasarela, el narcisismo, muchas cosas menos periodismo, este libro apuesta por el periodismo”.

Reitera que este libro apuesta ante todo por la literatura. Dice que a los periodistas de cultura suelen “decirnos que somos escritores frustrados y que quienes como él se dedican al periodismo musical son músicos frustrados, y si lo hacen a las artes plásticas son pintores frustrados, y eso es lo más falso”.

“Los periodistas culturales trabajamos con la palabra escrita y somos escritores si publicamos libros, somos escritores que nos marcamos dentro del género de literatura de no ficción donde está la historia, la filosofía, la poesía, el ensayo”, asegura el periodista nacido en Veracruz.

Reportero cultural desde 1978, Espinosa asegura que los periodistas culturales debemos adquirir el punto de vista de un reportero de guerra pues la vida es una guerra por la subsistencia, por la felicidad, por eso la gente lee por querer encontrar historias que los hagan sentirse personas.

“No somos periodistas de lo bonito, somos periodistas de lo que ocurre en el mundo y de lo que crean los seres humanos para que el mundo sea mejor, pero eso no hace que volteemos la vista de donde está el horror. La poesía, la música, los conciertos, las cosas que ocurren a diario ocurren enfrente del horror y como una respuesta al horror precisamente”, concluye.

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