Se encuentra usted aquí

Ruben Darío, poeta prodigio

El escritor Félix Rubén García Sarmiento adoptó el apellido de Darío por su tatarabuelo
Foto: Archivo
18/01/2017
10:45
Notimex
México
-A +A

Félix Rubén García Sarmiento, mejor conocido como Rubén Darío, nació el 18 de enero de 1867, en Metapa, Nicaragua, en el seno de una familia de clase baja, cuyos padres lo enviaron a vivir con sus tíos abuelos Bernarda Sarmiento y Félix Ramírez, quienes cuidaron de él como si fuera su propio hijo.

Y fue la tía abuela Bernarda quien desarrolló en Rubén una pasión por la lectura desde que era niño, enseñándole el sonido de las letras y sentándolo en su regazo para señalarlas en el abecedario, tenía tres años cuando aprendió a leer con fluidez.

Cuentan sus biógrafos que la tía abuela le insistía para que ingresara a una escuela de oficios que lo enseñara a ser sastre, pero no le gustaba ese futuro, de ahí que con frecuencia se escapaba de las clases para tomar libros a escondidas y seguir leyendo.

De acuerdo con información tomada del portal http://www.cervantes.es/, Rubén Darío comenzó a escribir poemas desde los 14 años, y éstos lograron ser publicados en un periódico local, lo que lo inclinó hacia la actividad periodística.

Artículo

Nicaragua homenajea a Rubén Darío y Mark Twain

En el encuentro cultural se dio a conocer una escultura en reconocimiento a los escritores
Nicaragua homenajea a Rubén Darío y Mark TwainNicaragua homenajea a Rubén Darío y Mark Twain

Adoptó el apellido de Darío por su tatarabuelo quien se llamaba Darío y a cuya descendencia se conocería después como los Daríos.

Antes de cumplir los 15 años se enamoró de una jovencita llamada Rosario Emelina Murillo, quien fue su musa para escribir su novela Emelina, la cual realizó en tan solo 10 días, plasmando sus fervientes deseos por contraer matrimonio con ella.

Sus amigos y familiares conspiraron juntos para que Rubén desistiera de dicha idea y partiera para El Salvador, donde fue bien recibido por el entonces presidente salvadoreño Rafael Zaldívar, quien le ofreció su protección.

"El presidente fue gentilísimo y me habló de mis versos y me ofreció su protección; más cuando me preguntó qué es lo que yo deseaba, contesté con estas exactas e inolvidables palabras que hicieron sonreír al varón de poder: 'Quiero tener una buena posición social'", comenta en su autobiografía el propio Darío.

Artículo

Ateneo de Madrid exhibirá la máscara mortuoria de Rubén Darío

La muestra también mostrará primeras ediciones de sus libros y testimonios de su paso por la institución
Ateneo de Madrid exhibirá la máscara mortuoria de Rubén DaríoAteneo de Madrid exhibirá la máscara mortuoria de Rubén Darío

De regreso a Nicaragua, colaboró con varios periódicos de su país y al cumplir los 19 años; en 1886 se trasladó a Chile para hacerlo en periódicos como La época y La libertad electoral, y entabló una amistad con el escritor y periodista Pedro Balmaceda Toro, hijo del entonces presidente.

Pedro Balmaceda lo introdujo en los principales círculos intelectuales, políticos y sociales del país que influirían enormemente en la carrera literaria de Darío, además le ayudó a publicar su primer libro de poemas Abrojos (1887).

En 1888 publicó en Valparaíso el poemario Azul, obra considerada como el punto de partida del Modernismo. Esta fama le permitió obtener el puesto de corresponsal del diario La Nación, de Buenos Aires.

Información del sitio biografiasyvidas.com, señala que el 21 de junio de 1890 contrajo matrimonio con Rafaela Contreras, mujer con la que compartía sus aficiones literarias y con la que tuvo a su hijo Rubén, nacido en noviembre de 1891.

Artículo

Presentan antología poética de Rubén Darío

"Antología Poética de Rubén Darío" fue editada por el banco emisor del Estado como parte de las celebraciones del centenario de la muerte del poeta
Presentan antología poética de Rubén DaríoPresentan antología poética de Rubén Darío

Poco más tarde, con motivo de las celebraciones del Descubrimiento de América, vería cumplido su sueño de visitar el viejo mundo y desembocó en La Coruña, España, el 1 de agosto de 1892 y tristemente, un año después, sufrió la pérdida de su querida esposa, lo cual le hizo avivar su alcoholismo.

Posteriormente, volvió a Nicaragua donde vivió uno de los episodios más infortunados de su vida, cuando la mujer de la que se había enamorado de joven, Rosario Emelina Murillo, acompañada de su hermano, le tendieron una trampa para que se hiciera cargo de un hijo que no era suyo.

Rosario había quedado embarazada un tiempo atrás y, aprovechándose del estado de ebriedad en que Rubén Darío se encontraba, lo incitó a tener relaciones sexuales con ella con el propósito de que su hermano los encontrara y lo obligara a contraer matrimonio.

Artículo

Nicaragua celebra el natalicio de Rubén Darío con arte

Obras de teatro, recitales y una sesión solemne de la Asamblea Nacional forman parte de las actividades
Nicaragua celebra el natalicio de Rubén Darío con arteNicaragua celebra el natalicio de Rubén Darío con arte

Resignado ante la situación, Rubén accedió a ello, sin embargo, decidió no pasar el resto de sus días con Rosario y seguir su vida viviendo solo.

Según el portal rubendario.org, poco tiempo después, Rubén visitó Madrid, en donde conoció a una mujer de baja condición social dedicada a la servidumbre llamada Francisca Sánchez, de quien se enamoró y a quien desposó, con ella viajó a París, tras haber ejercido de cónsul de Colombia en Buenos Aires.

En 1906 participó como secretario de la delegación nicaragüense en la Tercera Conferencia Panamericana que tuvo lugar en Río de Janeiro, y poco después fue nombrado ministro residente en Madrid del gobierno nicaragüense de José Santos Zelaya hasta febrero de 1909.

Artículo

Presentan libro conmemorativo de Rubén Darío

La edición cuenta con el estudio introductorio del escritor nicaragüense Sergio Ramírez, acompañado por textos del autor mexicano José Emilio Pacheco y del poeta español Pere Gimferrer
Presentan libro conmemorativo de Rubén DaríoPresentan libro conmemorativo de Rubén Darío

Durante esta etapa de su vida escribió sus libros más valiosos, tales como: Cantos de vida y esperanza (1905), El canto errante (1907), El poema de otoño (1910) y El oro de Mallorca (1913) y también su autobiografía, la cual apareció en la revista Caras y Caretas, y llevaba por título La vida de Rubén Darío escrita por él mismo.

En 1914 se instaló en Barcelona durante un tiempo para publicar su última obra poética Canto a la Argentina y otros poemas, y al estallar la Primera Guerra Mundial, regresó al continente americano, donde se instalaría por una breve temporada en Guatemala.

Con su salud deteriorada debido al alcoholismo y repetidos ataques de ansiedad y alucinaciones, el poeta regresó definitivamente a su natal Nicaragua, donde falleció el 6 de febrero de 1916.

 

nrv

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS