Colección Ultramar publica tres libros

Son traducciones hechas por Roberto Rueda, Rocío Ugalde y Emma Julieta Barreiro
Javier Martínez
Javier Martínez, director general de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM, y la traductora Rocío Ugalde.
02/06/2015
04:00
Ciudad de México
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La riqueza de Ultramar, la más reciente colección de traducción literaria de la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM, está no sólo en el perfil temático que tiene: todas las obras que se publiquen aquí tendrán que abordar el desplazamiento social y la transculturalidad; sino que su gran atractivo también está en el impulso que dará a los jóvenes traductores de la Facultad de Filosofía y Letras, de El Colegio de México y becarios de la Fundación para las Letras Mexicanas.

Con esa premisa han lanzado los primeros tres títulos de esa colección que anda entre mares y se define a partir de la pluralidad cultural, el desplazamiento social y la transposición lingüística. “Ultramar es país de nuevo encuentro: condición atroz del exiliado, esperanza audaz de algún almirante, vuelco súbito en el corazón del diferente, dislocación de esa alma que es la lengua. Ultramar es un signo nuevo en la memoria de los tiempos: un anhelo, un paso al borde del abismo; es una revelación sacada al sufrimiento, honda imagen de un pasado transmarino”.

Esa es la vocación que comparten: Miércoles en la noche, en El Fin del Mundo, de Hélène Rioux, traducida por Roberto Rueda Monreal; La higuera encantada, de Marco Micone, traducida por Rocío Ugalde; y Todo era adiós, de Gurjinder Basran, con traducción de Emma Julieta Barreiro; los tres primeros títulos que se inscriben en esta colección que se edita en papel color azul claro y abre y cierra con dos mapamundis impresos en color verde limón; con portadas en color blanco y azul rey y con el lema “Ultramar. Narrativa actual, allende el mar...”

Esa vocación también la refrenda en cada palabra Javier Martínez Ramírez, director general de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM, quien asegura que los tres autores publicados hasta el momento “van jugando entre la ficción y la autobiografía pero evidentemente hay una situación de migración que está latente y que aflora porque es traer la cultura, la lengua, las raíces”.

El editor universitario que ya tiene una lista de ocho nuevos títulos que está negociando, asegura que la colección Ultramar lo que hace es buscar aquellas obras literarias que tienen un objetivo muy específico. “Nosotros le dimos tres perfiles a la colección Ultramar: tenía que ser literaria, tenía que ser innovadora y tenía que ser universitaria”.

Pero dice que también se rige por lo que la UNAM está buscando con esta colección, atender un programa que ha sido una instrucción por parte de la rectoría, de lanzar a los profesionales de la traducción que se están generando en la universidad hacia nuevos retos y buscar opciones profesionales y serias para estos estudiantes de la universidad; la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y sus distintos colegios están formando especialistas en distintas áreas.

Martínez Ramírez asegura que es una prioridad la vocación literaria porque el objetivo principal de la colección es buscar en la narrativa universal algunos textos de autores jóvenes, de publicaciones literarias que hayan sido reconocidas en su país de origen con algún tipo de reconocimiento, que no estén traducidas al español y que tengan que ver con un tema específico que es el del desplazamiento social.

“Algo que está ocurriendo en nuestro mundo actual a raíz de conflictos bélicos, a raíz de guerrillas, de crisis económicas, es que tenemos un desplazamiento de muchos grupos y a veces nos quedamos con una idea de que el desplazamiento únicamente ocurre de las clases que están en las peores condiciones, pero se nos olvida que también hay desplazamiento de profesionales que tienen que salir de sus países por distintos motivos y entonces esos profesionales tienen que llegar a otra cultura con el bagaje cultural de su país, a conocer otra lengua, a ubicarse en el espacio, a competir laboral y económicamente”, señala el editor universitario.

Es así que todas las obras literarias que han publicado y las que ya están negociando para publicar —tres a finales del año y tres más en febrero—, tienen como raíz la transculturalidad, la situación lingüística y cultural, obras de autores que se han debido adentrar a otra cultura.

Rocío Ugalde fue la traductora de la obra de Marco Micone, un libro que fue editado con apoyo del Centro Internacional de Traducción Literaria de Banff, Canadá; al igual que apoyaron el libro de Hélène Rioux y que incluye residencias para los traductores.

Las becas y apoyos de países como Canadá, Turquía y Corea serán fundamentales en la conformación del catálogo de Ultramar, pues Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM sólo puede pagar un máximo de mil dólares para derechos de las obras.

“Como máximo pagamos mil dólares por los derechos de la obra y hacemos una oferta de un tiro de 2 mil ejemplares”, afirma Martínez sobre la colección que empezó a coordinar Juan Carlos Rodríguez y que ahora está a cargo de Laura Emilia Pacheco y Álvaro Uribe.

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