Poeta de investidura de Obama visita la Cuba de sus padres

El laureado Richard Blanco voló a la patria natal de sus padres para visitar la casa de sus abuelos y generar lazos artísticos con los poetas de la isla
En esta foto del 17 de junio del 2015, el poeta cubano-estadounidense Richard Blanco abraza a su tía Nivia Delgado en Cienfuegos. FOTO: AP
19/06/2015
14:05
Cuba
AP
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La anciana veía con recelo por la ventana mientras el poeta Richard Blanco y una amiga escritora bajaban de un maltratado sedán de la era soviética y se acercaban a la entrada de su casa.

"Busco la casa de mis abuelos", explicó Blanco, y recitó los nombres de los parientes que vivieron en lo que solía ser un floreciente pueblo azucarero antes de la revolución cubana.

"¡Ah, eres el hijo de Carlito!", exclamó Moraima González, de 83 años. Salió disparada de la casa para abrazar al visitante con una sonrisa que le iluminó su rostro. "¡Esa gente para nosotros es familia! ¡Me da mucha alegría verte!".

Blanco realizó su primera visita a Cuba luego que el presidente Bill Clinton suavizara las restricciones de viaje en la década de 1990. En el 2012, se convirtió en un símbolo del Estados Unidos moderno cuando fue seleccionado como poeta de la investidura del presidente Barack Obama: el primer latino, la primera persona abiertamente gay y el primer inmigrante en tener el título.

Esta semana, Blanco, de 47 años, voló a la patria natal de sus padres por primera vez en más de cinco años, como parte de un esfuerzo por impulsar la reafirmación de los lazos diplomáticos y económicos a través del arte y la literatura.

Blanco y su vieja amiga, Ruth Behar, una reconocida cronista de la vida de los cubano-estadounidenses y de las comunidades judías en Cuba, se tomaron una semana para viajar por la isla, presentándose mutuamente a amigos y parientes, y reclutando a escritores y artistas cubanos para un nuevo sitio web que incluirá escritos sobre la vida en ambos lados del estrecho de la Florida.

Después del anuncio de distensión del presidente Obama el 17 de diciembre, "sentí que nunca había sido más estadounidense y cubano, nunca", dijo Blanco. "Como si realmente tuviera dos hogares y amor por dos países".

Tras una serie de lecturas a lo largo y ancho del país, los escritores dijeron el jueves que estaban emocionados por la respuesta entusiasta de los artistas cubanos que quieren contribuir con su portal, bridgestocuba.com. También decidieron enviar contenido mensual a cubanos directamente por correo electrónico para solucionar los problemas causados por la falta de acceso a internet en una de las sociedades menos conectadas del mundo.

El par leyó parte de su obra en La Habana y la ciudad costera de Cienfuegos, y luego pasó gran parte del miércoles en El Espartaco, el pueblo natal de los padres de Blanco, antes de dirigirse al norte, a la ciudad de Matanzas.

Para Blanco, cuya última visita había sido en 2009, el viaje sirvió como medición de los cambios en Cuba desde que el presidente Raúl Castro lanzó una serie de reformas económicas un año después.

Dijo que estaba sorprendido por una serie de experiencias que nunca había tenido en la isla: ir a un restaurante tan fino que se sintió mal vestido; ver a dos hombres actores besándose en el escenario en una obra; y oír decir a un mesero que un platillo fue eliminado del menú porque un ingrediente no cumplía con las expectativas del chef.

"Por un momento olvidé que estaba en Cuba. Todo se volvió mucho más fácil de hacer", dijo.

Algunos cambios son agridulces. Muchos de sus parientes más jóvenes dejaron la isla para buscar prosperidad en el sur de Florida, donde él creció después de nacer en España. Incluso parientes de mayor edad ahora viajan entre Cuba y Estados Unidos gracias a las liberalizadas políticas de viaje de ambos gobiernos.

Cambios importantes llegaron hasta a El Espartaco y Cienfuegos, donde el tiempo parece haberse detenido en la década de 1960 a los ojos del extranjero casual. Algunos de los primos de Blanco mantenían escondido un cerdo en la azotea de su casa de dos pisos para tener una fuente de comida e ingreso. Ahora el cerdo no está, y le rentan la sala de la casa a un propietario de un negocio privado que vende souvenirs a turistas.

El molino de azúcar de El Espartaco, construido por una empresa estadounidense, se cerró hace más de una década, fue desarmado y vendido como chatarra a una empresa japonesa. Pero el pueblo crece y migrantes del campo llegan a trabajar en granjas privadas para cultivar arroz, frijoles y tubérculos por unos dólares al día.

Behar y Blanco confían en que más cambios están por venir y esperan que estos ayuden a Cuba en la transición a una economía más sana, sin la desigualdad que padecen muchos de sus vecinos de Latinoamérica y el Caribe.

"Deben ser propietarios de parte de esa prosperidad que creo está por llegar", dijo Blanco.

Los cubano-estadounidenses, vinculados a la isla y con dinero y recursos en Estados Unidos, ya son fuente de mucho del dinero que mantiene a la isla, tanto por las remesas a familiares como por las inversiones con empresarios que son parientes o sólo socios.

Pero aún hay mucho daño sin resolverse adentro de las familias divididas, dijeron ambos escritores, algo que esperan que la discusión motivada por su sitio web pueda resolver.

"¿Se quedará todo en palabras huecas o de alguna forma será significativo?", preguntó Behar.

Blanco dice que espera que las familias y los gobiernos de los dos países puedan desarrollar nuevas relaciones que lleven a un sistema cubano mucho más sustentable.

"¿Cómo puedes tomar lo bueno de cada cosa, juntarlo todo y hacerlo mejor?", preguntó.

 

rqm 

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