La novela "Demasiado amor" cumple 25 años

Sara Sefchovich dice que su obra es también un retrato de un México que ya no existe
La obra que obtuvo el Premio Agustín Yáñez es resultado de un viaje por todo el país, que duró 10 años. Foto: Juan Boites/ EL UNIVERSAL
13/06/2015
01:18
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La novela Demasiado amor cumple 25 años de su publicación. El aniversario motiva a Sara Sefchovich a pensar en una frase de la mística mexicana Concha Armida: “Más vida para sufrir más”. Pero la autora de la cébre novela prefiere decir: “Más vida para regresar al país que ya no tenemos; hemos destruido a México y estamos a punto de destruir lo que habíamos ganado durante 30 años”.

El cuarto de siglo al que llega Demasiado amor, esa novela que la llevó a ganar el Premio Agustín Yáñez y a tener miles de lectores, le permitió a Sefchovich repensar el amor y el México al que le dedicó esta entrañable novela.

“Sin habérmelo propuesto es un monumento a un México que ya no existe o mejor dicho sigue existiendo el México maravilloso pero ya no lo podríamos recorrer con ninguna tranquilidad, con ninguna seguridad; al mismo tiempo es un monumento a la esperanza, a pensar ‘si todavía te mueve este México, por qué no hacemos algo para recuperarlo’”, afirma en entrevista la socióloga, narradora y columnista de EL UNIVERSAL.

La novela, que ha tenido varias ediciones en distintos formatos a lo largo de 25 años, y de la que ahora Alfaguara ha realizado una edición conmemorativa, es un motivo para pensar el México actual que poco se parece al que Sara Sefchovich plasmó en la novela.

“Por deficiente que sea nuestra democracia, hemos ganado respeto a los derechos humanos, elecciones carísimas pero limpias, libertad de expresión con sus límites, pero sí, hemos ganado muchas cosas y estamos a punto de echarlo todo por la borda. No se vale, como no se vale destruir el país y acabar con todo lo que sí funciona”, afirma la investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM desde 1977.

Demasiado amor es al tiempo una inmersión a los encuentros sexuales de una joven trabajadora mexicana y de manera alternada una inmersión al México profundo a través de sus olores, sabores, pueblos, arquitecturas, arte y fiestas; un reconocimiento de la riqueza de México desde los ojos de una mujer enamorada que se deja guiar por un hombre que la lleva a descubrir las bondades, riquezas y tragedias de su país.

“Durante esos diez años que yo recorrí México de punta a punta, de la mano de un sociólogo e historiador dedicado a los estudios regionales fue muy emocionante y muy sorprendente para mí que había crecido en la ciudad de México, que salía de vacaciones como cualquier niño de la clase media a Morelos, a Guerrero o Veracruz; en esos paseos fue descubrir a ese otro México y darme cuenta de él”, afirma la escritora.

Sefchovich asegura que 25 años después se da cuenta de que sigue pensando en que este país es maravilloso y vale la pena amarlo, recorrerlo, cuidarlo, no quemarlo.

“Cuando la editorial decidió celebrar el aniversario de un cuarto de siglo de la novela me preguntaron si quería escribir algo como escribí y está puesto al final cuando cumplió 20 años y donde conté toda mi experiencia de Demasiado amor, que fue muy impactante. Dije que sí y escribí un capítulo que resultó ser muy sombrío sobre el México de hoy en el que ya no pueden pasar muchas de las cosas maravillosas que pasaban en el México de hace 25 años y decidí con apoyo de mis editores no incluirlo porque era decir ‘en esto nos vamos a quedar’ y yo no quiero eso” que aquí nos quedemos”.

La autora de otras novelas como La señora de los sueños y Vivir la vidaMéxico y de libros de ensayo como La suerte de la consortePaís de mentiras y Las primeras damas, asegura que decidió no incluir ese texto tan sombrío porque sabe que este libro todavía hoy le puede causar a una persona una sensación de emoción, intensidad y amor por México.

“Pero también porque soy una gente que tiene esperanza, lo he dicho en todos mis libros, incluso en los más sombríos sobre este país, siempre tengo la esperanza de que tenemos que sacarlo adelante y lo vamos a sacar los ciudadanos y que vale la pena rescatar la memoria de aquello tan precioso para no quedarnos en decir ‘ya ni modo, esto ya se fue para abajo’”, concluye la narradora y ensayista.

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