Cartas inéditas revelan amistad entre Sor Juana y virreina

Epístolas de la virreina María Luisa Manrique de Lara proporcionan una primera versión o, si se quiere, borrador de la biografía de la monja jerónima, coinciden las editoras de la correspondencia
Sor Juana y su protectora se reunían en el locutorio del convento de San Jerónimo de la capital. FOTO: Archivo.
28/05/2015
13:37
Ciudad de México
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Correspondencia inédita de la virreina María Luisa Manrique de Lara, protectora de Sor Juana Inés de la Cruz, sale a la luz en un nuevo libro que permite ahondar en la relación entre ella y la destacada poeta novohispana (1651-1695), así como en su propia personalidad, poco conocida hasta ahora.

Cartas de Lysi. La mecenas de Sor Juana Inés de la Cruz en correspondencia inédita ofrece, a través de dos epístolas, una perspectiva "personal e íntima de una de las amistades más renombradas de las letras hispanas", afirma en entrevista Hortensia Calvo, quien edita el volumen junto con Beatriz Colombi.

La primera carta, que data de diciembre de 1682, está dirigida a la prima de la virreina, María de Guadalupe de Lencastre, duquesa de Aveiro, mientras que la segunda, fechada en julio de 1687, está remitida a su padre, Vespasiano Gonzaga y Urbino, Pretenso Duque Soberano de Guastalla.

La dedicada a su prima, señala Colombi, corrobora los "frecuentes" encuentros que mantenían Sor Juana y su protectora en el locutorio del convento de San Jerónimo de la capital y "el gran significado que tenían para la virreina, tanto en lo afectivo como en lo intelectual".

"Por lo que se desprende de las palabras de María Luisa, era una relación de amistad y mutuo regocijo, ya que la virreina comenta la gran satisfacción que sienten ambas en estos encuentros", que actuaron como "un paliativo para su soledad" y una oportunidad para dialogar y compartir "su mundo más íntimo", aporta la profesora e investigadora de la Universidad de Buenos Aires.

A juicio de Colombi, el contenido más relevante desde el punto de vista de los estudios sorjuaninos es el retrato de la religiosa, a quien la virreina califica como "una mujer de talento extraordinario", a pesar de provenir "de un pueblo de cuatro malas casillas de indios", según las palabras de María Luisa.

Los escritos de la virreina proporcionan una "primera versión o, si se quiere, borrador" de la biografía de la monja jerónima, ya que deja constancia de rasgos que aparecerán en recuentos contemporáneos y posteriores sobre su figura, complementa Calvo.

"Su empeño por el estudio contra todo obstáculo, el asombro que inspiran sus conocimientos precoces" y su intelecto "sobrenatural" son algunos de los apuntes que la virreina destaca sobre la autora de la "Respuesta a Sor Filotea de la Cruz".

Las cartas publicadas -de la mano de Bonilla Artigas Editores en México y de Iberoamericana en Madrid- constituyen una "rareza", porque prácticamente no se ha conservado ninguna documentación personal de la virreina, exceptuando un par de poemas que dedicó a Sor Juana, indica Colombi.

Así, estas también abren las puertas a descubrir nueva información sobre María Luisa, de quien hasta ahora solo se conocían "detalles muy superficiales, sobre todo en su calidad de consorte del virrey o de amiga de Sor Juana", observa su compañera, directora de la Latin American Library (LAL) de la Universidad de Tulane (Nueva Orleans), donde se encontraron las cartas.

La virreina "demuestra marcadas inquietudes intelectuales, se nos revela como instruida, enterada, y alguien que se expresa con autoridad y soltura sobre los temas públicos y de administración del imperio", expresa Calvo, quien subraya el "cierto sentido del humor" de la que también fue condesa de Paredes, así como su "intelecto despierto y hasta juguetón".

Aunque estas muestras de correspondencia estaban catalogadas en la LAL, habían pasado desapercibidas ante los ojos de los investigadores desde que se integraron al acervo en 1936.

Las editoras coinciden en que todavía hay mucha documentación sobre Sor Juana y su entorno que permanece oculta.

Por ejemplo, explica Colombi, no se descarta que haya existido una correspondencia entre la poeta y la virreina, ya que esta última también tenía "el hábito epistolar"; o que Sor Juana intercambiara cartas con Diego Calleja, su primer biógrafo, y con otras personalidades de su tiempo, en América o España.

"Es difícil especular sobre algo que no se ha descubierto y que aun no existe, pero los archivos están llenos de secretos aún por descubrir", concluye Calvo. 

 

sc 

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