Martha Chapa, “un espíritu comprometido con la cultura”

Amigos y colegas celebraron 50 años de trayectoria artística de Martha Chapa (YADÍN XOLALPA. EL UNIVERSAL)
19/07/2017
00:22
Yanet Aguilar Sosa
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Martha Chapa no es sólo la pintora de las manzanas, es una mujer comprometida con su vocación creadora, con la investigación y difusión del patrimonio intangible, con las causas sociales a favor de las mujeres y da su apoyo a distintas asociaciones filantrópicas.

Un espíritu comprometido con los valores culturales, una mujer rebelde y subversiva, artista plástica y promotora entusiasta, mujer incansable, tal como la definieron Guadalupe Loaeza, Hernán Lara Zavala, María O´Higgins, Alejandro Ordorica y Magdalena Zavala durante el reconocimiento por sus 50 años de trayectoria artística.

En la sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes, los amigos de Chapa aseguraron el lunes por la noche que ella es una artista comprometida. “A lo largo de esta travesía intensa asumida con determinación, la artista configuró una iconografía personal reconocible de su obra, en esta relación de diálogo íntimo con el arte, la creadora y su obra han seguido una evolución continua que se traduce en una experimentación emocional”, dijo Magdalena Zavala, coordinadora de artes visuales del INBA.

Dijo también que en medio siglo de trayectoria, la artista plástica y promotora se ha entregado con pasión a investigar y difundir nuestro patrimonio intangible y las tradiciones destacadas de nuestra identidad cultural.

Por su parte, en un texto enviado, Guadalupe Loaeza indicó que a Chapa le gusta ayudar a las asociaciones que tienen que ver con la filantropía y que es una mujer incansable, creadora, auténtica y generosa que en cualquiera de sus disciplinas se entrega de corazón.

“Sus manzanas han sido exhibidas en más de 25 exposiciones individuales y en más de mil 800 colectivas tanto en México como en el extranjero. Entre las numerosas obsesiones de Martha Chapa, la manzana es la principal, la devora, la acaricia, la imagina, la muele, la sueña, la saborea, pero, sobre todo, la pinta en sus muchas formas”, dijo.

Hernán Lara Zavala dijo por su parte que la manzana se convirtió para Martha Chapa en imagen, metáfora, símil, alegoría y a veces parábola del mundo. “La referencia bíblica alude a ella como el fruto prohibido del árbol del bien y del mal con el que el demonio tentó a Eva y ella a su vez a Adán; en un nivel menos alegórico, la manzana representa sobre todo el desafío, la tentación, el peligro, la curiosidad, el placer, el veneno, en suma, el acto carnal con su consiguiente placer que trae aparejada la culpa, la expulsión, el trabajo ejercido con esfuerzo, el parto, la reproducción y la mortalidad”.

Añadió que las manzanas que Martha pinta no son siempre rojas ni se sirven de una sola técnica pictórica; y que combinó sus manzanas con recuerdos, experiencias, fantasías, ensueños y anhelos y que de ahí surgieron sus autorretratos con paisajes interiores.

En su intervención, Alejandro Ordórica destacó que Martha Chapa siempre ha sido rebelde y subversiva y habló de los motivos en la creación de su obra. Dijo que desde muy joven estaba bajo el influjo de los colores. “Traía consigo los genes misteriosos del talento que permiten por excepción transformar el entorno y ser generadores de arte y belleza con el agregado indispensable de la disciplina y el trabajo”.

La pintora aseguró que siempre ha querido entregar todo lo que ha podido a México y a su excepcional cultura. “El arte está presente en cada instante de mi vida e intento encausarlo hacia mi obra mediante formas, texturas y colores que quedarán luego plasmados en creaciones que quedarán siempre en mis manzanas”.

Frente al público que llenó la sala, Martha Chapa dijo: “Mientras tenga aliento, por todos los medios he de seguir creativa e intensa para cumplir con la meta trazada y asumir los retos del destino. Va para ustedes mi corazón en forma de manzana”.

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