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El lado artístico de los mexicas

Templo Mayor presenta "Una ofrenda a Xochipilli. Entre luces canta y llega el Sol"
Hay piezas como pequeños tambores, flautas, mangos de abanico, y cascabeles de cobre, entre otros instrumentos (GABRIELA ORIHUELA. EL UNIVERSAL)
08/08/2015
02:26
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El museo del Templo Mayor presenta por primera vez una exhibición dedicada a Xochipilli, el dios azteca del canto, la danza y el sol naciente, descubierto en 1978, en la Ofrenda 78, dedicada al dios Macuilxóchitl Xochipilli en su advocación de Sol matinal.

La muestra titulada Una ofrenda a Xochipilli. Entre luces canta y llega el Sol está integrada por 80 piezas que fueron descubiertas en un depósito ritual localizado en el Templo Rojo Sur del recinto ceremonial de Tenochtitlan, construido alrededor de 1500 d.C., que contenía al momento de su hallazgo una gran cantidad de pigmento rojo de hematita.

En conferencia de prensa. Patricia Ledesma Bouchan, directora del recinto y curadora de la muestra, destacó que la característica principal de esta ofrenda son las réplicas en miniatura de instrumentos musicales que fueron hallados, entre otras cosas, con tres cuchillos monumentales de aproximadamente un metro, que tienen en la faz la representación del rostro de Xochipilli.

Esta deidad representa al Sol naciente, por lo cual se le denominaba Señor del rojo crepúsculo para aludir al momento de transición entre la noche y el día, con el teñir de rojo del cielo. Además de la alegría, se le asociaba con la poesía, el arte, la procreación, el maíz tierno y el verano.

“La ofrenda se relaciona con el momento del triunfo del Sol, cuando renace de la penumbra nocturna y regresa al mundo de los vivos, de ahí el cielo rojo cuando amanecía y atardecía”, comentó la directora.

La exhibición se divide en cuatro subtemas: “La ofrenda en el contexto mesoamericano”, “La lucha solar”, “El culto al dios Xochipilli-Macuilxóchitl” y “La protección del patrimonio cultural tangible e intangible”.

En ellos se observa gran parte del depósito ritual hallado por la arqueóloga Mercedes Gómez Mont, al que investigadores como Bertina Olmedo han catalogado como único, debido a la diversidad de sus materiales.

Así, en la muestra figuran piezas como minúsculos tambores, flautas, mangos de abanico, y cascabeles de cobre, entre otros instrumentos que se plasmaron en los códices durante fiestas y bailes nahuas.

También se presentan poemas nahuas referentes a este dios y su particular concepto sobre el amanecer. “Queremos mostrar una faceta poco conocida de un pueblo catalogado como guerrero, que podía expresar con un exquisito estilo artístico el júbilo y la esperanza del nuevo día. Crónicas novohispanas relatan que los nahuas saludaban, todos los días, al astro matinal; le ofrecían una plegaria y música”, aseguró Ledesma Bouchan.

Como parte de la exhibición, a partir del 8 de agosto se llevará a cabo un ciclo de conferencias los sábados del mes, a las 10 horas, donde investigadores ahondarán en el tema.

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