Vhils transforma su arte urbano con mosaicos

El portugués innovó en su técnica y evocó a la figura del fado Amália Rodrigues con una intervención en Lisboa
El artista urbano usó piedras de la calzada del barrio de Alfama para plasmar el rostro de la cantante. (FOTO: EFE)
21/07/2015
13:03
LISBOA
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Dos de los principales iconos de la cultura portuguesa se unen en el último trabajo del artista luso Vhils, que ha creado un mosaico en la tradicional calzada lusa del barrio lisboeta de Alfama en el que retrata a la "reina" del fado, Amália Rodrigues.

A través de lenguajes de diferentes épocas, la obra representa el rostro de Amália Rodrigues (1920-1999) con los contrastes del blanco y el negro de las piedras de la calzada portuguesa, para la que Vhils contó con la ayuda de los "calceteiros" (los que trabajan en el empedrado de las calles) del Ayuntamiento de Lisboa y de la escuela de la capital lusa en la que se preserva esta tradición.

La pieza combina así diversos géneros como el fado, la calzada portuguesa y el arte urbano, que confluyen en un mismo escenario: la calle.

Alfama, uno de los barrios más típicos de Lisboa, fue el espacio elegido para acoger la pieza, presentada al público a comienzos de este mes tras cerca de tres meses de preparación y cuatro semanas de montaje.

La idea del homenaje partió del desafío lanzado por el cineasta portugués Ruben Alves, que quería la imagen de la fadista para la portada del álbum "Amália, las voces del fado", proyecto en el que él desempeña la dirección artística.

Alves pensó en fusionar estos símbolos genuinos de la cultura lusa, al recordar que el fado tiene su origen en la música urbana que emerge de las calles y del pueblo portugués.

"Desafié a Vhils para hacer esto porque es, en cierta manera, muy urbano y, tal vez, para atraer a un público diferente", explicó Alves.

La pieza, denominada "Calzada" e inaugurada en presencia de la hermana de la fadista, Maria Celeste Rodrigues, constituye la primera obra de Vhils que se desarrolla a partir de un mosaico en calzada portuguesa.

Alexandre Farto, conocido como Vhils, es una de las figuras más importantes del arte urbano en todo el mundo, y cuenta con obras esparcidas por Lisboa, Oporto y Aveiro, así como en otros países, entre los que figuran España, Colombia, Reino Unido, China y Estados Unidos.

El artista trabaja con la noción de "estética de vandalismo" y gran parte de sus trabajos retratan rostros de personas, entre los que figuran la canciller alemana Ángela Merkel, el guerrillero argentino-cubano Che Guevara y otras caras anónimas.

A esta lista se unió ahora Amália Rodrigues, con una obra que profundiza en su idea de que son los rostros los que construyen una ciudad, otorgándole vida, historia y memoria.

"El homenaje que Ruben y Vhils construyen es realizado por una generación muy diferente. No vieron los conciertos de Amália, pero ella dejó su importancia simbólica en su educación, su cultura y sus afectos, que hoy se proyecta y se inmortaliza para el futuro", dijo  el alcalde de Lisboa, Fernando Medina.

El retrato de Amália está situado en la calle de Sao Tomé, muy cerca de donde yacen los restos de la fadista, en el Panteón Nacional, junto a otros portugueses ilustres.

En la colina situada entre el río Tajo y el Castillo de São Jorge, las estrechas laderas de Alfama siguen haciendo eco de los versos melancólicos de la cantante.

"Alfama no huele a fado, huele a pueblo, a soledad. Huele a silencio magullado, sabe a tristeza con pan. Alfama no huele a fado, pero no tiene otra canción", entonaba Amália en 1958, en un tema que comparte nombre con el barrio lisboeta.

Su poderosa voz suena hasta hoy en memoria de los portugueses y, aunque el fado se haya modernizado, continúa inspirando a nuevas generaciones de fadistas.

Con más de 40 años de carrera, la fadista es considerada la figura por excelencia de este género musical, con más de 170 discos grabados.

adm/rqm

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