Ganador del Premio Pulitzer y de 11 Premios Tony, "Hamilton" es un fenómeno cultural y la más celebrada expresión artística inspirada en la revolución estadounidense. La competencia, sin embargo, es notablemente débil.

Mientras que la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam inspiraron aclamadas películas, obras de teatro, poemas y novelas, desde El rojo emblema del valor de Stephen Crane hasta Rescatando al soldado Ryan de Steven Spielberg, es raro ver obras notables sobre la revolución estadounidense más allá de los libros de historia.

A 240 años del nacimiento de la nación, el pequeño panteón incluye el musical 1776, las pinturas de Gilbert Stuart y Emanuel Leutze, los poemas "La cabalgata de Paul Revere" de Henry Wadsworth Longfellow y el "Himno de Concord" de Ralph Waldo Emerson, y la adaptación de HBO de "John Adams" de David McCullough, protagonizada por Paul Giamatti y Laura Linney.

"La era de la fundación existe al otro lado de una división cultural e incluso sartorial", dijo el historiador Ron Chernow, cuya biografía de Alexander Hamilton sirvió como base para el musical de Lin-Manuel Miranda con sabor a hip hop. "Conocemos a los fundadores solo a través de pinturas y grabados, lo que parece distanciarlos de nosotros".

"El descuido ha sido bastante vergonzoso", agregó Chernow, "al menos hasta que llegó Lin-Manuel Miranda".

La escasez de obras sobre la guerra revolucionaria se notó incluso durante la batalla por la independencia. Estados Unidos no tenía una escena literaria importante al momento de su fundación y ninguna cultura literaria distintivamente estadounidense hasta bien entrado el siglo XIX. Mientras otras guerras produjeron recuentos memorables de primera mano, como la novela de Norman Mailer sobre la Segunda Guerra Mundial Los desnudos y los muertos o la galardonada colección de cuentos del veterano de la guerra de Irak Phil Klay Redeployment, la vasta mayoría de obras sobre la revolución estadounidense se basan en material de archivo.

Los cineastas se han saltado casi por completo la revolución. No ha habido grandes producciones sobre la Declaración de Independencia, la redacción de la Constitución, el cruce de George Washington del río Delaware o el terrible invierno en Valley Forge. Ningún actor ha interpretado a Washington, Thomas Jefferson o Benjamin Franklin de una manera tan indeleble como Daniel Day-Lewis en Lincoln de Spielberg.

"Los Padres Fundadores son criaturas sagradas, casi míticas; uno los interpreta a su propio riesgo. Moisés sería más fácil", dijo la historiadora Stacy Schiff, cuyo libro sobre Franklin A Great Improvisation: Franklin, France, and the Birth of America se publicó en el 2005.

El siempre popular Franklin y el traicionero Benedict Arnold han sido representados en miniseries de TV, pero sus biografías no se han llevado al cine. Benjamin Franklin de Walter Isaacson, publicado en el 2003, es la base de un próximo documental de Ken Burns.

"Prefiero a Burns que un largometraje", dijo Isaacson, explicando que pensó que un documental sería más efectivo. "Dicho esto, si alguien quiere hacer una película sobre el encantador Ben Franklin estaré feliz de ayudar, y estoy seguro de que él nos haría un guiño alegre a través de sus modernos bifocales".

Las pocas películas ubicadas en la era de la revolución incluyen la producción de Merchant Ivory de 1995 Jefferson en París, un drama protagonizado por Nick Nolte que tuvo reseñas mixtas y fracasó en la taquilla, y "El patriota", dirigida por Roland Emmerich y con Mel Gibson como un estadounidense que dirige una milicia luego que su casa y su familia son tratados con brutalidad por los británicos. El filme recibió nominaciones al Oscar en 2001 por su música, sonido y cinematografía, pero fue ampliamente criticado por inexactitudes; el historiador David Hackett Fisher escribió que El patriota era para la historia "lo que Godzilla es para la biología".

Hollywood se ha resistido tanto a narrar la historia temprana de Estados Unidos que Emmerich reconoce que si su película de ciencia ficción Independence Day: Resurgence transcurriera en 1776, sería poco probable verla hoy en cartelera. Emmerich dijo que incluso mientras hacía El patriota estaba consciente de que había otras partes de la historia estadounidense que eran más populares.

"Me sorprendió que hasta miembros del equipo parecían no tener idea de qué época se trataba. Pensaban que íbamos a hacer una película sobre la Guerra Civil", señaló.

Las novelas históricas son mucho más comunes, si no más aclamadas. La escandalosa Burr de Gore Vidal, sobre Aaron Burr, quien mató a Hamilton en un duelo, y la vívida El ciudadano Tom Paine de Howard Fast fueron éxitos literarios en su momento, pero no están a la altura de los poemas de Walt Whitman sobre la Guerra Civil o de la novela de Ernest Hemingway sobre la Primera Guerra Mundial, Adiós a las armas.

El biógrafo de Vidal Jay Parini, quien cree que Burr continuará conquistando lectores, encuentra "triste que las mejores novelas sobre la revolución estadounidense se hayan escrito hace tanto". Elogió una novela de 1940 de Kenneth Roberts, Oliver Wiswell, así como El ciudadano Tom Paine, publicada en 1943.

"Estos dos libros tienen una popularidad persistente entre los lectores ávidos, pero mayormente han desaparecido", dijo Parini.

Varios novelistas han abordado la historia de Thomas Jefferson y la esclava con la que concibió hijos, Sally Hemings. Parini disfrutó una novela reciente, "Thomas Jefferson Dreams of Sally Hemings", de Stephen O'Connor. En 1979, el best seller de Barbara Chase-Riboud "Sally Hemings" enfureció a historiadores y devotos de Jefferson con la versión entonces no comprobada de que había tenido relaciones con una esclava. Monticello: A Daughter and Her Father de Sally Cabot Gunning, que sale a la venta en septiembre, se centra en Jefferson y su hija Martha Jefferson Randolph, quien desprecia la esclavitud pero sabe que la casa familiar depende de ella.

"Solo quise saltar a su mundo y meterme en su cabeza", dijo Gunning, cuyos libros previos incluyen Benjamin Franklin's Bastard, una novela de 2014 sobre el hijo que Franklin tuvo fuera del matrimonio.

Hamilton será objeto de una novela a publicarse en agosto, "The Hamilton Affair" de Elizabeth Cobbs, que cuenta la historia de su matrimonio con Elizabeth Schuyler. Cobbs, autora de la novela sobre la Guerra Civil "Broken Promises" y una serie de textos de historia estadounidense, dijo que comenzó a escribir la novela de Hamilton hace unos años y que estaba ansiosa de crear una historia interesante sobre la era de la Revolución, "al no haber leído ninguna que me gustara".

"Todas me parecieron tan forzadas, o quizás obsoletas. Dale un vistazo a la chatarra de Irving Stone sobre Abigail y John Adams, Those Who Love. Te reto a permanecer despierto más allá de la página 20", dijo, y agregó queHamilton le parecía una figura mucho más positiva de lo que había pensado.

"Y entonces conocí a (su esposa) Eliza y me tocó el corazón. Sentí que ambos habían sido calumniados, mucho antes de saber que... (Hamilton) se iba a convertir en un rapero".

sc

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