La Casa Rivas Mercado le sale cara a los visitantes

Crimen y castigo
Foto: Archivo EL UNIVERSAL / Jenifer Nava
11/08/2017
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Periodistas Cultura
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La Casa Rivas Mercado le sale cara a los visitantes

Desde hace unos días se pueden programar visitas a la recién restaurada Casa Rivas Mercado, uno de los más bellos edificios de finales del siglo XIX, obra del arquitecto Antonio Rivas Mercado. Y aunque durante varias semanas muchos se preguntaban cuándo iban a iniciar los recorridos, la apertura del espacio, nos cuentan, dejó a más de uno boquiabierto, pues la visita tiene un costo de $300. Con todo y que los responsables de la obra hablan de que es un donativo, difícilmente $300  son un donativo para más de uno en México. Y esa es la tarifa para el público en general; cierto es que se aclara que son $75 para personas de la tercera edad y estudiantes, y $30 para los vecinos de la colonia Guerrero, pero en el costo del boleto se fueron muy arriba. Al parecer quieren emular a los de la Casa Museo Barragán (que es Patrimonio de la Humanidad), donde la tarifa para el público en general es de $400.  Pero en la Rivas Mercado no sólo hay un costo alto sino muchos requisitos de acceso: la solicitud por correo electrónico, el depósito del donativo a una cuenta bancaria y la confirmación de asistencia dos días antes... ¿En serio quieren que vaya el público? 
 

Piden intervención de especialistas en archivos

Dadas las necesidades de mejora de espacio y conservación que tiene el Archivo Técnico de Arqueología del INAH, tal como lo han señalado las autoridades en las últimas semanas al justificar las razones de su cambio de sede -del Palacio del Marqués del Apartado a un espacio en San Ángel-, restauradores y especialistas en este ámbito recomiendan a las autoridades del INAH reforzar al equipo de conservación encargado del cuidado y manejo de ese importante acervo. Nos cuentan que en una carta dirigida a la comunidad del INAH, investigadores como Laura Filloy, Valerie Magar, Isabel Medina-González, Mónika Pérez Flores y Martha Tapia González señalan que debido a que este acervo no tiene un restaurador permanente, es esencial que profesionales en la materia, sobre todo los especialistas en papel, fotografía y acervos documentales, hagan un diagnóstico integral del archivo y se elabore un dictamen de la nueva sede. En ese texto, nos dicen, les recuerdan a las autoridades que en este tipo de decisiones, o cualquiera que involucre manejo o intervención de patrimonio cultural, deben tomar en cuenta a los expertos en conservación. De ese edificio histórico, dicen, no debería moverse un solo expediente sin que pase por manos de estos expertos. 

nrv

 

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