Transparencia en los claustros académicos

Tesis presentada por Núñez y el libro original de Cecilia Montero
06/07/2015
01:59
Cecilia Montero
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Estamos en la era en que caen los velos. Unos tras otros los pueblos latinoamericanos (Argentina, Brasil, México, Chile) descubren algo que ya sabían: que las elites, las instituciones, los políticos, los empresarios, están involucrados en tráficos, en redes de corrupción, en evasiones tributarias. No todos, por cierto, pero basta con los que caen para que un manto de desconfianza cunda en la sociedad. El sentido común, la cultura compartida, ya contenía las sospechas. La era de la transparencia las deja al descubierto, las expone, en un impulso que raya en la pornografía (Byung-Hul Han 2012). Cuando todo está expuesto todo se alisa y la crítica se vuelve redundante. Nada de esto sorprende, sólo genera mas cansancio.

Distinto es el caso de las torres de marfil que se supone están concebidas para privilegiar el conocimiento y la excelencia por sobre los intereses particulares. Me refiero a la universidad y a la ciencia. Pilares de la ilusión occidental en el progreso, estas instituciones se han mantenido incólumes a la desconstrucción institucional que observamos en el capitalismo tardío. Es más, son el referente de autoridad de un siglo XXI que ya no cree que el conocimiento, la ciencia y la tecnología nos sacarán del pantano. Pero todo llega a su tiempo y los muros muestran sus fisuras. Ahí está la reciente encíclica Laudato Si del Papa Francisco para establecer la contaminación de la tecnociencia con los intereses económicos.

Quizás es el momento de entrar en los claustros de esas torres y dejar que la transparencia haga su trabajo. Que un medio editorial mexicano como EL UNIVERSAL hurgue en cómo se cocinan las cosas en los protegidos claustros universitarios es una buena noticia. Que descubra fraudes y los difunda no puede sino ayudar a quienes los dejaron pasar a revisar sus conciencias. También reconfortará a esos alumnos, profesores e investigadores honestos que hicieron bien su trabajo. A los autores plagiados sólo nos cabe la vergüenza ajena. Puede ser un buen momento también para que los medios interroguen a los académicos acerca del buen uso del conocimiento y de los recursos públicos.

* Doctora en Sociología. Ha sido investigadora del Centre d'Analyse et d'Intervention Sociologiques (CNRS-Francia) y en CIEPLAN (Chile). Actualmente es directora de la asociación Espacio Índigo, de Chile

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