Bourgeois muestra en España su "infierno maravilloso"

Más de un centenar de obras de la artista francesa-americana se exhiben a partir de hoy en el Museo Picasso de Málaga
Más de un tercio de las piezas de esta exposición, presentada hoy, nunca se habían expuesto antes al público. En la imagen, la obra "Maman", que estuvo espuesta en la explanada de Bellas Artes entre 2013 y 2014. FOTO: Reuters
10/06/2015
14:11
MÁLAGA
EFE
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Tradicionalmente considerada una artista de lo oscuro, lo traumático y lo reprimido, una gran retrospectiva de Louise Bourgeois se abre hoy en el Museo Picasso de Málaga (sur de España) con más de un centenar de obras, muestra que en su carrera también hay momentos de equilibrio.

"He estado en el infierno y he vuelto. Y permíteme decirte, fue maravilloso" es la frase que Bourgeois tejió en un pañuelo en 1996, cuando tenía 85 años, una de las obras expuestas en Málaga que resume su longeva trayectoria artística de más de siete décadas, ya que se pueden ver piezas creadas entre 1938 y 2009, un año antes de su muerte.

Más de un tercio de las piezas de esta exposición, presentada hoy, nunca se habían expuesto antes al público.

Para la comisaria, Iris Müller-Westermann, el gran reto en una exposición de una artista tan conocida era mostrar un nuevo enfoque, y cree que lo ha conseguido en este montaje organizado por el Moderna Museet de Estocolmo.

"Hay toda una gama de esos setenta años de trabajo con obras pequeñas y grandes, dibujos, esculturas con materiales diversos como el mármol, la madera o el bronce, y también materiales que en su momento no se consideraban nobles para una obra de arte", ha señalado la comisaria en la presentación.

Las obras no se han colocado en orden cronológico, sino que se han dividido de forma temática en nueve salas, la primera de ellas titulada "La fugitiva", que alude al momento del traslado en 1938 desde su París natal hasta los Estados Unidos, donde residiría el resto de su vida.

"Son tiempos de dificultades, en un nuevo país con otro idioma, cuando ya no es libre, sino una mujer casada que pronto sería madre de tres hijos, y en algunas obras aparece una mujer atrapada en su casa como lugar de confinamiento", explicó Müller-Westermann.

La segunda sala se llama "Soledad" y está ocupada por las altas esculturas blancas que creó a partir de mediados de los años 40 como forma de evocar a personas que había dejado en Francia, para recrear su compañía, las cuales colocaba en mitad de una habitación para que los visitantes tuvieran que interactuar con ellas al sortearlas.

El recorrido continúa por la sala "Trauma" y es el resultado de la experiencia de Bourgeois en su niñez, cuando descubrió que su padre tenía como amante a la institutriz que había contratado para que le diera clases de inglés.

La artista desarrolló un sentimiento de agresividad y odio hacia la amante que está presente en algunas de las obras de esta sala, también con un alto componente sexual.

"Fragilidad" es el nombre de la cuarta sala, donde se han reunido los dibujos en los que plasmó los recuerdos de su maternidad, su dilema al ser al mismo tiempo madre y artista y su sentimiento de haber sido una mala madre, junto a una escultura de cinco cabezas suspendidas e invertidas que la representan junto a su marido y sus tres hijos.

Ya al margen de sus experiencias personales, en la sala "Estudios del natural" están los trabajos en los que Bourgeois "investiga sobre la relación del ser humano con la naturaleza, con dos fuerzas esenciales, lo masculino y lo femenino, que interactúan y evolucionan", apuntó la comisaria.

La continuación de esos estudios sobre la naturaleza es la sala "Movimiento eterno", y el recorrido prosigue con un espacio dedicado a las "Relaciones", con esculturas que aluden a la relación con uno mismo, entre distintas personas y a sensaciones como el sufrimiento, el enamoramiento o la diversión de siete figuras en la misma cama.

"Tomar y dar" y "Equilibrio" es el nombre de las dos últimas salas en las que se ha dividido la exposición, la última presidida por una celda, nunca antes expuesta al público.

Todo ello da idea del trabajo de una mujer que no vio reconocida su labor hasta que en 1982, con 71 años, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) le organizó una retrospectiva, aunque ella hizo una lectura positiva y sostenía que ese descubrimiento tardío "le permitió trabajar todo ese tiempo sin ser molestada", según Müller-Westermann.

 

rqm 

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