Todo Cortázar, la bibliografía completa

El libro de Lucio Aquilanti y Federico Barea es resultado de décadas de búsqueda y colección de primeras ediciones
Julio Cortázar con Aurora Bernárdez, su esposa durante 13 años y su amiga de toda la vida. París, 1958
05/05/2015
22:46
Yanet Aguilar Sosa
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Buenos Aires. —Aunque en 1951 Julio Cortázar dejó Argentina y se mudó definitivamente a Francia, nunca abandonó su patria. Fue en Argentina donde aparecieron las primeras ediciones de casi todas sus obras escritas a lo largo de cinco décadas; otras vieron la luz en México, París, Managua, Madrid, Milán, Montevideo y Zurich. Toda esa obra que el cronopio mayor escribió y publicó está por vez primera completa en la biobibliografía Todo Cortázar.

Ese libro “raro” que realizó el bifliófilo y librero anticuario argentino Lucio Aquilanti, junto con el investigador Federico Barea, representa el más grande homenaje a Julio Cortázar, pues registra la obra total del autor de Rayuela, no sólo todas las primeras ediciones de los 79 libros que escribió, sino también sus colaboraciones para catálogos, libros de artista, ediciones de autor, impresas y a mimeógrafo, correspondencia, entrevistas y vinilos con su voz; así como una iconografía, una biografía, filmes y un índice completo de títulos, subtítulos y primeros versos del cronopio argentino.

Esta rareza bibliográfica distinta a las habituales, pues está profusamente ilustrada, se imprimió en papel de gran calidad, a todo color y en gran formato; además incluye imágenes de todas las primeras ediciones de la obra cortazariana y es resultado de los 27 años que Lucio Aquilanti se dedicó a reunir la colección más completa de primeras ediciones de Julio Cortázar, en la que logró reunir cerca de 600 materiales en un tesoro que el pasado 30 de diciembre vendió y entregó a la Biblioteca Nacional de la República Argentina.

“Yo comencé a coleccionar primeras ediciones de Cortázar a los 18 años, fueron 27 años de colección, durante ese proceso fui entendiendo que no sólo quería tener los libros de Cortázar sino que cada vez se extendía para hacer las primeras ediciones de Cortázar en cada revista, para llegar a las primeras ediciones de sus prólogos, de sus contratapas, de los discos“, señala a EL UNIVERSAL Lucio Aquilanti, quien dirige la librería Fernández Blanco, una importante casa argentina de libros antiguos y modernos, fundada en 1939.

Desde que Lucio Aquilanti comenzó su colección supo que debía hacer una bibliografía completa y así, de a poquito, después de conseguir los materiales les, de viajar a conseguirlo, de entrar a subastas y rastrear libros y catálogos que parecían inconseguibles, fue haciendo las fichas bibliográfica.

“Tuve que comprar montones de libros repetidos, montones de libros que terminaron sin ser primeras ediciones, eran segundas y terceras ediciones. Después de varios años lo terminamos y con mucho esfuerzo logramos imprimirlo, porque lo imprimimos nosotros mismos, y distribuirlo ahora también nosotros, es bastante trabajoso pero se vende muy bien, ha tenido mucho éxito, por supuesto por Cortázar, el éxito no se llama Aquilanti y Barea, sino Julio Cortázar, el mérito es todo de él”, afirmó el bibliófilo argentino.

Tras los pasos del cronopio. Llegar a congregar todas las primeras ediciones de la obra completa de Julio Cortázar en todos los idiomas a los que ha sido publicado no ha sido nada fácil, porque hay allí incluidos materiales rarísimos, como la primera edición mexicana de Final de juego, publicada en 1956 por Los Presentes, en una edición de 600 ejemplares en papel Yoko Bond, bajo la dirección de Baltazar Hidalgo y con viñeta en la portada de Mario Galindo; o Un elogio del tres, una plaqueta con linografías de Luis Tomasello que tuvo una tirada de 125 ejemplares, todos firmados por el autor y el artista.

Ni qué decir lo que significa tener una bibliografía en la que está consignado Les discours du pince gueule, esa plaqueta “grande y bellísima” con litografías de Julio Silva en una tirada de sólo 100 ejemplares firmados por Cortázar; o el pequeño legajo mimeografiado y abrochado artesanalmente de Razones de la Cólera que, pasados los años, Lucio Aquilante logró saber que se trataba de un puñado de poemas que el propio Cortázar imprimió en su departamento de París en un viejo mimeógrafo Gestetner manual en hojas que él mismo abrochó y que por supuesto son un ejemplar único.

“En mi búsqueda por encontrar todo de Cortázar apareció material que puse en valor, material que no se conocía de artistas plásticos que hicieron tiradas de 100 ejemplares, de 50 ejemplares, de 20 ejemplares y que hoy cuestan 50 mil euros, que es en lo que los compró el Reina Sofía, un catálogo a un precio súper exagerado que para mí debería costar 10 mil. Hoy empezar a comprar la obra completa resultaría carísimo y hay cosas que no encontrarás, como Negro el diez, yo sé dónde hay uno si alguien lo quiere lo puedo poner en contacto. Está en París”, dice Aquilanti.

El bibliófilo y coleccionista que literalmente armó el rompecabezas de la obra de Cortázar asegura que ciertos autores ofrecen una especial resistencia a las bibliografías y Cortázar es uno de ellos, pero junto con Federico Barea lograron terminar Todo Cortázar y editarlo ellos mismos bajo el sello Fernández Blanco y Aquilanti.

Hay otras joyas en ese tesoro bibliográfico que envidiaría cualquiera. Está por ejemplo la pieza Resumen en otoño, un poemario mimeografiado, así como Preludios y sonetos, en edición de autor que Cortázar hizo en su casa de París en 1957; y un folletito titulado Adios, Robinson, que escribió en 1984 para la para Deutsche Welle, que sólo tiene dos páginas y se transmitió en esa radiodiofusora alemana. “¿quién me dio ese folletito?, Ricardo Bada, que se lo pidió a Cortázar; si aparece otro es posible que aparezca un unicornio también”, afirma Aquilanti.

Para entender la obra de Cortázar en su contexto, Lucio Aquilante decidió integrar una biografía del escritor argentino, pero darla breve y concisa, donde se contuvieran los momentos más importantes en la vida del cronopio. “Busqué trazar una biografía que tan sólo sirviera de referencia para entender el proceso creador, por qué momento transitaba Julio a la hora de escribir tal o cual obra”, dice el coleccionista quien armó esa biografía de reportajes, entrevistas, correspondencia, documentos, archivos filmográficos, grabaciones magnetofónicas.

Lucio Aquilanti, quien logró reunir varias primeras ediciones de obras emblemáticas como Rayuela, Las armas secretas, Final de juego y Los premios, asegura que esta biobibliografía que quiso titular Todo Cortázar y que consta de 258 páginas, servirá a cualquier admirador de Cortázar y desde luego a todos los estudiosos que tiene a lo largo y ancho del mundo.

“Biografías de Cortázar hay, pero mi intención fue hacer una biografía de consulta rápida, inmediata, sobre todo para el bibliógrafo, que diga ‘bueno, escribió este libro en el año 66, vamos al año 66 en el biografía y entonces uno ve qué estaba haciendo Cortázar. La hice año por año, cronológica y es muy sencilla de consultar. Vemos a dónde viajo, qué hizo en tal lugar, dónde editó tal libro. Es una biografía útil, práctica, hecha con fotos de mi colección, salvo algunas que me prestaron, y en ese sentido me parece que es una biobibliografía que sirve para el amante y estudiosos de Cortázar”.

Aquilanti asegura que siempre cuando uno quiere a un autor quiere enterarse de su vida, de su postura filosófica, de un posicionamiento político, si tenía hijos o cuándo estuvo casado, pues todo eso sirve para quien analiza a Cortázar desde el punto de vista netamente literario.

“Uno puede ver cómo cambia su literatura a partir de que en tal año hizo su primer viaje a Cuba, o al revés, podemos ver cómo en el año 59 publicó Las armas secretas donde está tal cuento que casi ya va mostrando a un Cortázar que es lógico que se acerque a Cuba, no es que Cuba lo cambie tanto, sino que él va a Cuba y es cuando él descubre al otro. Vemos que cuando escribe “El perseguidor”, ese cuento sobre Charly Parker, él ya está en los zapatos del otro y ponerte en el otro es estar a la izquierda. Sirve mucho una biobibliografía cronológica para estudiar la obra, para estudiar el alma, para estudiar la conciencia política, la filosofía y su corazón. Cómo se va conformando todo. El análisis biográfico es fundamental y el análisis literario también”, conluye el coleccionsita que tras vender su gran tesoro cortazariano ya persigue la obra de su nuevo escritor, el argentino Antonio Di Benedetto.

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