"Que la obra de Anguiano no se vaya a una bodega"

Brigita Liepins, viuda del muralista, publica, difunde y mantiene vivo el arte del pintor jalisciense quien nació hace 100 años
18/02/2015
01:42
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Durante muchos años, cada 26 de febrero era la fiesta de los tres Piscis, todos nacidos justo en la misma fecha: José Luis Cuevas, Eulalio Ferrer y Raúl Anguiano. Eran fiestas memorables donde llegaban escritores como Gabriel García Márquez (otro Piscis, del 6 de marzo); cantantes como Lola Beltrán y Guadalupe Pineda, y donde no faltaba algún político famoso.

De las canastas y cajas de la casa de Brigita Liepins, donde vivió muchos años con su esposo el pintor y muralista Raúl Anguiano, van saliendo las fotografías de aquellas fiestas memorables, a la par de los recuerdos.

Liepins, una artista y cantante nacida en Letonia, abre las carpetas, sobres, libros y recuerdos para hablar de Anguiano, el hombre al que siempre se refirió como "el maestro" (nunca le llamó "mi marido"); el artista cuya obra difunde con celo y esmero; el creador a quien este 2015 se le recuerda de manera especial porque son 100 años de su nacimiento.

Llena de alegría, relata los preparativos para cada 26 de febrero. Las tres familias tenían derecho a invitar a 20 parejas, pero a menudo alguno quería llevar más amigos; ella en persona iba al mercado por las flores, acompañada por Bertha Cuevas (primera esposa de José Luis Cuevas). Ferrer fue quien descubrió la fecha que compartían.

"Un día, hace más de 30 años, era 26 de febrero y llegó una llamada del publicista Eulalio Ferrer, dijo: ‘Raúl, es mi cumpleaños ¿No quieres venir a la fiesta?' Y Anguiano le dijo: ‘Eulalio, con mucho gusto, pero es mi cumpleaños, tengo que estar con mi familia'. Ferrer ya sabía de Cuevas, tenía una creencia en las trilogías y no había encontrado el tercer piscis del 26. Desde entonces... se podría escribir un libro. ¿A quién invitar? Carlos Fuentes no se llevaba con Octavio Paz, entonces: una vez uno, una vez otro. Eran las fiestas de los Piscis, eran muy alegres. Fue histórico".

Una obra viva. Hace nueve años que el pintor Raúl Anguiano falleció, y Brigita Liepins ha hecho muchas actividades que persiguen difundir la obra del maestro, y que van desde el préstamo e incluso la donación de obra; la promoción de investigaciones acerca de su arte; la certificación de piezas o el señalamiento de la falsificación de pinturas; la gestión de nuevas exposiciones y la presentación de obras que pocas veces ha podido ver el público.

Liepins ha publicado 14 libros para divulgar la obra del pintor; son trabajos que, en su mayoría, ella ha financiado. El más reciente de esos libros es un estudio de la investigadora Dina Comisarenco Mirkin, Las cuatro estaciones del muralismo de Raúl Anguiano, un libro que revisa la historia de los murales que hizo el artista, que da cuenta de aquellos que se destruyeron o de los que están perdidos, que habla de cómo y cuándo el artista los creó.

Anguiano es autor de una amplia obra mural que se encuentra en edificios y espacios de diversas ciudades México y otros países; en el Distrito Federal es posible ver algunos de sus murales en el Museo Nacional de Antropología, la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Educación Pública, el Centro Escolar Revolución y la Casa de la Cultura Raúl Anguiano en el Parque Huayamilpas.

Al hablar de del muralismo, Liepins retoma una propuesta que lleva años haciendo a diversas autoridades: un museo de la segunda generación de muralistas: "En México falta un museo nacional para estos otros artistas. ¿Qué ha pasado con la segunda generación? Es muy triste que estos valores no los explotan: Alfredo Zalce, José Chávez Morado, Olga Costa, Jorge González Camarena, Pablo O'Higgins, Raúl Anguiano y Juan O'Gorman. ¿Y exhibiciones? La Espina de Anguiano tiene más suerte porque casi siempre está en exhibición (en el Museo de Arte Moderno). Pero ¿qué tal el resto? ¿Dónde están? He hablado de esto con la viuda de O'Higgins. No hay nada, nada".

Anguiano en los museos. En México, el Museo de Arte Moderno tiene dos de las más grandes pinturas de Anguiano, La Espina, y Desnudo de Pita Amor. El recinto que más obras conserva es el de Guadalajara, recinto que lleva el nombre de Anguiano y que es administrado por la Secretaría de Cultura de la ciudad. Para su apertura, el propio pintor prestó más de 100 obras. Sin embargo, Brigita Liepins cuestiona que en este espacio las obras de él se mantienen en bodegas.

"Para mí, y era idea del maestro, (lo importante) era que su obra fuera vista. Pero en Guadalajara la gente me habla y me dice que ni una obra ven, que solo hay happenings y que sus obras están en bodegas. Cuando escucho la palabra bodega... ¡Ya no más! Todo el mundo quiere donaciones, pero ¿para qué? ¡No! Es triste. En Palacio Nacional es igual, la obra está en la bóveda".

Otra actividad no menos sencilla para Liepins ha sido la de luchar contra la falsificación, a sabiendas de que ni siquiera tiene derecho a tachar las firmas de Anguiano en los falsos. Como es la persona autorizada para certificar obras del pintor, a lo largo de estos años ha recibido más de 100 falsos, la mayoría de los cuales son pinturas que intentan copiar su imagen de la indígena con una iguana en la cabeza.

"Parece que ya estaban preparados (cuando) iba a fallecer. Viene como una gran fábrica de todo. Grandes piezas falsas salen de Puebla, mezcladas con obra gráfica; yo les habría dado una patada, pero estaría en la cárcel. No tengo derecho. El maestro, cuando le llegaba una obra imitada, tenía derecho, mínimo de cruzar la firma, pero yo ni eso tengo", afirma.

Para festejar el centenario, un día antes, el 25 de febrero, saldrá el billete de Lotería conmemorativo. Aunque no se han programado actividades en la ciudad de México, Brigita Liepins cuenta que la Universidad Autónoma de Hidalgo ha preparado una exposición con obras poco conocidas: pintura con motivos taurinos, de su etapa cubista y cerámicas. Esta Universidad, además, va a reeditar el libro Anguiano por Anguiano.

Sobre cómo celebrar este año, dice: "Apenas está empezando el año. Espero con muchas ganas de algo bonito. He hecho mi lucha, pero a ver si con el centenario... siento que él amaba a su país, llegó a ser universal. Era un mexicano de corazón. Entonces sí siento que para su centenario merecía algo que ofreciera su país. Y más que nada ahorita en estos tiempos duros. Ojalá haya algo. Empieza el año".

jram 

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