Empresas y bancos. Una relación tormentosa

La realidad mexicana es dura: las Pymes acceden difícilmente al crédito y, cuando lo logran, lo utilizan para sobrevivir
ILUSTRACIÓN: ROSARIO LUCAS. EL UNIVERSAL
25/04/2017
01:52
Mariana F. Maldonado
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La urgencia y la falta de opciones son las dos razones —más de 60% lo hicieron por alguna de estas dos causas— que orillan a las empresas mexicanas a solicitar un crédito en un banco. Los empresarios necesitan dinero y lo necesitan urgentemente, van, se meten a un banco (34% señala que fue su primera opción) y empiezan el trámite del financiamiento. Al menos esto fue lo encontró una encuesta realizada por Comparaguru.com para EL UNIVERSAL, la cual buscaba conocer las motivaciones de los empresarios mexicanos a la hora de acercarse al banco.

Pedir un préstamo ni es barato —ocho de cada 10 considera que el precio del crédito es alto— ni tampoco fácil. Más de 30% consideró este trámite muy difícil y con mucho papeleo. A pesar de esto, la principal fuente de financiamiento para las mipymes mexicanas es el sistema financiero formal —en el que caben bancos y Sofomes, aquellas otras instituciones diferentes a un banco que ofrecen financiamiento—, según arrojó la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, realizada por el Inegi.

Pero, ¿para qué piden los empresarios mexicanos dinero con tanta urgencia? El primer reporte publicado por el Banco de México sobre los indicadores básicos de créditos a pymes da luces al respecto, y por desgracia, no muy alentadoras: 95% de los préstamos otorgados a las pymes mexicanas fueron usados para capital de trabajo, es decir, para pagar sueldos, comprar materias primas, y en general, todos los recursos que necesita una empresa para poder operar.

Estos 267 mil créditos fueron pagados a una tasa de interés promedio de 10.9% y acumularon un saldo de 202 mil millones de pesos. ¿Qué es lo que está mal? El pedir prestado en sí no es malo. El financiamiento puede hacer crecer a una empresa, aumentar su productividad y fomentar la innovación:“Permite convertir ideas en negocios, o facilitar la supervivencia y el crecimiento a las empresas establecidas”, explica un estudio realizado por la Fundación Idea y el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem). Sin embargo, en el caso del crédito, las empresas mexicanas no están usando el dinero que piden prestado a las instituciones financieras para eso, sino que lo están usando para sobrevivir el día a día.

Según este análisis, después de los familiares y amigos y las cajas o sociedades de ahorro, la banca comercial es la tercera fuente de financiamiento (25% recurre a ella) para los empresarios mexicanos. Pero en la realidad parece que nadie quiere pedir un crédito. Según la encuesta del Inegi, 66.8% de las empresas no aceptaría un crédito bancario, tomando en consideración las condiciones promedio del mercado. ¿Por qué no lo harían? Principalmente porque lo consideran caro. En el caso de las microempresas en México —las que tienen hasta 10 empleados—, la desconfianza que le tienen a los bancos ocupa el segundo lugar. El resto de empresas, asegura que no lo necesita.

Y la percepción de los empresarios de pymes mexicanas está en lo cierto. Son altos (aunque no más que en Colombia, por ejemplo) pero además, son más caros de lo que pagan las organizaciones grandes. Entre 2007 y 2014, las pequeñas y medianas empresas pagaron tasas de interés en promedio 4% más que el interés que se le cobra a las firmas más grandes, según encontró el estudio Financiando pymes y emprendedores 2016, realizado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). “Esto sugiere un empeoramiento de la práctica acostumbrada de las instituciones financieras de prestarle a las Pymes a condiciones menos favorables desde la crisis. Y esto indica también que la percepción de riesgo de prestarle a estas empresas ha aumentado a través del tiempo”, señala el análisis. La tasa interés promedio que pagan las Pymes en México por un crédito es de 10%, según señala el Banxico en su análisis de indicadores.

En contraste, otros medios de financiamiento como el crowdfunding, por ejemplo, se han duplicado en países como México, Colombia y Bélgica. Es decir, que los inversionistas ángeles y otras formas de financiarse están tomando un rol importante al respaldar con recursos a las empresas que son jóvenes e innovadoras y que tienen un potencial para crecer.

Le falta desarrollo al país

Y es que especialmente en México el acceso a deuda no se ha desarrollado lo que debería. ¿Por qué es importante? Porque uno de los principales indicadores de la capacidad del sistema financiero para atender las demandas de emprendedores y empresarios, es el crédito total al sector privado como proporción del PIB, según explica —con fuente original del Banco Mundial— el estudio realizado por el Inadem y la Fundación Idea.

“Un alto porcentaje de crédito interno al sector privado indica un sistema crediticio activo y saludable, con amplio acceso a financiamiento”, sostiene el análisis.

Y en México, este indicador ha mostrado un “lento crecimiento” se ha mantenido por debajo de países similares, por ejemplo, Chile. Mientras que en 2014 el crédito interno al sector privado representó 30% del PIB mexicano, en Chile representó 105% del PIB. En Corea del Sur, 140%.

En el panorama mexicano, las pymes tienen dificultades para acceder al crédito —según la Encuesta Global sobre Financiamiento al Comercio de la Cámara Internacional de Comercio, en la que participó México, casi 60% de las solicitudes de crédito son rechazadas— en un mercado que no se ha desarrollado lo que debería.

El caso de las microempresas es significativo. De las entidades que solicitaron un crédito a la banca comercial, sólo 22.8% obtuvo el financiamiento, pero si se considera que 93% de las empresas en México son micro, la penetración del crédito bancario en Mypymes es muy baja, concluye el estudio realizado por el Inadem y Fundación Idea. Además, esta banca comercial les ofrece productos poco diferenciados, lo cual les dificulta acceder a la deuda.

A esto se le suman muchas desventajas a las que se enfrentan las entidades de menor tamaño, entre éstas el que se les preste menos y a tasas más altas que a las grandes. Las Mipymes representan menos de 20% de total de créditos.

“Aunque la brecha se ha reducido en años recientes, las grandes empresas siguen siendo las principales beneficiarias de crédito en el país”, según señala el estudio de Fundación Idea. La banca comercial principalmente le otorga créditos a las empresas medianas.

Buscar financiamiento

Es muy fácil identificar que se necesitan recursos, pero, ¿el crédito es el mejor camino? Es importante plantearse esta pregunta cuando se está a punto de tocarle la puerta al banco.

“No es el mejor pero tampoco el peor. Depende de cada caso particular. Puede ser que en algunos casos sea mejor el que invites a un socio o en otros casos el crédito, hay muchos tipos y muchas instituciones con sus particularidades”, explica Ernesto Gómez, director comercial de Finmex, una entidad financiera dedicada a realizar préstamos a la medida para empresarios. Así, lo más importante es pedir crédito cuando esa inversión que se va a hacer no es un gasto sino que va a generar nuevo flujo de efectivo o va a reducir costos.

Si el contraer esa obligación te va a hacer ganar más o gastar menos en todo aquello que usas para producir, entonces será lo que puede denominarse un “crédito inteligente”. Por desgracia, las empresas mexicanas están incurriendo en lo contrario a lo que sería un préstamo de este tipo.

“Los créditos son para capital de trabajo, para que la gente pueda pagar las nóminas y salir del quite, y salvo casos muy contados, es una de las peores decisiones. Si tu negocio no te está dando entonces no es negocio, salvo que sea una cuestión de ciclos operativos”, asegura Gómez. Si te llegaran a pagar todo a fin de año, por ejemplo. un crédito podría ser una opción, pero sólo así.

 

 

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