Problemas en refinación, un alto costo para el país

24/02/2017
03:00
Noé Cruz Serrano
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Los problemas de confiabilidad operativas de las refinerías de México le han costado al país cerca de 143 mil 726 millones de dólares en importaciones de gasolinas y diesel entre 2010 y 2016, un monto que es equivalente a 82.1% de las reservas internacionales reportadas por el Banco de México al 17 de febrero de 2017.

Si bien los precios promedio anual de la importación de gasolinas se ha reducido de 93.44 a 64.18 dólares por barril en esos siete años, México ha tenido que desembolsar 20 mil 500 millones de dólares para traer los volúmenes de combustibles necesarios para complementar la demanda interna, de acuerdo con información de Petróleos Mexicanos (Pemex) proporcionada vía el Portal de Transparencia del Gobierno Federal (INAI).

De acuerdo con el diagnóstico que Pemex hace del Sistema Nacional de Refinación (SNR) en su Plan de Negocios de Pemex Transformación Industrial (TRI) 2016-2020, se ha venido observando “una tendencia a la baja en la utilización del Sistema Nacional de Refinación a partir de 2010, la cual está asociada a una reducción en la confiabilidad de los activos”.

Los equipos han tenido un mayor número de paros no programados y han tardado más en regresar a operar, por lo que el Índice de Paros No Programados (IPNP) se ha incrementado significativamente, de 3.4% en 2009 a 12.7% en 2015.

Esta baja en utilización representa una pérdida de 160 mil barriles diarios en la producción de petrolíferos, porque las refinerías de Tula, Salamanca, Cadereyta, Salina Cruz, Madero y Minatitlán en su conjunto, han dejado de procesar 250 mil barriles diarios de petróleo crudo, lo que ha obligado a incrementar las importaciones de combustibles automotores.

En 2010, y para complementar la demanda internade combustibles, Pemex importó un promedio de 379.1 mil barriles diarios de gasolinas y 108 mil barriles de diesel.

El año pasado, los volúmenes de compras externas se elevaron a 504.7 mil barriles y 187.8 mil barriles
más, respectivamente.

 

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La situación ha alcanzado tal nivel que la empresa petrolera mexicana tuvo que reprogramar de 2016 a 2017 programas de mantenimiento mayor en refinerías de Cadereyta, Madero y Salina Cruz, y para 2018, la de Tula para evitar más problemas en la producción de gasolinas.

De hecho, el peso de las importaciones es tal, que el año pasado ni con la venta de toda la plataforma de exportación de petróleo crudo que alcanzó los 15 mil 575.1 millones de dólares, se hubieran podido pagar la gasolina y el diesel que se trajo del exterior cuyo costo llegó a 16 mil 62 millones de dólares.

La empresa productiva del Estado sostiene que cada refinería tiene problemáticas particulares que requieren atención; sin embargo, la mejora del desempeño económico del Sistema Nacional de Refinación sólo se podrá obtener al cerrar las brechas respecto a estándares internacionales en seguridad, confiabilidad, rendimiento de destilados y consumo energético.

Deterioro en suministro de hidrogeno. En 2016, de acuerdo con el documento que fue presentado al Consejo de Administración, “se incrementaron significativamente los problemas en el suministro de hidrógeno para los procesos de hidrotratamiento y a la fecha son responsables de 63% de los paros no programados.

En segundo lugar, se situó la baja confiabilidad de equipos y procesos con 20%, y en tercera posición las fallas en el suministro de diversos servicios (vapor, agua y electricidad) con 11%. Hasta ahora, los servicios principales y procesos complementarios como el suministro de hidrógeno, no son parte integral de las refinerías, pero por razones históricas debido a falta de proveedores confiables en su momento, Pemex construyó e integró esta infraestructura a sus instalaciones.

“Hoy la realidad ha cambiado y se cuenta con proveedores que pueden dar estos servicios de manera confiable y a menor costo”.

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