Miembros de la junta de gobierno no descartan nuevos episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales y nacionales que podrían significar nuevas presiones sobre el tipo de cambio, de acuerdo con la Minuta de la reunión del Banco de México llevada a cabo el pasado 11 de agosto y que se dieron a conocer el día de hoy.

El resurgimiento de la volatilidad podría derivarse principalmente de los riesgos externos asociados a factores geopolíticos y, en particular, a las posibles consecuencias del proceso electoral de Estados Unidos, medidas previsibles de normalización de la postura monetaria de la Reserva Federal, así como reducciones potenciales en el precio del petróleo.

Incluso uno de los integrantes apuntó que la agudización de estos riesgos podría generar episodios de considerable aversión al riesgo que pudieran traducirse en salidas de capital del país.

Ante los riesgos señalados, los miembros de la junta destacaron que continúan siendo deseables acciones adicionales de consolidación en las finanzas públicas, tales como procurar un superávit primario a partir de 2017, para poder absorber de manera más eficiente choques del exterior y propiciar saldos adecuados de la cuenta corriente.

En particular, un miembro destacó que se proyecta que el déficit de cuenta corriente aumente en 2016 y 2017 a pesar de la desaceleración de la actividad productiva, de manera que indirectamente se podrían presionar los precios a través del tipo de cambio, principalmente los de las mercancías.

En este mismo sentido, otro integrante destacó que el aumento del déficit de la cuenta corriente ha causado cierta inquietud entre algunos participantes del mercado, si bien agregó que la política monetaria tendría que responder a un deterioro en la cuenta corriente solamente en la medida en que se llegaran a percibir riesgos para la inflación a través de su impacto en el tipo de cambio.

Añadió que esto implicaría riesgos y costos para la economía, que pueden evitarse mediante un ajuste oportuno y de magnitud adecuada de la política fiscal. En este sentido, otro integrante apuntó que sería deseable que el ajuste fiscal se concentrara en el gasto corriente, ya que reducciones del gasto en inversión pública pudieran afectar el flujo de ingresos públicos futuros lo que, incluso, podría tener un efecto adverso sobre la inflación.

Así, algunos integrantes enfatizaron la necesidad de que las autoridades fiscales proporcionen certidumbre sobre la trayectoria de las finanzas gubernamentales y el compromiso de dichas autoridades con niveles de endeudamiento público sostenibles, por lo que destacaron que sería deseable contener el crecimiento del saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público en relación al PIB.

tcm

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