Un “zoom” a las generaciones futuras

En la actualidad, el panorama en cuanto a jóvenes y consumo nocivo de alcohol u otras drogas no es el más prometedor
28/07/2015
02:06
Julio A. Millán B.
-A +A

Múltiples encuestas y estudios describen las conductas de consumo de alcohol por parte de la población, en particular de los jóvenes, que lamentablemente se han vuelto típicas, pero que requieren de la atención por parte de los poderes públicos y de organizaciones sociales relacionadas con el tema. En los últimos años, hemos atestiguado un fenómeno que debe continuar atendiéndose con la prontitud del caso y de forma integral para la construcción de un mejor futuro. Esto es el incremento en las conductas anti-sociales como resultado del consumo nocivo de bebidas alcohólicas, principalmente entre la juventud.

Se entiende por consumo nocivo de alcohol la ingesta de bebidas alcohólicas por parte de menores de edad, mujeres embarazadas, personas con prescripción médica, antes o durante la conducción de vehículos motores, en cantidades excesivas o de bebidas que no cumplieron los estándares de sanidad. Se trata de un problema de salud pública en el ámbito mundial, asociado a un mayor número de accidentes, bajos rendimientos laborales y estudiantiles, violencia, conductas sexuales riesgosas y actos ilícitos, con fuertes efectos no sólo en el individuo, sino en las familias y comunidades.

Tanto la conducta antisocial como el consumo nocivo son un tema multicausal y que por fuerza debe atenderse con una perspectiva sistémica, que abarque los diferentes ámbitos tales como el familiar, el escolar, el social y cultural, el económico, entre otros. Diversos estudios señalan que la relación entre el consumo de sustancias nocivas (legales e ilegales) y la violencia es compleja, ya que se identifican comportamientos negativos asociados con la necesidad de consumo. Ciertos consumidores pueden encontrarse en estados físicos y emocionales alterados, los cuales los motivan a participar en situaciones de riesgo. Por estos motivos, es crítico realizar una meta-análisis a fin de alinear los programas de prevención y corrección, principalmente con un enfoque hacia la juventud y la población más vulnerable y/o no atendida eficaz o eficientemente; con ello, se mitigarán costos de salud pública y otras externalidades.

En la actualidad, el panorama en cuanto a jóvenes y consumo nocivo de alcohol u otras drogas no es el más prometedor. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, en México 1% de los jóvenes abusa del alcohol diariamente, 2.3% lo hace de manera semanal, 5.8% mensual y 7.2% ocasionalmente (más de 3 veces al mes).

La Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) ha alertado que el consumo de alcohol en México va en aumento entre los menores de 12 años, por lo que hay casos de alcohólicos con 14-15 años. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones, la población de 12 a 17 años ha incrementado su presencia en este patrón nocivo, al pasar de 2.7% en 2008 a 4.1% en el año 2011; la edad de consumo ha ido disminuyendo, hace 20 años este rango se ubicaba en los 19-21 años.

En nuestro país, las edades de inicio en el consumo de alguna droga, son de 13.4 años para consumo de tabaco; 10.6 en el consumo de alcohol y en otras drogas es de 13.6 años. Asimismo, las encuestas escolares refieren que 17.2% de los estudiantes de secundaria y bachillerato ha consumido algún tipo de droga ilegal alguna vez en su vida, en tanto que en los hogares 1.8% de toda la población entre los 12 y 65 años ha probado alguna droga en el último año. Respecto al alcohol, siete de cada diez mexicanos, es decir, 71% ha consumido alcohol alguna vez en su vida.

Es importante notar que a pesar de las cada vez más estrictas medidas para evitar que el alcohol llegue a los más jóvenes, existen cada día maneras tan “creativas” como peligrosas por medio de los cuales los jóvenes ingieren alcohol, buscando no dejar rastro en el aliento. Estas formas van desde beber alcohol por los ojos (como si fueran gotas), empapar tampones o absorber ron a través de inhaladores. Estas “modas” tienen serias consecuencias en la salud que los jóvenes ignoran, pudiendo llegar a la muerte en algunos casos, es necesario tomar medidas.

De acuerdo con el Conapo en 2050 seremos 150 millones de mexicanos, donde ya sólo 26.2% serán jóvenes, toda vez que 52.3% del total de la población se compondrá de adultos de entre 18 y 59 años, esa es la generación que hoy estamos formando y la cual es necesario sea productiva y, sobre todo alejada de las adicciones.
En este contexto, resulta fundamental que la puesta en marcha del Programa de Prevención y Atención a las Adicciones, en el cual participarán integrantes varias dependencias, en particular las de Salud, las cuales coordinarán acciones en contra del consumo de sustancias sicotrópicas.

Destaca el importante rol de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), adscrita a la Secretaría de Salud, así como de la Subsecretaría de Atención y Prevención Ciudadana de la Secretaría de Gobernación en la instrumentación del Programa. Sin embargo, es muy importante que se cuente con un ordenamiento sistemático y analítico interinstitucional, así como con instrumentos confiables que permitan llevar a cabo la evaluación de los resultados del conjunto de programas, proyectos y acciones concurrentes que conforman las políticas públicas dirigidas a prevenir y tratar las conductas antisociales detonadas por el consumo nocivo de bebidas alcohólicas u otras sustancias. Sólo trabajando en conjunto y de manera coordinada se alcanzarán los objetivos del Plan de Desarrollo: construir un México en paz.

Presidente de Consultores Internacionales, S.C.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS