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Análisis. Más pobreza

Se han rediseñado los programas de combatea la pobreza, sin embargo, eso no se tradujo en una reducción en el número de mexicanos que viven en esa condición
20/07/2015
01:46
José Luis de la Cruz Gallegos
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Durante los últimos 20 años México se ha visto envuelto en un proceso continuo de deterioro social y económico, que es atribuible al mal desempeño del modelo basado en una apertura económica sin sustento productivo.

Las promesas de “bienestar para la familia”, “crecimiento de 7%” y una “presidencia del empleo” fracasaron ante las crisis recurrentes y el estancamiento estabilizador que vive el país. La gran falla no es atribuible a la falta de recursos, en realidad cada uno de los últimos tres gobiernos ejerció un gasto público creciente, el problema fue la falta de eficacia, sin resultados no hay solución a los problemas de México, particularmente en materia de desarrollo económico.

Desde 1994 se han rediseñado los programas de combate a la pobreza, sin embargo, eso no se tradujo en una reducción en el número de mexicanos que viven en pobreza. No sólo es la ineficacia de los programas, el problema de fondo es el deterioro del empleo; malos salarios, escasas prestaciones sociales e informalidad, son parte de los problemas que enfrentan los mexicanos.

El ejemplo más reciente se puede encontrar en la administración de Felipe Calderón, el saldo fue de 15 millones más de mexicanos en pobreza por ingresos, uno de cada cuatro personas pobres se gestó entre 2006 y 2012, ello a pesar de que se destinaron recursos crecientes al ramo administrativo denominado como Desarrollo Social.

El problema es que con gasto público no se resuelve el problema de pobreza e inequidad, eso se hace con crecimiento económico y empleo formal bien remunerado.

Lamentablemente la inercia se impone en México, y los resultados en los dos primeros años de la actual administración no son diferentes a los de sus antecesores, al menos así lo anticipan las cifras publicadas por el INEGI la semana pasada.
La información fue contundente, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), el ingreso total disminuyó 3.2% entre 2012 y 2014. La afectación fue generalizada, pues nueve de los 10 grupos en los que se divide a los hogares mexicanos vieron retroceder sus ingresos.

Si bien es positivo que el decil de menores ingresos haya contabilizado el aumento, la mala noticia es que casi todo el país tiene menos recursos económicos a su disposición. Sin lugar a dudas que esto explica el mal desempeño del mercado interno y es atribuible a la precarización laboral: la destrucción del empleo bien pagado a cambio de la creación de aquel que cuando mucho paga tres salarios mínimos arroja un saldo negativo de bajo consumo.

Además se tiene a la Reforma Fiscal, el aumento en los impuestos frenó a la inversión y el consumo sin mejorar la distribución del ingreso, el resultado de la ENIGH es claro, el Coeficiente de Gini permaneció sin cambio.

Sin lugar a dudas es preocupante que el decil de menores ingresos tenga una mayor dependencia de las transferencias, representan 43% de su ingreso monetario en tanto que las remuneraciones por su trabajo únicamente contabilizan 34.5%: reciben más dinero por remesas o transferencias del gobierno que por trabajar, esto último es una bomba de tiempo para unas finanzas públicas afectadas por la caída de precio del petróleo.

El menor ingreso se traduce en menor gasto, la ENIGH así lo muestra. El gasto corriente monetario total retrocedió 4.8%; se dio en casi todos los grandes rubros: alimento, bebida, vestido, calzado, transporte, cuidado de la salud, transporte, educación y cuidado personal solo por mencionar los más relevantes.

El gasto también disminuyó en la parte no monetaria, el autoconsumo, las remuneraciones y las transferencias en especie fueron menores a las de 2012.

La ENIGH fue contundente, las condiciones de ingreso y gasto de los hogares mexicanos son mas precarias que en 2012, el año que cerró una administración que no fue exitosa en el terreno económico y social. Para Mover a México hace falta un programa económico que vaya más allá de las reformas estructurales hasta hoy implementadas.

 * Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico   

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