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Modelos rubias, trabajadores sin cabeza y políticos impunes

La desconfianza en las instituciones de justicia tiene como resultado un veredicto social inmediato e implacable
18/08/2017
02:14
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El miércoles 16 de agosto, al mismo tiempo que daba inicio la renegociación del TLCAN en Washington, un grupo de quince jóvenes estadounidenses, diez de ellos mexicano-americanos y al menos dos con doble nacionalidad, visitaron México para tomarle el pulso a la relación bilateral.

En nuestras conversaciones emergieron tres preguntas, aparentemente no relacionadas entre sí, pero que van al fondo de la problemática nacional:

1. ¿Por qué en los anuncios comerciales de TV aparecen bebés blancos y modelos rubias, sin que salgan a cuadro personas que lucen como el 90% de los mexicanos?

2. ¿Quién representa a los trabajadores mexicanos? ¿Hay alguien que hable por ellos en el ‘cuarto de junto’ de la renegociación del TLCAN?

3. ¿Es posible una investigación independiente en el caso Odebrecht? ¿Se puede soñar en que haya un fiscal imparcial y autónomo que investigue al presidente EPN, así como el fiscal especial Robert Mueller le sigue la pista al dinero del presidente Donald Trump en la trama rusa?

Comentamos la terrible violencia de los grupos neonazis supremacistas blancos en Charlottesville, estado de Virginia, que trajo consigo heridos y muertos entre población absolutamente inocente, y las atrocidades verbales de Trump. Nos preguntaron si en México el tema racial está en el centro del debate nacional, como en Estados Unidos. Les contestamos que algunos pensamos que debería estar, pero el hecho es que no lo está.

Hablamos de que Trump ha esgrimido una retórica en favor de los trabajadores, pero su presupuesto y su obsesión de acabar con el plan de salud Obamacare son profundamente hostiles hacia ellos.

Subrayamos que según el gobierno de México, los señalamientos estadounidenses sobre bajos salarios en México son proteccionismo disfrazado: nuestros funcionarios reclaman que nadie de afuera venga a decirnos cómo debemos tratar a nuestros trabajadores, porque al fin y al cabo nosotros sabemos cómo tratarlos…

Nos extendimos en el tema de la corrupción. Empezamos con una frase de la organización @Ahora_mx: El poder no se investiga a sí mismo.

Sobre la saga Odebrecht / Lozoya, comenté que en la calle escucho dos reacciones: la primera, la certeza de que es culpable; la segunda, la seguridad de que quedarán impunes tanto él como EPN.

Y agrego mis propias reflexiones: nuestro sistema de justicia exige la presunción de inocencia, pero la total desconfianza en las instituciones que deberían procurar e impartir justicia, tienen como resultado un veredicto social inmediato e implacable.

Los corruptos que se blindaron canalizando dinero hasta el cenit del poder político pueden pisar la cárcel, pero si son fieles al pacto de impunidad, pueden ver aliviada su pena con algún trato que les permita conservar buena parte del dinero ‘caliente’.

Y para rematar, volvimos al capítulo laboral en el TLCAN renegociado. Hace casi 25 años, en el Acuerdo de Cooperación Laboral de América del Norte nos comprometimos a observar los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y a ‘promover la observancia y la aplicación efectiva de las respectivas legislaciones laborales nacionales’, incluyendo la libertad de asociación y el derecho a organizarse, el salario igual para hombres y mujeres, y la protección de los trabajadores migratorios.

Juzgue el lector en qué grado cumplimos nuestras promesas, y qué tanto las haremos efectivas sin algún tipo de mecanismo tri-nacional, tanto gubernamental como ciudadano, que imponga sanciones comerciales a violaciones de derechos laborales.

Los jóvenes estadounidenses se comprometieron a profundizar y extender este diálogo de regreso a casa. No basta con las conversaciones en las alturas.

Profesor asociado en el CIDE.
@ Carlos_Tampico

Nació en Tampico, Tamaulipas. Desde 2009 es profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), donde coordina el Programa de Estudios de Estados Unidos.

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