Hyundai Accent 2018; Y volver, volver, volver... por sus fueros

Este sedán de Hyundai es un ganador, aunque su pasado luzca enredado
14/08/2017
06:55
Christian Pérez Vega
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La industria automotriz a veces nos trae historias que parecerían formar parte de un buen guión para  telenovela, con todo y su manzana de la discordia. Una de esas tiene que ver con el Hyundai Accent, que la semana pasada se presentó formalmente en el mercado mexicano y alrededor del cual hay muchas cosas interesantes: desde las propias cualidades del auto hasta factores puramente comerciales. Es un sedán subcompacto que, en realidad, ya  conocías de tiempo atrás. Es solo que ahora mismo no lo puedes reconocer. “¡Ah, caray!”, dirás extrañado. Pues sí, antes de entrar a detalles de producto y versiones, te refrescaremos la memoria (o resolveremos el mero nudo de la telenovela). 

Este Accent lo conociste hace ya más de una década  bajo el sello Dodge, inicialmente con el nombre de Verna por allá de los 2000. Era la segunda generación del modelo. Posteriormente, y en su etapa más exitosa en ventas, lo apreciaste con la nomenclatura Attitude by Dodge, hasta su cuarta generación. Esta última es también conocida como Hyundai i25, con su 1.4 de 108 hp, en tiempos en que la marca surcoreana anunció formalmente su entrada al mercado mexicano. Con ello cesó el acuerdo comercial con la marca (todavía) estadounidense.

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Cuando llegó Hyundai a México inicialmente el Accent no figuró en su portafolio de productos; solo estaban el Elantra, Grand i 10 y el ix25. Bueno, para no hacer el cuento más largo, como Attitude era un branding que le daba buenos números a Dodge, la compañía revivió el nombre pero con otro producto. Sí, el que hoy todos conocen como Attitude es la versión sedán del Mitsubishi Mirage, con su motor de tres cilindros, el cual no ha tenido la misma aceptación que el modelo Hyundai pero conserva un buen posicionamiento.

Pero espera, aún hay más en esta historia de enredos entre familias (te lo dijimos). Ahora, en su quinta generación, con un producto más evolucionado, el Accent no puede ser un extraño para ti. ¿Por qué? Fácil: está producido nada más y nada menos que en la planta industrial de Kia en Pesquería, Nuevo León. Sí, utiliza muchos componentes del Rio sedán, entre ellos el paquete motriz: el 1.6 litros de 121 hp y 111 lb-pie de torque, acoplado a una transmisión automática o una manual, ambas de seis velocidades. También comparten algunos elementos de seguridad, como las seis bolsas de aire, los frenos de disco en las cuatro ruedas con ABS, el control electrónico de estabilidad (ESC) y el de asistencia en pendientes (HAC) —solo en la versión más alta GLS automático, que cuesta 285 mil 400 pesos. En las versiones bajas (GL MT, GL at y GL Mid mt y GL Mid at, que cuestan 219 mil 900 peso 235 mil 400 peso, 236 mil 900 pesos y 251 mil 400 pesos) lo único que cambia son las dos bolsas de aire frontales, mientras que el Kia Rio está con todo el kit desde la base, que inicia en 231 mil pesos. 

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Los méritos muy propios.  ¿Enredada, la novela? Veamos lo objetivo, entonces: sus cualidades como producto. El diseño, eso sí, es totalmente distinto al de Kia. Incluso muchos opinan que el Accent es más atractivo, pues concentra mejor el toque elegante y jovial, expresado desde su parrilla y diseño de faros de halógeno, calaveras LED y rines de 15 o 17 pulgadas, además de los trazos en los costados que nos remiten al Elantra, su hermano mayor (esto se debe al lenguaje de diseño de la marca, que llaman Fluidic Sculpture).

En el interior hay un diseño simple y sin complicaciones que hace justicia al exterior, muy en línea con una idea sólida de elegancia. Hay materiales plásticos duros y algunos suaves, que provocan un buen contraste. El interior es acogedor; esa sensación se apoya en el amplio espacio que todas las zonas del auto regalan.

La parte más moderna está en su tecnología de información y entretenimiento, que comienza con el cluster de supervisión de 3.5 pulgadas, pantalla LCD táctil a color de siete pulgadas con conectividad Android Auto y Apple Car Play en todas sus versiones, controles al volante, asientos traseros abatibles 60/40, asientos de piel en su versión más alta, descansa brazos central deslizable y cabeceras ajustables.

En cuanto al manejo, ni hablar: es un auto con un motor pequeño, pensado para los ambientes citadinos pero con las capacidades necesarias para autopistas, donde sí se notan sus límites al exigir los rebases rápidos. Eso es normal en un auto de esta categoría, que está pensado para ofrecer una conducción cómoda y eficiente, más que para un desempeño deportivo. 

El Accent está orientado a una experiencia de manejo cómoda, sin sobresaltos. Su tema es el confort. Ciertos rasgos lo delatan, como la cajuela con sistema de apertura inteligente, el aire acondicionado manual y automático, los espejos exteriores abatibles eléctricamente, la cámara de reversa con  sensores traseros de estacionamiento, la llave inteligente y el botón de encendido del motor, entre otros. Sin más, es un auto que se coloca adecuadamente en el segmento, con todo lo necesario para satisfacer necesidades amplias y, sobre todo, con un precio muy razonable.

El Accent cuenta con Hyundai Protect, una cobertura contra robo de autopartes, sin pago de deducible hasta por 40 mil pesos. Incluye la protección a lo largo de dos años contra daños fortuitos en los neumáticos.

FICHA
MOTOR1.6 litros, 4 cilindros 
POTENCIA 121 hp a 6,300 rpm
TORQUE 111 lb-pie a 4,850 rpm
TRANSMISIÓN Manual  o aut. de 6 velocidades
PRECIODe 219,900 pesos a 285,400 pesos 
22.5 km/l  es su consumo de combustible en carretera.
 

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