Las universidades, en pro del medio ambiente

Una mirada detallada a los proyectos que la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Autónoma de Querétaro han ideado para impulsar el uso de fuentes de propulsión alternativas.
04/06/2017
14:00
Jimena González Bernal
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Para mirar al futuro con precisión y los pies bien plantados en la tierra, nada como el pensamiento universitario. En efecto, las instituciones de educación superior, principalmente las públicas, son las que más aportan en materia de investigación. Te presentamos una ‘probadita’ de proyectos, representativa del pensamiento en torno al desarrollo de combustibles y autos amigables con el medio ambiente. Creemos que si este tipo de trabajos contaran con el apoyo pleno de las autoridades e iniciativa privada, nuestra movilidad mejoraría.

  • Los autos eléctricos de la UAM. La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) tiene una visión original y ambiciosa sobre las necesidades de movilidad. Sabiendo esto, nos enfocamos en la Unidad Azcapotzalco y lo que encontramos realmente es digno de presumir.
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Resulta que en este plantel fue incubada la empresa Vehículos Eléctricos Corporativos (VEC), que pertenece a investigadores y profesionales egresados de la institución, dedicados desde hace más de 20 años a la creación de prototipos con propulsión eléctrica y desarrollos análogos a los productos de empresas como Nissan, Mercedes- Benz, Volvo, GM y Siemens.

El grupo está formado por Gerardo Altamirano León, Ahmed Zekkour Zekkour, Jorge Antonio Méndez Laguna, José Maya Remedios y José Juan Martínez Nates, quien nos detalló que han creado ya un total de cinco unidades de electromovilidad sustentable. Gran logro.

La más reciente, y que acaban de presentar a principios de año, es el vehículo de carga ligera, capaz de recargarse en tan solo 30 minutos y más que listo para recorrer una distancia de 100 kilómetros. Su capacidad es de una tonelada. Tiene una batería de nueva generación de hierro y litio y su vida útil es de ocho a 10 años.

“Vimos la oportunidad tecnológica para investigar y desarrollar este tipo de unidades porque son más amigables con el medio ambiente. Pero, ojo, también son más económicas en lo que se refiere a mantenimiento y operación”, describió el profesor Martínez Nates.

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Otra de las grandes sorpresas en la UAM: están diseñando un autobús de 11 metros con capacidad para 100 personas. Algunas características importantes: su piso está muy cerca del nivel de banqueta, para evitar escaleras; es recargable en cada estación y su infraestructura evita problemas de saturación vial. El modelo, que se desea presentar en 2018, es patrocinado por Conacyt y por fondos propios de VEC.

Sin embargo, los empresarios confiesan que buscan ampliar su base de socios y lograr apoyo por parte de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti) del gobierno de la CDMX.

La visión queretana. Otro caso que provoca orgullo: la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) acaba de ganar un fondo federal de 9 millones de pesos para levantar un Centro de Biocombustibles. Su objetivo es elaborar a mayor escala esta clase de sustancias, con las que se desea mover la planta entera de vehículos de transporte público de la entidad.
Este centro pretende abrir sus puertas a finales de 2018. Contará con los laboratorios de Biodiésel, encabezado por Saúl López; Bioetanol, en manos de Aldo Amaro y Jorge Garcida; Bioturbosina, que depende de Claudia Gutiérrez; y Biohidrógeno, que dirige Gonzalo Macías.

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Se trata de cuatro combustibles (más) amigables con el medio ambiente, en los cuales dichos investigadores vienen trabajando desde hace cinco años. Sus prácticas y experimentos han beneficiado a su propia comunidad. ¿Un ejemplo? Los camiones oficiales que transportan a los alumnos hacia otros campus de la institución, lo hacen utilizando biodiésel.

“El fondo se otorgó para la construcción del centro, pero a través del departamento de obras de la Facultad de Ingeniería se hará el milagro no solo de cimentar el edificio, sino de equipar los laboratorios con todo lo necesario”, asegura Gonzalo Macías, profesor-investigador de la UAQ.

Sabemos que Macías es uno de los académicos más activos en la creación de prototipos de automóviles híbridos modificados. Su ‘conejillo de Indias’ fue un VW sedán que denominó VOCH2O, el cual se movía gracias a una mezcla de gasolina y agua que disminuyó en 30% las emisiones usuales.

Actualmente, trabaja con un Mitsubishi Galant V6 con motor 3.8 litros, al cual le está instalando una celda de producción de dos litros de hidrógeno a temperatura ambiente y a presión atmosférica normal, impulsado por la combinación de etanol y gasolina.  

“La tendencia de la UAQ es crear una institución que empiece a dar soluciones a los problemas de movilidad y transporte de la sociedad”, agregó Macías.

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