Nissan Armada 2017: tras el volante de la invencible

Un vehículo imponente con cualidades para ser un auto familiar, un ejecutivo o lo que quiera.
07/05/2017
12:00
Christian Pérez Vega
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La Nissan Armada tiene un  dilema de identidad. Esto puede ser bueno o malo dependiendo del cristal con que se mira. No sabemos si es un Titan con cuerpo de la QX80 o una versión ‘de entrada’ de la misma QX80. Como sea, no se pueden negar sus rasgos extraordinarios tanto en el manejo como en los apartados de la seguridad y el confort. Estamos convencidos de que es uno de los mejores SUV de tamaño grande: un vehículo con el poder y la capacidad de arrastre de una pickup 4x4 (8,500 kg), con los materiales y tecnología del mundo premium.

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Estas mismas credenciales nos ponen difícil la elección: ¿queremos manejarlo o viajar en sus algunas de sus plazas traseras? Nos encanta, especialmente la segunda fila, donde parece que estamos en la sala de nuestra casa. En el inmenso espacio se incluyen dos pantallas, un par de audífonos inálambricos, asientos con calefacción y aire acondicionado independiente, todo para disfrutar de los viajes.

Por el lado del conductor, la sensación que se impone es la de estar al volante de una pickup. La muy elevada posición de manejo nos regala una percepción de poder; nos permite ver todo el camino, incluso lo que hay más adelante de los vehículos pequeños que tenemos al frente. 

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Sus dimensiones no agradarán a muchos, pues dirán que es difícil estar pendiente de lo que tenemos  alrededor y maniobrar en espacios pequeños. Sin embargo, los sensores y cámaras montadas en los cuatro lados de la Armada, advierten de cualquier  obstáculo. Estacionarse es fácil con estos sistemas, aunque una variedad de lugares nos estén vedados.

La tecnología es parecida a lo que propone la QX80. Destaca el control crucero adaptativo, que es una maravilla en carretera:  ya no nos preocupamos por el acelerador y freno. Además, la comodidad de los asientos, la amplia movilidad que permite el espacio, la posición de manejo, las suspensiones (que se caracterizan por la suavidad) y la tracción que se ajusta al tipo de camino (sí, encima de todo, es 4x4)... todo eso permite que el trayecto sea cómodo absolutamente.

Pero bueno, si algo le tenemos que criticar es el diseño exterior. No es que sea fea, para nada. Sin embargo, al compararla con el segmento, nos queda a deber bastante elegancia y armonía. Es más bien tosca y robusta.

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Es inevitable mencionar el consumo de gasolina: alrededor de 6 km/l en ciudad y en carretera apenas  toca los 10 km/l. Es comprensible en un vehículo que carga un enorme bloque V8 de 5.6 litros encargado de mover  casi 2.7 toneladas. Ese peso parecería  incómodo de llevar en el manejo, pero la dirección suave (aunque un poco carente de precisión) y el trabajo de la caja automática de siete velocidades (que administra muy bien el torque y potencia del motor) logran disimular la magnitud de este mastodonte. La Armada no se siente lenta ni  torpe en las aceleraciones. Casi un milagro de la ingeniería. 

En cuanto al diseño interior: por fortuna se parece más a la QX80 que al Titan. Los materiales, aunque son de muy buena calidad, son ligeramente inferiores a los de la SUV premium, por obvias razones.

En conclusión: esta Armada es bien capaz de encantar no solo a su conductor, sino también a todos sus ocupantes. Sus cualidades le permiten ser un vehículo familiar y a la vez un auto ejecutivo gracias al confort que ofrece. Uno querría contratar a un chofer para disfrutar de las ‘amenidades’ de la parte trasera.

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