La Fórmula E ya se salió del laboratorio

Si acaso queda alguien que no toma en serio los bólidos eléctricos, con esto cambiará de opinión.
25/03/2017
10:00
CARLOS CAVAZOS
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En una semana, el gran escaparate mediático de la propulsión eléctrica tendrá su fecha en el Autódromo Hermanos Rodríguez. El venerable circuito se verá libre de gasolina, de aceite de motor, de ruidosas revoluciones por minuto y de… ¿emoción? ¿Es esta carrera oficial solo un experimento? Para nada. Hay muchas cosas en juego. Veamos.

En efecto, uno de los objetivos principales del campeonato de monoplazas eléctrico Fórmula E, es el promover el avance de la tecnología de impulso eléctrico. En este sentido, podría ser visto como una enorme y compleja “activación” publicitaria. Sin embargo, su organización es innovadora desde varios puntos de vista.

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Al fin, todos muestran sus cartas. Los equipos comparten la información con transparencia, lo que es congruente con las intenciones de impulso a la industria. Por ejemplo: la escudería Venturi informó a los cuatro vientos que la eficiencia de su monoplaza mejoró al utilizar un semiconductor novedoso: el carburo de silicio. Con él, logró una reducción de 2 kilos en su inversor de poder en comparación con el de la temporada anterior. Sí, le enseñó al resto de los equipos la ruta.

Este avance es apenas un ejemplo de las mejoras que, posteriormente, veremos en los autos de calle para venta al público.

Esta es una guerra tecnológica abierta y beneficiosa. La nueva temporada del serial hará evolucionar a cada equipo participante. Renault, por ejemplo, usó una caja de velocidades a dos cambios en la temporada anterior, removiéndola para la tercera temporada. Las ganancias de eficiencia permiten operar con cajas de enfriamiento de menores dimensiones mejorando el índice de potencia por kilogramo. McLaren llevó la capacidad de sus baterías de 28 a 54 kWh con sólo un 10% adicional en peso. Cada escudería tiene la libertad de desarrollar las mejoras que estime convenientes.

Y es que en la definición de la “fórmula” se halla en la pauta de las innovaciones. Una muestra: la limitante de 10 llantas por carrera conlleva una mejora en los componentes orientada a incrementar la durabilidad del neumático. Acá, los Fórmula E no van solos, pues hasta NASCAR está limitando los juegos a utilizar. Michelin, el proveedor actual del serial eléctrico, hace énfasis en que al finalizar el ciclo de competencia, estos neumáticos van directo a reciclaje.

Quienes puedan dedicar más recursos a la investigación, tendrán la ventaja comercial de las victorias. En la Fórmula E, esta máxima se verifica con fuerza. Basta con ver a BMW Motorsport que hará más ingeniería para el serial.

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El próximo gadget de deseo. Los vehículos eléctricos son, ante todo, un gadget. Es decir, su ritmo natural es evolucionar aceleradamente en cada aspecto. El atractivo visual en el piso de venta es básico para su estrategia comercial. Lo mismo ocurre en competencia. Conscientes de esto, los organizadores de la Fórmula E, permitieron cambios en las regulaciones que redundaran en un aspecto más feroz y atractivo. El spoiler delantero, este año, es en verdad impactante (y el próximo año lo será más, seguramente). “La Fórmula E hace sexy a la energía verde”, asegura el visionario Richard Branson, quien participa en el serial con su escudería Virgin. Sería increíble que no participara.

Llegamos así al ajuste correcto de la fórmula: una estética atrevida que se empareja con capacidades técnicas impresionantes, un derroche tecnológico. Solo así, la adopción del producto de calle se dará con un ritmo más acelerado y el segmento entero tendrá economías de escala. Entre más volumen se consuma, más barato resultará optar por un eléctrico.

Es la misma curva de adopción que se dio en las pantallas planas de televisión o el Blue-ray, donde los aparatos al inicio eran una curiosidad, luego, un lujo y más tarde, una opción premium que acaba volviéndose un estándar.

Esta escalada, a la par de la proliferación de estaciones de carga, puede convertir al automóvil de gasolina en un producto de la historia, como los carruajes a caballo. ¿Es una fantasía? La fantástica plataforma de lanzamiento que representa la Fórmula E, donde los experimentos se hacen realidad en la pista, nos da motivos para echar a volar la imaginación.

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