Sensaciones a bordo de un World Rally Car

Comprobamos en vivo el talento del piloto Hayden Paddon, desde el puesto de navegante de su Hyundai i20.
17/03/2017
12:44
Juan García Ávila
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De repente abres los ojos y ese olor tan particular, mezcla de gasolina y caucho quemado, envuelve tus sentidos. Ese perfume es la conciencia de que estás a punto de vivir en carne propia, una aventura que antes solo habías evocado en la televisión, en los simuladores de carreras y en tus sueños.

No tienes tiempo de asimilarlo de verdad, porque la carga de adrenalina ya se dispara por tus venas mientras te enfilas hacia una etapa Súper Especial en el autódromo del León que será una recreación exacta de las que se desarrollan en el Campeonato mundial de Rallies (WRC). ¿Quién eres? Respuesta: el navegante de mismísimo Hayden Paddon, uno de los pilotos oficiales de la escudería Hyundai Motorsport. Estás metido, enclaustrado en la cabina del Hyundai i20 WRC.

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No hay cuenta regresiva y después del “All OK?” de rigor, Paddon pisa el acelerador y de golpe, el i20 WRC hace uso de los 380 caballos de potencia que te mantendrán adherido literalmente al asiento. Hay que decirlo: ocupamos un puesto que corresponde al experimentado navegante John Kennard.

El gran impulso dirige al World Rally Car hacia el inicio del trazado, que abre con una curva cerrada para seguir con una combinación de asfalto y tierra, adecuación que se le hace al circuito para estas competencias. Más adelante, el trazado presenta una serie de giros. Es inevitable pensar que estás a punto de estrellarte contra un objeto.

Sin embargo, darte cuenta en vivo de las habilidades y talentos de estos pilotos, trae pronto el consuelo y la posibilidad disfrutar al máximo de la función, mientras atraviesas una serie de curvas cerradas, rectas rápidas y el gran salto del ‘Balcón del diablo’, cereza del pastel que define la última etapa del recorrido de 5 km y en donde puedes apreciar desde el interior y en cámara lenta (psicológica) el vuelo del auto para culminar con un aterrizaje (hasta cierto punto suave) de la suspensión del i20 WRC.

El recorrido avanza, y tras el shock, recuerdas que debes darte el tiempo de voltear a ver al piloto, de observar su destreza manual, su dominio del ‘giro escandinavo’, técnica que utilizan los pilotos para tomar los giros y hacer el drift mientras sus dedos realizan cambios continuos en la transmisión. Sí, esta es una melodía que conoces bien a través de la TV, pero tocada solo para ti.

En los pies ocurre otro espectáculo: los amplios pedales del acelerador y el freno contrastan con el tamaño del clutch, que es más delgado. Sin embargo, la destreza de Paddon para manipular el impulso y las contracciones del auto, inmediatamente te hacen recordar el video de Ayrton Senna en Suzuka. Se trata de algo realmente envidiable, todo en sintonía con el freno de mano para brindar esos derrapes característicos.

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El retorno a la realidad. La simulación de carrera termina en una carpa en donde se encuentran mecánicos del equipo oficial Hyundai Motorsport. Se acercan, abren la puerta y mientras te preparas para dar una entrevista para la televisión mundial, como lo hacen ellos cuando terminan un tramo, caes en cuenta de que la actividad ha terminado. No quieres bajarte; cuando recuperas el piso, un ligero temblor te recorre de pies a cabeza: son los restos de la explosión de adrenalina de hace minutos y, bueno, la vida sigue. Hay que quitarse el nomex.

Toda esta experiencia con el equipo Hyundai Motorsport, a través de su programa ‘Co-Drive Experience’ a bordo de su laureado i20 WRC (ojo: su versión 2016, ya que la actual es coupé y más aerodinámica), nos dio la oportunidad de comprender de una forma muy "relajada" el lugar de un navegante, cuyas funciones como guía pueden definir en gran medida el resultado de una carrera. Su habilidad es la clave del éxito. La sinergia con el piloto debe ser perfecta para que la carrera termine de maravilla.

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Cuando el piloto se encarga de concentrar toda su atención y habilidad en el volante, los navegantes dictarán toda la ruta y sus complicaciones a través de un lenguaje simplificado. Debe orientar al piloto para sortear de buena forma cada punto registrado en la libreta de ruta. Un trabajo no recomendable para débiles de estómago.

Mientras el i20 WRC se mueve bruscamente todo el tiempo cuando compite, los navegantes del equipo deben cronometrar, escribir, hablar y manejar muchas emociones a la vez. Si se presenta una falla mecánica, ellos también deben ponerse en acción pues tienen conocimientos en algunas cuestiones mecánicas.

Ellos son como esas mamás luchonas de aquel meme, que todo lo pueden hacer a la vez. ¡Ah! El mundo motor también les dedica muchos premios y reconocimientos. Los fanáticos del deporte también los tratan como leyendas.

¿Te gustaría saber cómo fue la vuelta a bordo del i20 WRC? No dejes de visitar nuestra página web para verlo en acción: eluniversal.com.mx/autopistas

 

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