“La comunicación sigue a la acción” es una de las máximas para todo gobierno, tan perjudicial es decir y no hacer, como hacer y no decirlo. Sin embargo muy probablemente la disrupción digital también ha modificado este concepto.

La moda no la empezó @RealDonaldTrump, aunque puede ser considerado como el gobernante mas influyente cuyo ejercicio de gobierno empieza, errática y de manera imprevisible, desde su cuenta de Twitter.

La relación siempre complicada de México con los Estados Unidos vivió días realmente difíciles. Quizá lo inmediato de la situación no nos permita entender la magnitud de la crisis que se pudo desatar. Algún usuario de la red inclusive se atrevió a equipararla con la crisis de los misiles que protagonizaron Cuba, Estados Unidos y Rusia en octubre de 1962. Como “remake” de Hollywood adaptado a la vida moderna, la semana pasada Estados Unidos le declaró la guerra comercial a México por medio de un tuit. El 30 de mayo a las 18:30 horas el presidente Donald Trump @realDonaldTrump escribió: “Estados Unidos impondrá un arancel del 5% a todos los productos que vengan al país desde México. Esto continuará hasta que todos los migrantes ilegales llegando desde México hasta nuestro país SE DETENGAN. Este arancel se irá incrementando gradualmente hasta que sea remediado el problema de la migración ilegal. Más detalles de la Casa Blanca serán anunciados en otro momento”. Este anuncio de inmediato movilizó al gobierno de México y a la oposición siempre presta a cuestionar toda acción de esta administración. Como respuesta a esta declaración bélica el presidente Andrés Manuel López Obrador @lopezobrador_ escribió una carta que hizo pública, también a través de Twitter, acompañada del siguiente post: “Al presidente Donald Trump en son de paz”.

Nadie podrá negar que en política la forma es fondo, ni que en el mundo socio digital los formatos son exclusivos para cada plataforma, así pues la epístola además de no calmar las aguas contrastó fuertemente el estilo de gobierno en pocos y contundentes caracteres con un largo y denso discurso, digno de un sello de lacre y un emisario con librea (la imagino guinda engalanada con un ganso rampante). Efectos diplomáticos, cero, ¿comunicacionales?, aplausos divididos, quizá en su audiencia más dura. Al día siguiente @realDonaldTrump volvió a arremeter: “México se ha aprovechado de los Estados Unidos durante décadas debido a los demócratas”. Ese viernes partió rumbo a Washington el canciller Marcelo Ebrard quien esde el aeropuerto inició la relatoría de su viaje en busca de la paz. @m_ebrard escribió en Twitter: “Por abordar vuelo a Washington vía Houston,acabo de tener llamada con Jared Kushner y con Mike Pompeo. Se inicia proceso de negociación.Escuché interés y respeto a la carta del Presidente López Obrador.Avanzamos.” y acompañó al texto con una selfie. Este acto incluso provocó que la gente lanzara el reto #EbrardSelfieChallenge para compartir fotos antes del inicio de negociaciones.

En tiempo real los mexicanos nos fuimos enterando del avance de las negociaciones. Del optimismo y “mal inglés” de la delegación mexicana, de los amagos de Trump y sus socios, del apoyo de un empresario a Obrador también por la vía epistolar y hasta de los cacahuates que se comió el vocero de la cancillería. La política migratoria de México, los acuerdos arancelarios, la movilización ante la amenaza de esta guerra, los acuerdos en lo oscuro que serán revelados en su oportunidad, todo, pasó por Twitter. La crisis de los cacahuates no se ha resuelto, hoy lo sabemos, sólo tiene una prórroga de 45 días. Luego, ya veremos.

Un ejemplo increíblemente más radical lo encontramos al sur de nuestra frontera. El novel presidente de El Salvador, Nayib Bukele @nayibbukele, quien por cierto es el mejor evaluado de todos los mandatarios del orbe, libra su propia guerra intestina en Twitter. Las órdenes presidenciales no son escritas, son trinadas. Lo mismo ordena el cese de funcionarios de la pasada administración, que la construcción de puentes. E incluso da la orden de votar por él para convertirlo en el presidente de Twitter y emite el decreto que evita el uso del sustantivo payaso como adjetivo para los políticos corruptos: “Se les ordena a todos ya no decirle payasos a los políticos corruptos.”. Y así de inmediato, viene a mi mente cualquier publicación de un decreto, ley o ordenamiento oficial publicado en el Diario Oficial de México, donde después de la presentación del texto se transcribe “ ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR , Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, a sus habitantes sabed..” texto heredado de un protocolo centenario, desactualizado, propio del juglar o del comisario que le da lectura en la plaza publica pero apto para el Milenial que consume su información en 140 caracteres o en una historia de Instagram cuya vida será de 24 horas.

Este estilo hizo al hombre que hoy gobierna a El Salvador. Un político calificado como millennial que tiene a todos en su país con las notificaciones activadas, para saber si el siguiente tuit los beneficia o los perjudica. Esta es la nueva economía que da sustento a la filosofía, la política y las unidades de administración de la producción. Ha instaurado su reino en los medios sociales digitales. El lenguaje, la velocidad y las formas han sido irreversiblemente modificadas y por ende está produciendo nuevos sujetos. Quien tenga la capacidad de conocer la nueva gramática y sintaxis, se asegurará un lugar en la Historia, para el resto, queda la ignominia de la sociedad digital.

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