Elvira Arellano, una historia que inspira a luchar

Elvira Arellano, con su hijo mayor Saúl y con Emiliano. Desde 2015, su solicitud de asilo fue aceptada en EU y se está procesando (CORTESÍA)
16/01/2017
02:07
Redacción
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Aunque no fue el primer caso de una persona indocumentada buscando refugio para evitar ser deportada, si se convirtió en el caso más famoso y desde entonces el concepto “Santuario” se le debe mucho a su lucha, de acuerdo con muchos especialistas en el tema y defensores de los derechos de los inmigrantes.

Elvira Arellano, oriunda de Michoacan, cruzo hacia Estados Unidos en 1997 en un grupo guiado por un “coyote”. Una vez en tierra americana se dirigió al estado de Washington pero no se encontraba cómoda y se trasladó a la ciudad de Chicago, Illinois. Ahí comenzó a trabajar y a dar apoyo a familias indocumentadas a través de información de servicios para los hijos y orientación familiar. Nació su hijo Saúl y aunque en 2002 le toco vivir la experiencia de una redada masiva, siguió adelante. En 2006 le llego una orden de deportación y fue entonces que decidió protegerse hasta donde le fuera posible. “Yo no me iba a esconder, tengo un hijo nacido en este país –Estados Unidos- y por eso cuando me fui a refugiar a mi iglesia, le envié una carta a las autoridades de inmigración, diciéndoles que no me estaba escondiendo y que si querían apresarme ahí iba a estar, rezando” relato a El Universal.

La odisea duro un ano, el 20 de Agosto de 2007 entraron las autoridades a la iglesia Metodista Unida de Chicago y se la llevaron. “Durante ese año el país entero se fijó en mi caso, no por mí, sino por el mensaje de la enorme crueldad de la separación de familias. Puedo decir que el país entero se convirtió en un santuario” comento emocionada Elvira al recordar esos días. La revista “Time” en 2006 la nombro personaje del ano, justamente por esta lucha pro inmigrante y la resonancia nacional que provoco. “Hoy tenemos enfrente a un Donald Trump que quiere sacar a los indocumentados y el mensaje es que debemos seguir en la lucha social, debemos dejarnos ver y mostrar también a nuestros hijos nacidos en este país, ellos también tienen derechos igual que los indocumentados; pero ellos, nuestros hijos, tienen derecho a no sufrir la crueldad o de separarlos de sus padres o de ser llevados a otro país que no es el suyo” concluyo indignada pero haciendo este llamado.

Elvira Arellano antes de 2006 ya había creado un movimiento llamado “La Familia Latina” conformada por padres indocumentados con uno o más hijos estadounidenses. Después de su deportación en 2007, continuó en México su proselitismo pro inmigrante y 18 de Marzo de 2014 regreso a la frontera y la cruzo por la garita de San Ysidro, en San Diego, California, pidiendo asilo y se le permitió entrar; la acompañaba su hijo Saúl y un nuevo miembro de la familia, Emiliano, nacido en México. Viajaron a Chicago donde ha continuado su activismo social a favor de los derechos de los inmigrantes indocumentados.

Desde 2015, su solicitud de asilo fue aceptada y se está procesando, por lo que ahora tiene permiso de estancia legal en los Estados Unidos y permiso de trabajo.

“Elvira es un ejemplo de tenacidad, entrega y lucha para todos aquellos que tienen el mismo miedo que ella vivió y supo enfrentar con paciencia y bien informada” dijo Alex Gálvez, el abogado que la represento y la oriento en todo el proceso de solicitud de asilo.

Hoy, aseguran observadores y especialistas, las ciudades santuario y toda área considerada de protección al migrante, están más preparadas y más informadas para ayudar y defender a los indocumentados que eventualmente sean perseguidos y afectados con una orden de deportación y más allá de las acciones que decida llevar a cabo el Presidente electo Donald Trump.

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