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Nueve chivas no se dejan derrotar

Monterrey.— Su rostro asomaba la misma frustración que la experimentada por los jugadores que dirige, pero Matías Almeyda sabía que el objetivo era evitar que el daño fuera más grande. Es por eso que llamó a esos hombres que se sentían robados para prohibirles reclamar al árbitro Érick Miranda.
15/01/2017
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Monterrey.— Su rostro asomaba la misma frustración que la experimentada por los jugadores que dirige, pero Matías Almeyda sabía que el objetivo era evitar que el daño fuera más grande. Es por eso que llamó a esos hombres que se sentían robados para prohibirles reclamar al árbitro Érick Miranda.

A final de cuentas, el Guadalajara llegó a la otra orilla. Angustioso empate (2-2) que dejó agridulces los labios rojiblancos.

Sí, el Rebaño Sagrado dejó ir una ventaja de dos goles, mas fue con sólo nueve hombres sobre el húmedo y maltratado césped del estadio BBVA Bancomer, debido a las expulsiones de José Juan Vázquez y Jair Pereira.

La primera, inobjetable; imprudente barrida del “Gallito” sobre el contención paraguayo Celso Ortiz (33’). La polémica estuvo en la segunda, ya que el silbante no soportó uno de los innumerables cortes de manga que suelen haber en cada cotejo y mostró dos tarjetas amarillas en menos de 20 segundos (50’). Cuarenta minutos con dos hombres menos resultó una misión muy difícil para las Chivas.

Casi la cumplen, gracias al colchón ofrecido por los tantos que marcaron Rodolfo Pizarro (9’) y Edwin Hernández (21’), pero —sobre todo— al meta Rodolfo Cota, cuya plasticidad evitó que el Monterrey obtuviera su segunda victoria en el Clausura 2017.

Apenas le alcanzó para igualar. Es por eso que la mirada de Antonio Mohamed se perdió en la inmensidad tras el silbatazo final. Su conjunto tenía todo para ganar. Unidad bastante dolorosa.

Lograda por las anotaciones de Rogelio Funes Mori (55’) y Dorlan Pabón (70’). Fueron producto más del ímpetu y amor propio que de buen futbol.

Porque los Rayados arrinconaron a las Chivas, aunque con la fuerza y la superioridad numérica como estandartes. Guión vivido desde el segundo inicial. Hasta en igualdad numérica, los norteños gobernaron el duelo. La diferencia había radicado en la precisión de billarista mostrada por el visitante. Dos de sus primeros tres disparos finalizaron en gol. Pizarro sacó un derechazo inatajable para el meta Alexander Domínguez, quien minutos después dejó el balón a merced del “Aris”.

Todo lucía encaminado al quinto triunfo seguido de los tapatíos sobre los regiomontanos... Hasta que Miranda se adueñó del show.

Por eso, Almeyda intentó que la mecha se apagara, aunque no evitó que Alan Pulido y Mohamed se encararan cerca de los vestuarios, sin mayores daños. Redacción

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