Segunda Vuelta

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Ambulante 2018

La programación de este año revela la complejidad de un mundo donde la guerra y el narcisismo asedian nuestros mejores instintos, pero también donde la empatía y la reunión refuerzan la esperanza.
08/05/2018
13:18
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En paralelo a la generosidad de sus principios, Ambulante comenzó este año en Oaxaca. No sé si el cine nos cambie —aunque mí me cambió— pero creo que quienes se dedican a mostrarlo están resueltos, en proyectos como Ambulante, a intentar que la experiencia siquiera alcance nuestras pantallas e, idealmente, nuestras consciencias. Después de momentos como el que atravesó en septiembre el cuerpo y el corazón de Oaxaca no se me ocurre una idea más sensata y sensible. 

Después de una vuelta por seis estados, que comenzó en marzo, Ambulante llega a la Ciudad de México para concluir su gira, con una programación que combina el rescate y el descubrimiento. Con más de 120 títulos de alrededor del mundo me sería imposible discutirlos todos pero al menos puedo comentar algunos que en sus temas, su forma o ambos, nos revelan la complejidad de un mundo donde la guerra y el narcisismo asedian nuestros mejores instintos, pero también donde la empatía y la reunión refuerzan la esperanza. 

Una de las películas más esperadas de la gira, Risk (2016), de la directora Laura Poitras, expresa la desorientación de descubrir que los disidentes resultan a veces tan despreciables como los déspotas. En lo que podría considerarse una secuela de citizenfour (2014) —donde Poitras retrató el estoicismo de Edward Snowden sin idealizaciones ni juicios—, la directora se acerca al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, pensando que se encontrará con otro idealista pero lo que emerge es un líder autoritario y peligroso. En su narración deforme el documental refleja la desilusión y el miedo de Poitras al descubrir que ni Assange confía en ella ni viceversa. Pronto la directora se encuentra preguntándose en sus diarios de producción por qué él le permite filmarlo en sus momentos más desagradables, como cuando interrumpe desdeñosamente a sus colaboradores o también cuando se deja entrevistar por Lady Gaga, a quien evidentemente desprecia. Es una situación fuera de lo ordinario que inevitablemente impacta en nuestras vidas. Otra película de la gira, Hasta los dientes (2018), nos muestra algo similar: el horror de una violencia excepcional que se infiltra en la cotidianidad.

Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo eran estudiantes del Tecnológico de Monterrey en la capital de Nuevo León. Alumnos brillantes, ambos aspiraban al ascenso social con sus habilidades, pero en febrero de 2010 aparecieron muertos dentro del campus universitario. Lo que comienza como una denuncia pronto se torna en un misterio que con cada información nueva se hace más indignante. Con este documental el  director Alberto Arnaut parece preguntarnos si la verdadera solución al crimen organizado es introducir una fuerza de ataque, como el ejército, a una situación donde vidas civiles se ponen en riesgo. La respuesta es siempre no, y Hasta los dientes expresa el argumento con humanidad y destreza narrativa.

Muhi: generalmente temporal (Muhi: Generally Temporary, 2017), dirigida por Rina Castelnuovo y Tamir Elterman, nos ofrece unas imágenes conmovedoras de su protagonista: un pequeño palestino que pierde sus brazos y piernas debido a una enfermedad que sólo se puede curar en Israel. La gente en el hospital es gentil con él y su abuelo, pero las hostilidades en la Franja de Gaza y sus necesidades médicas complican su regreso hasta que el exilio se convierte en su única forma de sobrevivir. Es justo decir que la película es convencional en su estilo, pero también que la diversidad en sus personajes rompe decididamente con estereotipos y plantea una complejidad más allá de los prejuicios. Por su parte, Potentiae (2017), de Javier Toscano, se propone algo similar con múltiples personajes en la Ciudad de México. Lejos de Muhi y su abuelo se tiende no una historia sino una colección de imágenes que se propone rehabilitar a sus protagonistas. Todos padecen alguna discapacidad pero Toscano busca entender sus vidas como más valientes pero, después de todo, normales. Aunque las dificultades sean inevitables, la diferencia, parecen coincidir estas dos películas, está en la percepción.

La retrospectiva del maestro documentalista Frederick Wiseman también nos remite a este tema. En una carrera de casi 50 años, Wiseman ha sido un sinónimo del genio, la independencia y la voluntad democrática de observar a las masas. Aunque su cine tiene mucho en común con el Direct Cinema de los Maysles y D.A. Pennebaker, Wiseman no es propiamente un miembro del grupo. Su estilo no siempre favorece la cámara en mano que le gusta a sus colegas y sus planteamientos tienen una agudeza que trasciende la mera observación. En su más reciente película, Ex Libris (2017), Wiseman demuestra con una simple yuxtaposición la desigualdad evidente entre la biblioteca pública de Nueva York, en Manhattan, y la del Bronx. Pero el hecho de que haya aspectos criticables no hace que el esfuerzo de los intelectuales al mando sea menor. Con imágenes de conferencias y de convivencia entre los visitantes, Wiseman describe las virtudes de una cultura que aspira a la democracia, a pesar de sus defectos. Ya ni hablar de obras maestras como Titicut Follies (1967) y National Gallery (2014). Más bien, como con el resto de la programación de Ambulante, hay que verlas. 

Twitter:@diazdelavega1

Alonso Díaz de la Vega, primer crítico cinematográfico mexicano seleccionado por Berlinale Talents, finalista del Primer Concurso de Crítica Cinematográfica de la Cineteca Nacional. Cofundador de...
 

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