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Las nueve tras el Oscar

Un ranking de las mejores y peores nominadas a mejor película en la entrega del Oscar 2018
02/03/2018
09:26
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Como cada año, vale la siguiente aclaración: los Oscar rara vez atinan a premiar a lo verdaderamente notable del cine. Sin ir más lejos, la ganadora para Mejor Película en este año está entre Lady Bird, Shape of Water o 3 Billboards, cintas que, sin ser malas, no están a la altura de la que debería de ganar: Phantom Thread.

 

Los Oscar, más que un premio, son un termómetro que indica el clima cultural de Estados Unidos. Y este año el clima se llama: mujeres empoderadas, inclusión de minorías, #Metoo.

 

Pero en lo que llega la ceremonia del domingo, aquí mi ranking de la peor a la mejor de las 9 nominadas a Mejor Película donde -al fin y al cabo contreras- considero que las tres con más oportunidad de llevarse la estatuilla son justo las peores de esta lista.

 

Aquí mi ranking de las cintas que se disputarán el Oscar este fin de semana.

 

9.- Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

La película que tiene altas probabilidades de ser la ganadora es, de las nueve nominadas, la peor de todas, no por sus actuaciones, sino por un guión que solo demuestra el poco carácter de su escritor y director, Martin McDonagh, para llevar su historia hasta las últimas consecuencias.

 

La primera hora y media de esta cinta es una auténtica maravilla, se trata de un Western moderno donde una mujer es el pistolero, malencarado, rudo, impecable, que está en búsqueda de justicia. Pero, rumbo a la última media hora, el guión toma una serie de decisiones absolutamente cuestionables (ese policía racista que se redime con el poder de una cartita) que terminan por traicionar tanto a la película como a su maravilloso personaje protagónico quien termina conformándose ya no con la justicia sino con una mera vendetta.

 

No señor McDonagh, a los racistas ni a los tiranos se les apacigua con. A los tiranos y a los racistas (y demás calaña similar) se les enfrenta. Vea Darkest Hour.

 

Mi crítica completa a esta cinta, aquí.

 

8.- Lady Bird

Una película agradable, bien actuada, con un guión redondo. Más que la gran película de una generación (como algunos la han querido calificar), Lady Bird es una feel good movie de alta manufactura que se beneficia de la veta actoral de su directora, Greta Gerwig, para hacer que todo su reparto entregue una actuación formidable: desde la amiga, el papá (“No nos divorciamos porque no hay presupuesto”), la mamá (extraordinaria Laurie Metcalf) y sus novios. De eso a pretender que Lady Bird es la mejor cinta del año o la mejor dirigida por encima de Paul Thomas Anderson, Steven Spielberg, Christopher Nolan o Jonathan Peele es, de plano, una completa necedad.

 

Mi crítica completa a esta cinta, aquí.
 

7.- The Shape of Water

Fiel a su legendaria miopía, la Academia premiará a Del Toro como mejor director no por su mejor película y por supuesto no por ser en esta cinta mejor cineasta que, digamos, Paul Thomas Anderson. Shape of Water es un film sumamente complaciente, que afanosamente busca el Oscar por la vía de no perturbar a nadie y la inclusión de todas las minorías posibles y cuyo mayor defecto es lo sumamente predecible que resulta, tanto argumental como visualmente. No por nada tantas acusaciones de plagio, que si bien ninguna alcanza a calificar como tal, si hablan de lo terriblemente derivativa que es esta historia.

 

Mi crítica completa a esta cinta, aquí.

 

6.- Dunkirk

Me sorprende mucho como, después de leer tantas críticas que elogiaban a Dunkirk a niveles de paroxismo, la película simplemente se desinfló en apenas unos meses. Leyendo esos textos uno pensaría que la cinta de Nolan no tenía otro destino más que ganarlo todo; hoy en cambio nadie espere que gane nada que no sea algo técnico. Dunkirk no es menos que una gran osadía, con al menos un par de momentos absolutamente memorables, pero a la que definitivamente le faltó coraje para tener más sangre, más suciedad, más grasa. Es una película extraordinaria que no quiere ensuciarse las manos.

 

Mi crítica completa a esta cinta, aquí.

 

5.- Call Me By Your Name

El gran mérito de Call Me By Your Name es el entendimiento, casi clínico, por parte del director Luca Guadagnino y del guionista James Ivory para adaptar la novela de André Aciman y en el proceso no perder ese dulce lirismo del texto original, esa tensión sexual in crescendo de los personajes, esa atmósfera de placer y alta cultura que los rodea y ese amor que poco a poco va surgiendo entre ellos. Y como plus, ese monólogo final a cargo de un extraordinario Michael Stuhlbarg. ¿Por qué carajos no está nominado como mejor actor de reparto? ¡Meh!, no lo olvidemos, son los Oscar.

 

Mi crítica completa a esta cinta, aquí.

 

4.- Get Out

El cine de género (tan vilipendiado por cierto sector de la crítica) nunca ha perdido importancia, pero hacen falta más directores como Jonathan Peele que le inyecten relevancia, brío e ideas originales, como es el caso de Get Out. Cuando se dice que su presencia entre los nominados obedece a una agenda de corrección política, en realidad están siendo condescendientes con la película misma. Get Out es la primera gran cinta de la era Trump y una que dinamita el mito de la América post-racial, todo ello escondido en una película de terror. Simplemente brillante.

 

Mi crítica completa a esta cinta, aquí.

 

3.- Darkest Hour

¿Patriotera? Por supuesto. ¿Cursi? Probablemente. ¿Aburrida? ¡Jamás!

Darkest Hour es casi un panfleto, incluso admito que podría rayar en la hagiografía ( y ni tanto, porque si bien no explora el lado oscurísimo de Churchill, tampoco tiene pudor en mostrarlo como un semi alcohólico hedonista desesperado), pero la labor artesanal de Joe Wright encuentra sus mejores momentos en esta cinta: esos encuadres que con la sola imagen reflejan la desesperación de un Primer Ministro encerrado en sí mismo, esa habilidad para que a través de simples trucos de edición un dictado a máquina de escribir se vuelva memorable y emotivo; y por supuesto, la enorme actuación de un Gary Oldman que desaparece no tanto tras los prostéticos sino tras su fabulosa habilidad de transformarse en otros.

 

Pero lo que más celebro de Darkest Hour es lo pertinente de su discurso: a los tiranos, a los déspotas, a los megalomaniacos, a los mesías no se les apacigua, no se negocia con ellos, no se razona con ellos, no se les manda cartitas: hay que tener el valor, el temple y  la responsabilidad para encararlos y enfrentarlos. Hoy más que nunca ése mensaje adquiere nueva relevancia. Y ya saben perfectamente de quiénes estoy hablando.

 

Mi crítica completa a esta cinta, aquí.

 

2.- The Post

Más allá de la nostalgia que puede generar aquella secuencia fabulosa de las rotativas imprimiendo la gran revelación de que el gobierno nos ha engañado (frase que desgraciadamente aplica a cualquier gobierno en casi cualquier época y cualquier país), lo que más entusiasme de The Post es ser testigos, una vez más, de las extraordinarias habilidades narrativas de un Steven Spielberg a quienes los cínicos e ignorantes quisieran tachar de “viejito”, pero que sin duda no ha envejecido un ápice en el despliegue de su arte, sino al contrario, hace cine adulto sin caer en el sopor y la aburrición. Spielberg tiene la habilidad de hacer igual de emocionantes las aventuras de un arqueólogo que las de un puñado de periodistas que se enfrentan a un ente tan temible como Nixon. Y como muestra esa escena en la que se decide finalmente imprimir la noticia. Solo alguien como Spielberg puede hacer de una llamada telefónica algo tan espectacular.

 

Mi crítica completa a esta cinta, aquí.

 

1.- Phantom Thread

Años luz de sus contrincantes. Si bien Paul Thomas Anderson no había convencido con sus dos últimas cintas, Phantom Thread es la clara evolución autoral de este extraordinario director, que simple y sencillamente es uno de los mejores de esta era. En las antípodas de su cine coral (Magnolia, Boogie Nights), aquí el foco está en sólo dos personajes, filmados con tomas sencillas, poco uso de travellings, close-ups constantes y sin planos secuencia llamativos. Pero la habilidad visual sigue presente, las imágenes son elegantes, el ritmo es pausado y la música sigue siendo el soporte ineludible de su cine: un Jonny Greenwood que inunda los espacios y se abstrae cuando el conflicto enardece.

 

Mientras Del Toro -visiblemente enamorado- es incapaz de decirnos algo nuevo sobre el amor, Anderson plantea un amor transfigurado que pasa inevitablemente por la colonización del otro, el hechizo y la servidumbre mutua, “te quiero indefenso y tierno, solo para mi”. El amor como una de las peores enfermedades, porque es justo de la cual no te quieres curar.

 

Mi crítica completa a esta cinta, aquí.

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Crítico de cine con 9 años de experiencia profesional. Ha colaborado en revistas y periódicos como 24 Horas, Newsweek, Chilango, Quién, Esquire, Cambio, entre otros.
 

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